Cuatro ejemplos de emprendedores que, para triunfar, tuvieron que cambiar de sector

Pocos consiguen triunfar con su empresa originaria. Incluso quienes lo hacen, a los pocos años suelen verse sobrepasados por los costes, la competencia o las variaciones del consumo. Sin embargo, en lugar de rendirse, muchos optan por seguir emprendiendo apostando por un nuevo sector. Como lo hicieron los cuatro emprendedores de este reportaje.

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Un estudio realizado por Spain Startup revela que el 51% de los emprendedores ya había intentado poner en marcha un negocio previamente. En ocasiones el fallo es estructural: se tiene una buena idea y se han hecho estudios de mercado adecuados, pero el sector por el que se apuesta resulta no ser el idóneo, por estar muy saturado, por tener un público muy hermético, por estar en plena crisis… Infinidad de cuestiones relacionadas con el nicho de mercado escogido que pueden derivar en la debacle de la iniciativa.

Muchos emprendedores lanzan su negocio en un ramo que conocen o les gusta, del que tienen formación o experiencia. De hecho, la pasión es fundamental para desarrollar la iniciativa, toda vez que servirá de motivación en el trabajo diario, que contará con infinidad de trabas (administrativas, financieras, laborales…) que pueden menguar el ánimo del emprendedor.

Sin embargo, a veces las oportunidades se producen en otros campos y, si uno es capaz de detectarlos y cubrir sus carencias, este puede desarrollarse de manera exitosa. Un dato muy revelador: 8 de cada 10 emprendedores crean su empresa para innovar tras detectar una oportunidad real de negocio en una industria concreta.

¿Qué hacer? Saber rectificar a tiempo y acertar en la siguiente elección emprendedora, tal como hicieron los cuatro empresarios de este reportaje.

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1 María José González: El salto del alquiler vacacional a la decoración virtual
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Antes de emprender espaciodeco, su actual proyecto encaminado a acelerar las ventas inmobiliarias con un servicio de decoración virtual, María José González ya conocía los entresijos del mundo online. Su anterior apuesta, eso sí, se centraba en el alquiler vacacional. tras casi una década funcionando, su portal fue comprado por tripadvisor. En su caso, su experiencia anterior resultó un éxito, a pesar del intenso trabajo que supuso, lo que le llevó a volver a intentarlo, aunque en este caso las dificultades han crecido: “espaciodeco es un proyecto más innovador, lo cual dificulta la monetización. puede parecer que ser los primeros facilita el camino, pero no es verdad ya que muchas veces implica cambiar hábitos (ofreces algo que, en un primer momento, no se percibe como necesario)”, comenta.

De hecho, han tenido que redefinir dos veces el modelo de negocio hasta encontrar el que consideran que funciona, ya que al principio se planteó como una página de clasificados con comunidad activa de decoradores, fabricantes de todo tipo vinculados a las reformas y decoración y usuarios, pero la llegada del gigante americano Houzz a españa frustró su primera iniciativa. Un replanteamiento del negocio les llevó a dirigirse hacia la decoración virtual, desde donde confían en crecer.

Sobreponerse a los obstáculos

Otro obstáculo en el camino que tuvo que solucionar al iniciar el nuevo proyecto tuvo que ver con la formación, ya que González ni es decoradora ni domina este campo. Sin embargo, tiene claro que esas carencias se suplen rodeándose de buenos colaboradores: “Lo que no hay que hacer es pretender aprender aquello que se te da mal; es mejor rodearte de gente que ya venga ‘aprendida’ y tú dedicarte a lo que sabes hacer”, sentencia.

Y a pesar de todas esas incidencias, González tiene claro que hay que seguir adelante: “Lo normal no es que todo lo que montas funcione, más bien hay que probar muchas cosas para acertar con alguna”, confiesa. “Lo que hay que hacer es cortar rápido con las que no funcionan, identificar pronto cuando te has equivocado y rectificar causando el mínimo dolor”.

2 Javier Padilla: Internet como constante de su emprendimiento
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"Básicamente, nos gusta inventar cosas nuevas”, confiesa Javier Padilla, quien junto con Álex Guerra y Amparo Baca, ha fundado 3dsignia, que ofrece ingeniería, diseño y estrategias de comunicación y marketing online. “Sabíamos que nuestro objetivo era desarrollar productos propios, como fueron en su día Moodyo y twissues, dos startups desaparecidas por fallos en las estrategias de puesta en el mercado o falta de recursos para escalar”. De la primera de ellas reconoce que fue su principal fracaso, una red social de shopping surgida en 2010 en pleno auge de Facebook en españa y que llegó a alcanzar los 30.000 usuarios, pero con la que no consiguieron alcanzar el volumen adecuado de tráfico y ventas para ser rentables. “antes entramos en una espiral diabólica de falta de liquidez, falta de recursos para marketing… y en enero de 2015 decidimos abandonar antes de que nos arrastrara más el proyecto”, asegura.

