Emprendedores menores de 30 años. Así son y así triunfan

Los hay de ánimo sosegado, pero priman en este grupo los emprendedores hiperactivos a quienes parece que no les da la vida para montar, evolucionar y vender todos los proyectos que se les ocurren.

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CHRISTIAM BUSTAMANTE
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En algunos casos el emprendimiento les sale bien a la primera, pero lo normal es que fallen. Ello no es óbice para intentarlo de nuevo porque la nota común en todos ellos es que, una vez que se han animado a emprender a edades tempranas, ya no hay quien les pare ni empresa que les fiche. Cuatro jóvenes españoles menores de 30 años cuentan sus inicios y dónde se encuentran ahora.

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1 Mireia Badía: “Ni siquiera era consciente de que estaba emprendiendo”
Grow.ly

Mireia Badía fundó grow.ly a la edad de 23 años, después de haberse licenciado en Empresariales Internacionales en Icade y trabajar menos de año y medio para ING. La empresa se constituye en 2013, pero no es hasta junio de 2014 cuando conceden su primer crédito. De ahí que elijan esa fecha para anunciar el nacimiento de grow.ly que surge con el apoyo de Barrabes Internet con el objetivo de crear una plataforma online de crowdlending donde multitud de pequeños inversores presten directamente a empresas, financiando sus proyectos de crecimiento, “apoyando al corazón de la economía y colaborando en su desarrollo”.

Ahora que lleva 5 años al frente de la compañía como CEO, reconoce Mireia que cuando se embarcó en esta aventura “no sabía lo que era una fintech ni era consciente de que estaba emprendiendo porque entonces no se hablaba tanto de ello. Ahora sigo pensando que casi es mejor ser un poco inconsciente para meterte en esto”, afirma.

En cuanto a sus planes a futuro, Mirea se aleja un poco del perfil frenético que muestran los otros emprendedores consultados. Lo suyo no es montar una empresa, hacerla crecer deprisa, vender y montar otra. Su visión es a largo plazo debido, tal vez, a las peculiaridades del sector en el que opera. “En el mundo de las finanzas tienes que andar con mucho cuidado porque la gente se juega su dinero”. La plataforma está regulada por la CNMV y para evitar desconfianzas que pudiesen suscitar su joven edad Mirea ha procurado siempre rodearse de un sólido equipo de expertos.

En el balance final, ello ha tenido sus pros y sus contras. “El problema que he tenido es que, en ocasiones, yo misma desconfiaba de mi intuición por la juventud e inexperiencia y he hecho caso a consejos equivocados, pero también me ha pasado a la inversa”. En cuanto al reto más difícil que confiesa haber abordado en sus años de emprendedora, destaca la gestión de los Recursos Humanos. El otro que le queda por superar, pero que ya está en ello, es el de aprender a desconectar de vez en cuando de la empresa.

2 Victor Rodado: “Soy un ‘yonqui’ en esto de emprender”
CHRISTIAM BUSTAMANTE
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A Víctor Rodado Frutos le conocíamos porque ya salió en la Revista Emprendedores en un artículo sobre emprendedores menores de 30 años. También este año la lista Forbes recoge su nombre en 30 under 30. Víctor Rodado se hizo popular a raíz de la venta de futmi.com, al Grupo Intercom. Se trataba de la primera red social de fútbol y la vendieron por, aproximadamente, 1M de euros. Coincidimos con él en un mercadillo de Navidad, detrás de un pequeño puesto en el que vende carteras y mochilas de su nueva marca, Minimalismbrand , en pleno domingo a las 12 de la mañana.

¿Pero tú qué haces aquí? Entonces Víctor Rodado simula una jeringuilla con la mano derecha que dirige al brazo izquierdo. “Yo es que soy el típico emprendedor pesado, casi yonqui”, dice. Formado en Ciencias de la Información cuenta que, antes de acabar la carrera de Periodismo, se percató de “que lo que me molaba de verdad era montar cosas, vender y gestionar proyectos”.

Intercom integró Futmi en otro producto, Funscup donde Víctor Rodado estuvo un tiempo como codirector de equipo antes de desvincularse del todo el grupo catalán. Tenía entonces entre 21 y 22 años, igual demasiado joven e inexperto en esto de las startups, pero la experiencia le aportó un aprendizaje al que se aferra todavía hoy: “no firmar nada sin consultarlo antes con un buen abogado. No digo cualquier abogado, uno bueno”, subraya.

