Cuatro productoras de cine innovadoras

Una nueva generación de productores-economistas está logrando crear una industria cinematográfica en base a la utilización de nuevos canales de comercialización y financiación, que les permiten rodar sin aportar recursos propios.

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Arcadia Motion Pictures

Ángel Durández, el principal de los tres cofundadores de Arcadia, economista y censor jurado de cuentas, no parecía destinado a convertirse en productor de cine. Durante su etapa como consultor de Arthur Andersen trabajó con la industria audiovisual, pero como un mero experto. El gusanillo le entró poco antes de jubilarse. “Uno de los chicos de corporate finance, que había estudiado cine, quiso hacer una película y nos pidió a los compañeros que pusiéramos dinero”. La película, sin embargo, no funcionó bien y “me di cuenta –dice– que el entusiasmo está bien y que el cine es una actividad muy atractiva, pero hay que hacer las cosas con cuidado y, sobre todo, no jugarte el dinero”.

No hay vía de financiación mala
En 2006, con otros dos socios, llegados del mundo de la empresa, entre ellos Ignasi Estapé, que fue director regional de Decathlon Finanzas, ponía en marcha su compañía de producción, Arcadia, que se define como “pionera en la estructuración de nuevas fuentes de financiación para la producción cinematográfica”. La idea de Durández, hace ya 10 años, era aprovechar las posibilidades de la legislación fiscal española, que permite ciertas desgravaciones para invertir en el cine, y así buscar inversores interesados. Los inversores fiscales son para Durández sólo una de las patas de la prefinanciación de sus películas. Este utiliza todas las vías para hacerse con el dinero necesario antes de empezar a rodar, desde la preventa de derechos a la distribución (salas de cine, DVD, plataformas de pago bajo demanda) a la coproducción con las televisiones pasando por las ventas internacionales y los adelantos sobre las ayudas del Estado. “Este sistema me ha funcionado”, afirma.

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Nostromo Pictures

En 2010, Adrián Guerra se estrenaba como productor con Versus, su primera compañía, con una película, Buried, que acabó nominada a 10 premios Goya y obtuvo tres. La producción, en inglés, fue también un éxito de público. Costó solo tres millones de euros, pero recaudó más de 19 millones en las salas. Al año siguiente, en 2011, el joven productor fundaría lo que es su compañía actual, Nostromo Pictures. De momento, lleva nueve cintas producidas, seis de ellas en inglés y tres en español, todas enfocadas a los circuitos comerciales y el mercado internacional, algunas de ellas rodadas por directores no españoles y protagonizadas, en algunos casos, por estrellas de Hollywood como Robert de Niro, Sigourney Weaver, Sean Penn o John Cusack. El año pasado terminó dos películas: Palmeras en la nieve y Como sobrevivir a una despedida. La primera costó 10 millones de euros y la segunda, tres.

Sin recursos propios
Lo extraordinario es que el joven Guerra nunca tuvo dinero para invertir. Su secreto fue diseñar proyectos lo suficientemente atractivos, con directores y actores con cartel, con los que posteriormente seducía a los inversores y conseguía los contratos de preventas y el dinero para rodar. “Antes de empezar a rodar he contado siempre con el dinero necesario para llevar a cabo la producción”, afirma. En 2013 incluso fundó una empresa, Océano Media, que facilita fondos para rodajes y que ha participado en la financiación de Paradise Lost (Andrea Di Stefano), con Benicio del Toro en el papel de Pablo Escobar. Guerra tampoco ha tenido problemas a la hora de conseguir adelantos de las distribuidoras o de firmar acuerdos de producción con las distintas televisiones.

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Vaca Films

Los dos copropietarios de esta productora gallega., con sede en A Coruña, Borja Pena y Emma Lustres, marido y mujer, estaban también, como si dijéramos, destinados a ser lo que son: estudiaron producción de cine en la universidad y practicaron lo aprendido durante unos años antes de fundar Vaca Films en 2003. Pese a que durante los primeros años, el ritmo de producción fue lento, todo cambió tras el estreno de Celda 211, en 2009, una película que costó cuatro millones de euros, estuvo seis meses en cartel en España, fue premiada con ocho Goyas y recaudó más de 13 millones de euros. “Desde hace cinco años estrenamos una media de dos películas al año”, apunta Borja.

Combinar todas las formas de financiación
Igual que sus colegas, Pena, que estudió Derecho antes de decantarse por el cine, trata de combinar, como dice, “todas las formas de financiación existentes”. Por ejemplo, la coproducción, ya que ello le permite, además de repartir el riesgo, mejorar sus posibilidades de firmar acuerdos de distribución en los países de sus socios. Cien años de perdón, una película que se estrena este año y ha costado 3,6 millones de euros, ha sido rodada en colaboración con productoras de Argentina y Francia. También suscribe acuerdos con las televisiones. En casi todas sus películas firma con Telecino o Canal + (ahora de Telefónica). Y como todos, utiliza las deducciones fiscales para cubrir parte del presupuesto de rodaje. Pero, a diferencia de otros, a Pena le gusta financiar parte de sus producciones (entre un 20% y un 40%).

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Morena Films

Esta productora madrileña la fundaron, en 1999, tres economistas decididos a acabar con el amateurismo y a contribuir a la creación de una verdadera industria. El alma fue Juan Gordon, licenciado en Derecho por la Complutense y en Economía por la UNED que, sabedor de que su futuro iba a estar en la producción ni siquiera buscó trabajo en el mundo de la empresa sino que se marchó a Estados Unidos a hacer un máster de producción. Otro de los socios, Pedro Oriol, que se encarga de los proyectos en inglés para el mercado internacional desde la filial de la productora en Los Angeles, estudió también, primero, economía y luego un máster en producción audiovisual en la Media Business School. El trío lo completa Álvaro Longoria, licenciado en Administracion de Empresas por Boston.
 
Ambición comercial y visión internacional
No extraña que a los tres entonces jóvenes ni se les pasara por la cabeza hacer cine de director. Su idea era hacer cine de calidad, pero con ambición comercial y para los circuitos internacionales. De momento, explica Pilar Benito, su directora general, “llevamos 55 películas producidas, dos o tres al año, producciones de entre 4 a 6 millones de euros cada una”. Y ambiciosas. Algunas de ellas han sido dirigidas por nombres como Oliver Stone, Iciar Bollaín, Steven Soderbergh o Julio Medem. Con bastante éxito, en muchos casos. Por ejemplo, Che, el argentino, protagonizada por Benicio del Toro, obtuvo un premio en el Festival de Cannes del 2008. Y También la lluvia, de Iciar Bollaín (2010), que representó a España en los Oscar de Hollywood del 2011, obtuvo tres Goya ese mismo año.

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