Lecciones de gestión de 4 emprendedoras de éxito

Estos son cuatro ejemplos de emprendedoras que están dando mucho que hablar con sus propuestas innovadoras.

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María Alegre, fundadora de Chartboost

“Nacimos de una oportunidad y una frustración del sector de los juegos online”

Con la oportunidad y necesidad de mercado claras, el lugar donde ‘todo es posible’, Silicon Valley, puso el resto: sólo dos años después de fundarla, María Alegre dirige una plataforma de publicidad y distribución móvil con 115 empleados, en plena expansión.

Datos clave
Usuarios: más de 30.000 juegos en 120 países.
Facturación:  50 millones de euros en 2012, según el portal Techcrunch.

En 2008, María Alegre aterrizó en San Francisco. En Barcelona había trabajado en consultoras (McKinsey y Deloitte) y en la red de emprendedores sociales Ashoka. Allí aprendió dos lecciones: “La primera, el liderazgo de mi jefe. Nos motivaba a remover cielo y tierra para hacer crecer el proyecto. La segunda vino de una frustración: nuestro modelo tenía un problema de escalabilidad y aunque hubiésemos dedicado toda la vida a ello nunca habría alcanzado a millones de personas ni cambiado algo radical”. ¿Y qué tipo de negocios son escalables y capaces de producir cambios radicales? Con el ojo puesto en la tecnología y el software, Alegre voló a California y, tras llamar a muchas puertas, empezó a trabajar en Tapulous, una empresa de desarrollo de juegos para móviles que compró Disney. “Desde que llegué hasta mi primer día en Tapulous pasaron más de seis meses. Conseguir trabajo en Estados Unido sin visado ni contactos no fue fácil. Lo increíble de Silicon Valley es la actitud de que todo es posible, una de las cosas que me atrajeron y que me tiene atrapada”, cuenta. La experiencia lanzando apps, consiguiendo usuarios e ingresos resultó en que, tras la compra en 2010 y junto a Sean Fannan, también de Tapulous, fundara Chartboost, una plataforma de distribución y publicidad móvil para juegos, el segmento más popular en las tiendas de apps, un mercado en el que cuesta ser visible.

Una de cal y otra de arena
“Chartboost nació de una oportunidad y una frustración. La oportunidad: la industria de juegos móviles y el modelo freemium. Los juegos tenían potencial y creíamos que el freemium (descargas gratuitas y venta de bienes virtuales) sería el modelo dominante”, explica. “Y la frustración: los desarrolladores de juegos independientes no tenían plataformas que les ayudaran a ganar dinero y capacidad de distribución. Todas las alternativas eran una ‘caja negra’ que no daba visibilidad al desarrollador sobre dónde iba el dinero”. Chartboost ayuda a los juegos a conseguir usuarios e ingresos por tres vías: promoción cruzada (publicidad del juego en otras aplicaciones para conseguir descargas y publicidad para obtener ingresos), acuerdos entre desarrolladores (promocionar sus juegos entre ellos, sin coste) y optimización en la red de Chartboost: el juego se queda el 70% de los ingresos y la empresa el resto.

21 millones de euros para seguir creciendo
Chartboost levantó 21 millones de euros en 2013: es la plataforma de juegos y red de publicidad móvil que más deprisa crece en Silicon Valley. “Nunca imaginé que seríamos más de 100 en menos de tres años y trabajaríamos con los mismos inversores (Sequoia) que estuvieron con los fundadores de Apple o Google”, cuenta Alegre.

www.chartboost.com

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Carlota Pi, fundadora de Holaluz

“Me hace ilusión que nos copien porque muchos clientes se benefician de nuestros descuentos”

Reinventar un sector tradicional suena a estas alturas a modelo de negocio cliché, pero nada más lejos de la realidad. Que se lo digan a Carlota Pi, que con Holaluz está dándole una vuelta (y ahorrando dinero a sus clientes) a la comercialización de la electricidad.

Datos clave
Usuarios: 30.000 (diciembre de 2013).
Facturación: 15 millones en 2013.

Sucedió en los viajes. Empieza a suceder en la telefonía. Y en Holaluz se han propuesto que suceda en la luz. “Somos la primera compañía eléctrica online del Estado español”, explica Carlota Pi, su fundadora. Holaluz es otro caso de digitalización de un sector más que tradicional: las compañías eléctricas. “Queríamos acercar la tecnología a algo tan básico como la luz. Digitalizamos una necesidad existente desde hace años”, señala Pi. Su modelo es el mismo que el de las grandes compañías: Holaluz compra la energía a las mayoristas, alquila las redes de transporte y distribución y suministra electricidad (100% verde) al cliente final, con el detalle de ahorrar una media de 49 euros al año a sus clientes. La reducción de costes la pone Internet.

