Crear un imperio a partir de una pequeña cafetería

Starbucks es una de las empresas más rompedoras de los últimos años. Su fundador Howard Schultz te cuenta las claves de su gestión.

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El crecimiento y el éxito pueden ocultar fallos

"Un emprendedor no puede limitarse a jugar sobre seguro. Su mentalidad tiene que ser, necesariamente, la de asumir un gran riesgo. Si teme que, en un determinado momento, se le vaya a estigmatizar por un fallo, estará cometiendo una equivocación dramática. Y es que las dos cualidades que ha de atesorar son la curiosidad y la valentía”.

Siempre hay que superarse a sí mismo

"Siempre hay que impulsar el proyecto para buscar la perfección, aunque sepas que, obviamente, nunca se alcanzará esa perfección absoluta. Lo que aprendí hace mucho tiempo es que uno no puede construir un negocio y superar las expectativas de sus consumidores, a no ser que los líderes de esa compañía estén profundamente comprometidos en sobrepasar las expectativas del propio personal”.

 

 

Tener siempre un objetivo sin menospreciar las bases del negocio

"El crecimiento ha de ser visto como el resultado de un trabajo, mientras que el objetivo del negocio ha de ser la experiencia que creamos para nuestros consumidores".

"Una política demasiado centrada en la expansión hará que quedes atrapado en un circulo vicioso donde solo celebrarás la veolocidad de las ventas en lugar de lo que vendes".

 

Reinventarse y no morir en el intento

"No existe esa fórmula mágica o panacea que resuelva los problemas, al final, descubres que la solución a aplicar no es única".

"Las marcas no perviven solo de la publicidad que lanzas, sino también por la experiencia que ofreces a los usuarios en tus establecimientos. En este sentido, las marcas son más resistentes de lo que se piensa y perduran en la mente de las personas”.

 

 

La innovación como salvavidas

“En la época de mayores dificultades pensábamos que innovar constituía una mera extensión de lo que veníamos haciendo, cuando ha de ser algo disruptivo. Hay que tener la curiosidad de ir más allá y de ir a por ello”.

 

Las ideas no pueden confiarse sólo al instinto

“Éstas han de ser relevantes para nuestros negocios, viables, experimentadas, integradas en los canales del mismo y asimiladas por nuestros empleados. En resumen, la ejecución de la nueva idea debe ser tan buena como la idea en sí misma”.

La búsqueda de nuevos horizontes

“No olvidemos que nuestro negocio principal en el futuro será, sobre todo, las tiendas que poseamos”. Y para empezar, la primera píldora sobre este ámbito de la gestión. “El éxito en cada país hay que ganárselo por méritos propios”.

 

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