Ya liberado, Víctor Rodado se une de manera voluntaria como asesor de negocio a un proyecto de su amigo Alberto Barros, Hablatumúsica , uno de los primeros medios de comunicación digitales que empezó a hablar en España del Indie. “Era un proyecto que tenía un pintón, pero la crisis de lo llevó por delante”. Antes de que eso sucediera, él había abandonado ya el proyecto para acometer uno nuevo, Upplication , lanzado en 2013 “como el word press de las apps”. Este fue el que motivó su aparición en Emprendedores y al que se refiere como “el gran proyecto de mi vida, donde me he pegado muchas tortas, pero también he aprendido mucho y he trabajado con un gran equipo”.

Buscando levantar una ronda de financiación, se encontraron con una oferta de adquisición por parte de Mobusi y no lo dudaron. “Nosotros, en general, montamos empresas para luego venderlas. El mundo tecnológico evoluciona en pocos años y yo tengo esa mentalidad: monto algo, intento darle mucho valor y al siguiente nivel que lo lleve otro. Son mentalidades distintas, pero todas necesarias. Desde fuera, puede parecer que se venden empresas como churros, pero es algo complejo porque tienen que encajar muchas cosas: tener equipo, talento, tecnología y luego tiene que gustar, primero al mercado, pero también a los inversores y que esté todo estratégicamente alineado a lo que tú quieres.

El nuevo proyecto de Víctor Rodado es, ya se ha dicho, Minimalismbrand, un ecommerce en el que, por ahora, solo venden carteras y mochilas, aunque la idea es ampliar la gama. Han lanzado también Mabui Design otro ecommerce a través del cual venden ilustraciones recortadas en madera para la decoración. No obstante, no han acabado aún de consolidar estos dos proyectos y ya tienen previsto el nuevo que arrancarán en 2019: una universidad online para ecommerce.

3 Pepe Martín: “quiero morir con el cuerpo gastado”
CHRISTIAM BUSTAMANTE
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Es el actual socio de Víctor Rodado. “Pepe es muy bueno creando marcas y yo soy muy bueno vendiendo”, es el tándem perfecto que describen para sus nuevos proyectos. Pero Pepe Martín es también un “loco del contenido”. Cuando trabajaba en Telefónica montó su blog Muerevacío en el que, aprovechando el tirón de seguidores que logró reunir, añadió un ecommerce para vender ropa deportiva.

El título del blog se lo inspiró la lectura de un artículo en el que un doctor afirmaba que, en la mayoría de los casos, cuando nos morimos el cuerpo humano no está gastado “y yo quiero morir habiéndolo utilizado todo”. Y esta máxima es la que traslada ahora a todos los aspectos de su vida. Su hiperactividad le ha llevado a correr durante 27 horas seguidas, escribir religiosamente un post cada lunes, grabar 800 videos para Youtube, escribir el libro ‘El creativo encerrado’ y montar empresas.

Las primeras señas de su hiperactividad las dio desde muy pequeño, por eso sus padres decidieron apuntarle a todas las actividades físicas posibles para que durmiese de noche. En estas llegó a ser jugador de tenis semiprofesional coincidiendo con Nadal en el torneo de El Espinar donde Martín ganó la primera ronda de cadete y “Nadal, con mi misma edad, ganó el absoluto. Ahí me di cuenta de que no iba a ser tenista”. Lo siguiente que recuerda de su adolescencia es cuando a los 16 años le dijeron sus padres: “mira te vamos a pagar la cama, el plato y algo el formación. El resto te lo buscas tú”.

Desde entonces dice que no saber “hacer otra cosa que trabajar”. A los 22 años montó un club de tenis, a los 24 cofundó, junto a 9 compañeros de un MBA, Ibergenia, una empresa de importación y exportación compaginando los emprendimientos con otros trabajos por cuenta ajena. Obtuvo también una de las primeras becas Talentum de Telefónica y aquí aguantó 4 años por un solo motivo: “el dinero”, aunque al final se fue sin esperar despidos ni indemnizaciones.

Tras un largo viaje por el sudeste asíatico regresa a España y arranca su tercer proyecto, vide client, una agencia de branding con la que ha ayudado al nacimiento de varias decenas de ecommerce en España. Hasta que se dio cuenta de que molaba más crear tus propias marcas que dar servicios a terceros. Aquí es donde se asocia con Víctor y pivotan la agencia a un nuevo proyecto: Growth Sherpas desde donde van creando sus propios ecommerce y lanzando sus marcas y con el que creen haber adquirido experiencia suficiente como para crear la universidad online de ecommerce. “Creemos que puede haber ahí un nicho de negocio porque nos escriben un montón de personas para hacernos consultas y diciendo que quieren trabajar con nosotros”.