La empresa nació en 2010 cuando Carlota Pi, Oriol Villa y Ferrán Noque, los tres socios fundadores de la empresa, se conocieron en un MBA. A ninguno les pillaba de nuevas una actividad en la que no es fácil entrar. El sector eléctrico estaba regulado hasta 2003, cuando el Gobierno lo liberalizó para que cada cliente pudiera escoger a su proveedor, aunque el mercado ha seguido sin ser del todo libre: el oligopolio convive con una tarifa que subvenciona el Gobierno, que es la que tienen la mayoría de los hogares. “Cuando conoces muy bien un negocio, es cuando puedes romper los viejos paradigmas del oligopolio”. Su experiencia de compañía de Internet (tratar al cliente de tú a tú y modelo bajo en costes y escalable), hacen el resto.

Otra luz es posible
En octubre, Holaluz escaló de golpe al ganar una subasta realizada por la OCU para que quienes se apuntaran recibieran propuestas de comercializadoras eléctricas. “No nos presentamos con mentalidad de ‘a ver qué se cuece’. Fuimos a ganar y ganamos”. A la campaña se apuntaron 300.000 personas; 30.000 se hicieron clientes. ¿Sólo? “Yo pienso: de estos 300.000 clientes, más de 120.000 iban a ahorrar entre 150 y 200 euros al año contratando con nosotros. ¿Cómo puede ser que alguien no se cambie? Es un mercado poco maduro. La gente no sabe ni que puede cambiar de compañía eléctrica, porque los demás dan información poco clara y la gente dice: esto es una estafa. Pero hay una lectura positiva: 30.000 personas creen que ‘otra luz es posible’. Hay una transformación en el sector eléctrico, en el de la telefonía, en los vuelos... Nos hace ilusión liderarla. Será lento, pero que 30.000 personas hayan cambiado y nos hagan de embajadores repercute en que la gente coja confianza”, añade.

Pequeños con vocación de líder
Con 37.000 clientes (un 80%, cliente final y un 20%, pyme), el enfoque de captación de Holaluz va de abajo a arriba: “Empezamos con los clientes domésticos y luego fuimos a la pequeña empresa. Quien tiene un bar, peluquería o farmacia comparte las mismas inquietudes que un particular. Y aunque nuestra cuota de mercado es pequeña, tenemos vocación de líder”.

www.holaluz.com

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Marta Esteve, cofundadora de Toprural, fundadora de Rentalia y de Soysuper

“Las empresas adquieren personalidad y hay veces que pueden estar mejor con otra persona”

Si ahora te decimos ‘buscador de turismo en Internet’ pensarás en un mercado saturado (¡buscador, turismo, internet!). ¿Y si te lo hubiéramos dicho en 2003? Te hubiéramos hablado de Marta Esteve, que 11 años, dos empresas y dos ventas después, sigue creando negocios online.

Datos clave
Usuarios: 18.000 usuarios registrados.
Facturación: entre 25.000 y 30.000 euros mensuales en compras

No mucha gente en España puede presumir de acumular 14 años de experiencia montando  negocios en Internet. Marta Esteve sí: en 2000 cofundó Toprural y en 2003 Rentalia. Ambas se vendieron en 2013. Con la liquidez que dejaron, ¿qué toca reinventar esta vez? Los supermercados y la distribución de la compra. En septiembre pasado lanzó la primera versión de Soysuper, una web que integra productos y precios de varios supermercados para comparar cuánto cuesta su lista de la compra en cada uno y realizarla desde ahí.

En 2000, tanto Esteve como su marido, François Derbaix, dejaron sus trabajos para emprender. “Veía a mis amigos buscar casas de turismo rural y pensamos que un buen buscador ayudaría mucho. Dejamos los trabajos, pero no podíamos empezar los dos porque era una locura y no conocíamos el sector”, cuenta. Mientras nacía Toprural, Esteve trabajó en la startup Domeus y aprendió cómo funcionaba el sector. “Ayudé en Toprural durante los primeros meses y en 2002, cuando la empresa pudo empezar a pagar un sueldo a François, vimos que podíamos hacer lo mismo con casas de vacaciones. No había forma de encontrar alojamiento vacacional con un buen buscador, querían anunciarse en Toprural y no podían porque era sólo de turismo rural... Dijimos: hagamos otro portal. Y fundé Rentalia”. Esta compañía llegó a facturar 1.400.000 euros en 2012 y en mayo de 2013 fue adquirida por la web de búsqueda de pisos –y referente online en España– Idealista, que en 2008 se había hecho con el 40%. ¿Por qué vender? “Venía la competencia del extranjero. Yo tenía dos técnicos y ellos 150. Y ya había competidores en España que ofrecían las cosas gratis. Caía por su propio peso. Lo mejor era asociarse con alguien y en 2008 Idealista se hizo con el 45%. Ayudó a darle la presencia que tiene”.

