25 proyectos tecnológicos que se han convertido en una referencia internacional

Aquí tienes ejemplos de empresas de referencia internacionales en tecnología, ecommerce y servicios que marcan una nueva forma de hacer negocios.

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Melanie Perkins, Canva

Melanie Perkins a lo mejor no te suena todavía, pero seguro que sí te suena Canva. Es la startup que ha creado el programa de diseño gráfico online gratuito (para ser exactos tiene un modelo de negocio freemium) que utilizan 9,2 millones de personas en todo el mundo sin tener ninguna idea de eso, de diseño gráfico.

¿Qué para qué quieren 9,2 millones de personas una herramienta de maquetación online? ¿Qué tal para diseñar campañas de anuncios en Facebook con plantillas y medidas ad hoc? ¿O para crear infografías? ¿Y todo esto tiene sentido? A finales de 2015 consiguió una inversión de 15 millones de dólares (la empresa está valorada en 165 millones de dólares).

"Apple democratizó los ordenadores. Google democratizó la información. eBay democratizó el comercio online. Canva está haciendo exactamente lo mismo con el diseño gráfico. Y no hay muchas oportunidades en el mercado para democratizar un sector", resume Guy Kawasaki, inversor privado, autor de bestsellers de gestión empresarial, como El arte de empezar, actual Chief Evangelist de Canva y anterior Chief Evangelist de Apple.

Perkins montó su primera empresa en 2007, con 19 años: Fusion Books, una herramienta online para generar anuarios escolares, y el germen (software fácil de usar para generar un producto visual) de su actual negocio.

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Danae Ringelmann, Indiegogo

Danae Ringelmann, cofundadora de Indiegogo, tenía muy claro cuando estudiaba en la escuela de negocios de la Universidad de California en Berkeley el tipo de empresa que quería montar, pero no tan claro el canal. El tipo de negocio era una plataforma para conseguir pequeños inversores para lanzar ideas de negocio viables. Al acabar sus estudios universitarios, antes de volver a la escuela de negocios, estuvo trabajando en Wall Street. Ahí fue donde tuvo la idea era "democratizar la financiación".

El problema es que al principio pensaba que esta plataforma tenía que ser offline. Afortunadamente coincidió en la escuela de negocios con los que pronto serían sus socios, Eric Schell y Slava Rubin, que la convencieron para que el canal fuera Internet. Y así nació en enero de 2008, Indiegogo, un año antes que Kickstarter (por si estabas a punto de decir que eso ya lo hacía Kickstarter).

Ahora es fácil hablar de crowdfunding (bueno, hasta cierto punto), pero en 2008, justo un año después de la explosión de la crisis financiera internacional... El mérito de Ringelmann, además del concepto, es la capacidad para generar casos de éxito que ayudaran hace ocho años a entender la propuesta de valor, el modelo de negocio (microinversión) y el modelo de ingresos (entre un 4% y un 9% del total recaudado). Porque el esfuerzo que puso en generar esas historias de éxito marco la diferencia entre tener un negocio o que su idea pasara a engrosar el cementerio de las buenas ideas. Su particular pica en Flandes fue el Festival de Cine Independiente de Sundance.

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Kathryn Minshew, The Muse

¿Cuántas veces has podido curiosear el interior de una empresa en la que quieres trabajar? ¿O leer sobre cómo consiguieron el empleo trabajadores en activo? Y, además, hacerlo mientras estás buscando ofertas de trabajo. La respuesta, ya te lo decimos nosotros, es: nunca, salvo que ya conocieras The Muse. Ésta es otra propuesta para abordar el acceso al mercado laboral y la búsqueda de talento.

The Muse combina la bolsa de trabajo tradicional con formación gratuita online para clavar las entrevistas, además de ofrecer información sobre el mercado laboral y las habilidades necesarias para desarrollar una carrera profesional saludable, pero sobre todo aporta información sobre lo que hay al otro lado: puedes ver cómo son las oficinas por dentro, qué buscan los directores de recursos humanos, se incluyen perfiles de trabajadores y jefes de esas empresas, artículos sobre la cultura empresarial... Kathryn Minshew empezó este negocio con 26 años como una revista online de recursos humanos que fue mutando, mutando, mutando...