El valor de las personas

A pesar de ello, esa experiencia le dejo una gran lección: hay que dedicarle más inversión al marketing que a la ingeniería porque, si no lo haces así, “puedes tener un gran producto, pero nadie lo va a conocer”. La mala elección del personal, por falta de implicación o conocimientos (“elegirlas correctamente es la diferencia más grande que he visto entre proyectos exitosos y otros que han fracasado”, afirma) o las ansias de conseguir inversión a toda costa para sobrevivir supeditando el “foco” del negocio fueron otras de las causas del patinazo: “Dejas de ser el Ceo y dedicarte en cuerpo y alma a tu proyecto, para pasar a convertirte en un hombre orquesta que mucho abarca y poco aprieta”, confiesa.

En cualquier caso, esa experiencia no le desanimó en absoluto y de hecho sostiene que la idea de su actual negocio es aplicar en proyectos con gran potencial el conocimiento adquirido a lo largo de los últimos 20 años en el sector de internet: “emprender es vivir vinculado a dar vida a las ideas. Dar vida a las ideas es una aventura incomparable”, valora.

3 Adolfo Berraquero: los recursos humanos, paso previo a la moda
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Alvaro Sancha

"Emprender no es fácil sea el sector que sea, y si a eso le añades un cambio, hace que el proceso sea más intenso. no es sencillo, pero la curva de aprendizaje es mayor y eso para mí supone una motivación”, reconoce Adolfo Berraquero. Ahora está sacando adelante Unstopp, una plataforma que ofrece servicios de formación, consultoría y conexiones entre emprendedores, mentores y empresas del sector de la moda. Pero este ramo no fue su primera opción. Previamente, se puso al frente de un servicio de consultoría orientada a la contratación de profesionales con perfiles juniors por parte de empresas consolidadas y startup.

A pesar de que el proyecto no terminó siendo un éxito, Berraquero tampoco cree que se tratara de un fracaso: “no considero que fueran experiencias fallidas, sino más bien fructíferas en cuanto a aprendizaje y generación de contactos”, sostiene, ya que le enseñaron a desarrollar ideas y convertirlas en algo real con pocos recursos. Eso sí, tiene muy claro que, si la idea no está acompañada de un equipo comprometido, se disponen de recursos económicos para probar los primeros meses y se cuenta una red de contactos para introducirse en el mercado, es difícil desarrollarla con éxito.

Ideas propias

“Tener la oportunidad de llevar una idea propia al mercado y convertirla en algo real, en mi opinión, no puede compararse con nada”, afirma. De ahí que decidiera volver a emprender, aunque en un sector completamente distinto, para lo que organizó el primer hackathon de moda en España (Fashion Weekend Lab), que conectó a 100 emprendedores durante un fin de semana con el reto de crear 10 startups con una propuesta de valor diferente: “al inicio la sensación fue como si nos hubiésemos ‘auto-invitado’ a una fiesta con la que no teníamos nada que ver; pero poco a poco, intentamos aportar ese valor diferencial y colaborar con todos los agentes implicados en el sector. ahora, y con esa demostración de valor un poco más clara, empezamos a disfrutar más el camino. aun así, nos queda todo por recorrer”, afirma.

4 Javier Echaleku: De una comercial de calzado a una agencia de marketing
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Javier Echaleku lleva desde los 18 años emprendiendo, pero fue tras una etapa de director comercial en una compañía telefónica cuando ha podido llegar al que, por el momento, es su proyecto estrella: Kuombo, una agencia de marketing que fundó hace ya diez años y que ha alcanzado gran reconocimiento a nivel nacional: “Un día decidí que lo mejor que podía hacer era vender lo que a mí me hubiera gustado ser, diseñador, pero haciendo lo que sí sé hacer, labores comerciales”, asegura.

Antes de fundar Kuombo montó otros negocios, como un estudio de diseño gráfico o una comercial de calzados. De esta última sacó grandes enseñanzas. A pesar de conseguir grandes facturaciones, le llevó a la ruina, principalmente porque el proyecto se hizo muy grande y su experiencia empresarial era limitada. Por eso, decidió formarse en gestión de compañías, a lo que se añadía sus conocimientos previos comerciales: “Todas las experiencias se han unido hasta llegar aquí. Es un camino que va evolucionando”, asegura.

Aprender del fracaso

Tras aquel fracaso decidió trabajar por cuenta ajena hasta tener las deudas prácticamente resueltas. Y a pesar de que en un principio sentía cierto apuro a presentarse a las entrevistas de trabajo y tener que contar que su negocio había cerrado, pronto se dio cuenta de que los empresarios sabían apreciar esa experiencia previa, ya que pensaban que servía para madurar como trabajador y tener una mejor visión empresarial: “Hay que tomarse el fracaso en los negocios no como un estigma, sino como un aprendizaje”, sugiere.

Y es que asegura que sacar adelante una empresa es complicado, con multitud de trabas financieras, legales, fiscales, de creación de equipo, de desarrollo del producto… Con todo, tiene claro que lo mejor que pudo hacer fue apostar por emprender de nuevo, para desarrollar sus propias ideas. no obstante, considera que la clave para alcanzar el éxito es algo tan intangible como la ilusión, “que mueve neuronas y logra encontrar alternativas y oportunidades antes de que tires la toalla”.

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