Empresas con ADN
Cerrada la operación, Marta dejó el proyecto para lanzar Soysúper. “Se queda ahí tu gente, pero tiene que venir sangre nueva. Hay cosas que yo hacía bien y otras menos. En este caso, aquello que yo hacía menos bien lo refuerzan otros y el proyecto coge más potencia. Lo que yo he dado de importante está ya en su ADN”. Dicho esto, ¿vendería Soysuper? “Las empresas adquieren personalidad y hay veces que ves que están mejor con otra persona. En Rentalia me ofrecieron comprar la empresa antes, a mitad de camino, o lo que yo sentía que era la mitad de camino. Y dije que no porque creía que aún podía aportar. Pero cuando crea que otra persona puede aportar, sí, se puede pensar”.

La lista de la compra, mejor online
En septiembre de 2013 nació Soysuper: con 107.000 productos de seis supermercados, compara precios, guarda listas de la compra para cambiar de súper si un día está más barato en otro y avisa de ofertas. Su negocio está en dos vías: información para marcas y publicidad segmentada, aunque aún pivotan buscando otras líneas de ingreso.

soysuper.com/

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Pilar Manchón, fundadora de INDYSIS

“Accedí a vender la empresa porque sabía que con Intel haríamos algo más grande”

Un grupo de investigación, un proyecto europeo y una tecnología potente y orientada al mercado dieron vida a Indysis. Ocho años después, el gigante Intel puso sus ojos en ella y la adquirió. Hoy pilar manchón y su equipo siguen desarrollando la tecnología desde sevilla.

Datos clave
Principales clientes: El Corte Inglés, BBVA y Mapfre.
Facturación: en torno a 538.000 euros.

Hola, Laura. ¿Cuántos trabajadores tiene Indysis?” “Estamos en expansión internacional. Somos 20, pero creciendo”. Laura no es Pilar Manchón, sino la asistente virtual de la web de Indysis y el producto de la compañía sevillana que fue adquirido por Intel en mayo de 2013. Tras ocho años en el mercado y con clientes como El Corte Inglés, Mapfre o BBVA, Indysis pasó a formar parte de la corporación estadounidense y Manchón, su fundadora, del equipo de desarrollo en Palo Alto. ¿Qué hacía Indysis que llamó la atención de Intel? Procesamiento del lenguaje natural, que se traduce en que sus aplicaciones (asistentes virtuales) conversen casi como personas. La compañía nació de un grupo de investigación de la Universidad de Sevilla que se orientó al ‘mundo real’ y no cayó en el cajón de los proyectos tecnológicos universitarios olvidados.

Antes de Indysis, Manchón, doctora en lingüística computacional, había trabajado en Silicon Valley y Florida. Gabriel Amores, cofundador y director del grupo de investigación, la invitó a volver para participar en un proyecto europeo. Los resultados fueron tan buenos que vio la oportunidad. “Con experiencia en el mercado y sabiendo cómo se trabaja en el mundo industrial, propuse montar una empresa con los resultados de la investigación, adquiriendo los derechos a la Universidad”. Ya tenían la tecnología, así que crearon el producto: un agente virtual capaz de mantener conversaciones con personas.

Conseguir financiación desde Sevilla
Indysis empezó con fondos propios y capital de business angels. “Teníamos una tecnología muy potente pero un inconveniente: la falta de recursos, y estábamos en el sur de España, lo que dificulta conseguir dinero”. Con una primera ronda de inversión de 500.000 euros financiaron los primeros proyectos con la Administración. “El primer cliente que apostó por nosotros fue la Cámara de Comercio de Sevilla. Siempre les estaremos agradecidos”. El segundo, la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. “Era uno de los primeros pliegos para asistentes virtuales en España. Se presentaron 10 propuestas internacionales. No teníamos inversión, ni equipo significativo, sólo una tecnología superior. Que una consejería se tire a la piscina y elija un proyecto sin aval comercial fue una labor titánica”. Tras los clientes públicos, llegaron las grandes empresas, otros proyectos (trabajabaron con la aeronáutica Boeing) y más inversión. En noviembre de 2012 Intel adquirió un 40% de la compañía y en mayo del año pasado cerró el 100%.

Entre Sevilla y California
En mayo de 2013 Intel completó la adquisición por un importe que no se hizo público pero que algunas fuentes cifran en 20 millones de dólares. Manchón, que en 2012 había estado becada en la Singularity University de Silicon Valley aprovechó para comunicarse con ellos. Hoy el equipo, dirigido por ella, sigue desarrollando en Sevilla: “No fue un vendemos y pasamos a otra cosa”.

@Pilar_indisys

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