Está todavía lejos de cumplir los 40, por eso cuando se le pregunta cómo se ve a esa edad le cuesta hallar la respuesta: “No lo sé, pero lo que no me imagino es viviendo de las rentas. Sólo sé trabajar y viajar. Como dice Richard Branson, nunca dejaré todo para no tener que dejar de tomar decisiones, esa es la cuestión”.

4 Ion Draghita: “Veo tantas oportunidades que a veces no sé cuál elegir”
Ion Draghita

Tiene 31 años y dice que su historia “a nivel profesional” es un reflejo de la su padre, un prófugo rumano que llegó a Barcelona huyendo el régimen de Ceaușescu y empezando desde muy abajo, casi sin estudios ni hablar el idioma, acabó triunfando con su propia empresa. Tampoco Ion Draghita ha sido nunca buen estudiante porque lo que de verdad le tira desde antes de los 18 años es vender cosas, sobre todo por internet, que es lo que hace también ahora con su empresa Fancyhaus .

Con el propósito de aprender viajó con 20 años a California, donde permaneció 4 meses “explorándolo todo, viendo la mentalidad americana y utilizando las herramientas digitales. Casi todo lo que sé de emprendimiento creo que lo he aprendido gracias a Google, a foros y a libros estadounidenses. Casi todo el conocimiento mas potente venía de allí”.

En EE.UU le fue bien, pero la torta se la dio al regresar a España. “Volví muy motivado y con ganas de montar algo”. Así es como crea su primera startup, vayanoche.com una empresa de ticketing online para el mundo de la noche. “La idea era buena y los números salían, el fallo fue que me junté con unos socios tecnológicos que no apostaban tanto por la idea como por lo que yo podía pagarles con la financiación obtenida. Ahogaron la empresa en facturas de programación en lugar de ayudarnos a crecer". De aquí extrajo Draghita tres lecciones principales: no volver a iniciar un proyecto con financiación externa, asóciate a gente que tenga que perder lo mismo que tú y busca algo que de verdad te apasione, porque a él la noche le terminó aburriendo.

Como, aunque a regañadientes, él terminó formándose en Comunicación, lo siguiente que hizo fue dedicarse a la consultoría de marketing digital y social media. Aprendió sobre la marcha. Conforme recibía servicios él se los preparaba, con tal acierto que finalmente le llegó una oferta de trabajo en Nestlé. “Creo que fui la primera persona contratada en la empresa por mi talento, no por mi currículo académico”. Pero el asentamiento duró solo 3 meses. “Salí llorando de allí, pero de alegría. No soy de estar cada día en el mismo sitio y tampoco entiendo a esas empresas que dicen que buscan talento y luego tienen que validarlo todo”.

El paso siguiente fue crear otra pequeña agencia de marketing digital, ZAAK Agency, que luego ha ido migrando a otro proyecto bautizado como Atlas Leaders y que quiere convertir en una escuela de ayuda a emprendedores y empresas enseñando “las metodologías que he seguido para crear mis empresas. También tendrá una parte de aceleradora para ayudar a crecer proyectos que creamos interesantes”. La idea está todavía en desarrollo, pero dice que surge de una necesidad. “Es verdad que cada vez los emprendedores están más formados, pero también me encuentro con muchos que tienen talento, muy buen producto, pero que no sabe venderlo, comunicarlo ni cómo hacer su empresa rentable y escalable. Ahí veo un gap enorme”.

Entre sus virtudes dice no tener miedo absolutamente a nada y contar con una habilidad especial para detectar oportunidades de negocio. Y como suele suceder, en su gran virtud se halla también su mayor debilidad. “Veo demasiadas oportunidades y me gustaría estar en todas, a veces pienso que la vida es muy corta y tengo poco tiempo para hacerlo todo”.

Aquí se recogen solo algunos ejemplos de cómo son los emprendedores menores de 30 años, pero hay muchos más algunos de ellos recogidos ya en esta web como Yaiza Canosa (Goi), Euge Oller (Emprende aprendiendo), Alberto Bravo y Pepita Marón (We are Knitters), June Arrieta (Zoco Handmade), Clara Campo y Arán Lozano (Amarist Studio), Jesús Corbacho (Eureqa 3D), Álvaro Francisco (Miwuki), Sergio Escoté (Optima Network) Eider Etxebarria (BiziPoz), Jaime Farres y Marc Soler (21 Buttons), Gala Freixa (Sheedo), Andoni Goicoechea (Goiko Grill), Pablo González (Trivu), Estefanía Hernández (NEXT Electric Motors ), Eduardo Jorgensen (Medicsen), Aléix Megías (Open Cosmos), Carlos Pierre (Badi), Karen Prats (Go—PopUp), Enrique Solis (One Shot Hotels) o Andrew Wong (Fundie Ventures).

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