El emprendedor que no piensa en el dinero

Es un emprendedor atípico y más en el panorama empresarial español. Es co-fundador de uno de los portales de viajes más veteranos de nuestro país.

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Quién le iba a decir a este emprendedor egipcio –que de pequeño vivió sin luz ni agua corriente en su pueblo natal– que con el tiempo iba a dirigir uno de los portales digitales más vanguardistas de España? Pero es que así ha sido la vida de Amuda Gouelli: una infancia en un pueblo de Assuan (Nubia) sin ninguna de las comodidades del desarrollo (“también vivían así mis primos y mis amigos y todos han conseguido buenos trabajos, no soy ningún genio”); una juventud marcada por la necesidad de trabajar para sobrevivir (“estudiaba por la mañana y trabajaba por la tarde. He vendido de todo, hasta bolsas de basura puerta a puerta”) y una  etapa universitaria compleja en la que fue perseguido y detenido por Mubarak (“era una situación terrible en el que vivía en constante acoso, no sabía cuándo iban a venir a por mí, era una amargura, así que no me quedó más remedio que marcharme de Egipto”). Tras recorrer Europa y África en autoestop, recaló en España a mediados de los 90, donde empezó vendiendo ropa y donde abrió una tienda para compartir coche, “que fue una ruina absoluta”.

Hoy reconoce que, desde 2001, año en que fundó Destinia.com –junto a su socio, el australiano Ian Webber–, no ha pasado ni un sólo día en que no haya encendido su ordenador, incluso cuando cruza desiertos como el de Mali, “para eso se me llevo mi propio satélite portátil”. Pero se declara feliz porque “este es mi sueño”. 

A continuación, puedes leer las ideas de gestión de este peculiar emprendedor.

Dos mejor que uno

Gouelli rara vez habla en singular. Siempre hace referencia a su socio, Ian Webber, un músico australiano que tocó en la orquesta navarra de Pablo Sarasate y al que le une su gran afición por los viajes y una forma peculiar de entender la empresa.

El placer de trabajar

“Aunque parezca una locura, ni a Ian ni a mí nos ha importado nunca cuánto dinero ganamos, sino cuánto nos gustaba lo que hacíamos. Eso es lo que te hace levantarte cada mañana para venir a trabajar y acostarte a la 1 o las 2. Si quisiésemos dinero, habríamos vendido la compañía hace tiempo. Todos los meses recibo por lo menos una llamada para comprar Destinia.com. Pero, ¿para qué? El accionariado sigue siendo de Ian y mío, no queremos a nadie, libres”. 

Con paciencia y osadía

“Siempre miramos a largo plazo y no nos desanimamos. Todo empezó como un sueño, porque nuestro objetivo inicial era ganar 300 euros al mes. Y ese arriesgar con innovación es lo que nos ha llevado hasta aquí. Hacer algo a cambio de un beneficio que no es metálico, es innovación y cientos  de cosas que te satisfacen”.

Ofrecer desafíos

“Mi objetivo es que la gente venga a trabajar a gusto y para eso hay que darle desafíos. La tercera persona más importante de la empresa es la directora de operaciones que empezó cogiendo el teléfono. Para mí no hay persona mala ni tonta ni lista, dale una oportunidad.”

Innovación por encima de todo

“Nuestro secreto es siempre la innovación, no sólo de programación o el software, sino de todos los departamentos: RR HH, comunicación, marketing… Nuestra forma de trabajar es diferente al del resto. Hemos  nacido en Internet, somos de la generación de la comunicación. Nuestra generación no es de derecha e izquierda, como las empresas de tradición industrial, sino de si sabes o no, o de cuánto sabes. El 80% de lo que es típico en una empresa tradicional no se aplica aquí.”

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