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Diana House, Cole & Parker

La verdad es que no es habitual que las manías de tu pareja sean las que te ayuden a dar con una idea de negocio, pero puede pasar. Si no, que se lo digan a Diana House, co-fundadora junto a su marido, Jeff House, de Cole & Parker. ¿La manía de su marido? Presumir de calcetines llamativos. Así que se les ocurrió fabricarlos y venderlos online.

Cuando lees estas líneas han surgido una larga lista de marcas con esta misma apuesta, pero Cole & Parker –toman el nombre de los músicos de jazz John Coltrane y Charlie Parker– tiene un modelo de negocio... hmmmm... peculiar. Venden, sí, calcetines online. Ahí no han descubierto nada. La gracia está en a dónde van a parar los ingresos de la compañía. Resulta que van a parar a cubrir los gastos de estructura del negocio –tampoco quieren perder dinero– y los beneficios van a parar a la ONG Kiva, que utiliza este dinero para realizar micropréstamos a aspirantes a emprendedores en países en vías de desarrollo.

Entonces, ¿no ganan dinero? A ver. No es su primera empresas. Diana House puso en marcha en 2009 Tiny Devotions, una tienda online de abalorios místicos y accesorios, una referencia ya en el comercio online internacional.

Además, acaba de lanzar también London's Private Jet, un servicio charter exclusivo en Canadá.

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Holly Liu, Kabam

Has oído hablar de Rovio (de lo bueno y de lo malo), de Supercell (de lo bueno), pero no has oído hablar de Kabam, una de las empresas más importantes ahora mismo en el mercado de los juegos móviles gratuitos. Debe ser porque no la ha montado un emprendedor nórdico. Holly Liu puso en marcha hace diez años esta 'fábrica de videojuegos, que tiene 800 empleados y oficinas en San Francisco, Berlín y Beijing.

El éxito de este estudio se basa en la creación de buenos juegos a partir de franquicias de éxito de Hollywood: Fast & Furious, The Hobbit, Star Wars, Marvel Avengers...

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Katharine Zaleski y Milena Berry, Power to fly

Katharine Zaleski y Milena Berr están detrás de uno de los intentos más interesantes de revolucionar (manida palabra donde las haya en el mundo de la creación empresarial, pero con todo el sentido en este caso) la forma en la que se contrata talento a través de Internet. PowerToFly busca a las mejores profesionales en el campo de la tecnología para que trabajen desde casa para grandes empresas. Básicamente madres que son verdaderas estrellas de la tecnología y la ingeniería, pero que no quieren renunciar a sus hijos y a las que les gustaría seguir trabajando, pero con otras condiciones.

No pienses en Estados Unidos o en Europa. Piensa en Palestina. Piensa en Arabia Saudí, piensa en Emiratos Árabes, en Haití...

Entre sus clientes actuales, medios de comunicación internacionales, como Buzzfeed o Hearst (editora, entre otras cabeceras, de Emprendedores).

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Rashmi Sinha, Slideshare (vendida a LinkedIn)

De todas las empresas sobre las que hemos escrito en este artículo, la única cuya empresa no te tenemos que explicar de qué va es LinkedIn. Bueno, ni LinkedIn, ni tampoco Slideshare (el denominado Youtube de las presentaciones en PowerPoint). Sólo queríamos aprovechar para comentar que el cerebro detrás de SlideShare, vendida a LinkedIn por 119 millones de dólares, es la neuropsicóloga Rashmi Sinha.

Aunque lleva más de un año sin escribir en su blog, os aseguramos que no tiene desperdicio.

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Urška Sršen, BellaBeat

Poco tiene que ver la idea inicial de este negocio con la empresa que está teniendo éxito en el mercado. Cuando Urška Sršen puso en marcha BellaBeat tenía un objetivo: garantizar unos embarazos más sanos. Hija de ginecóloga, Sršen empezó a trabajar en el diseño de un hardware y un software para la monitorización a distancia de mujeres embarazadas. El problema fue que el mercado no respondía.

Así que Bellabeat se reorientó hacia el concepto de joyería inteligente. El hardware y el software en el que estaban trabajando se transformó en un pequeño dispositivo wereable al que le incorporaron un toque de diseño. Para que te hagas una idea, el dispositivo hace exactamente lo mismo que un Fitbit (monitorización de las constantes vitales durante el ejercicio y los ritmos de sueño...), pero con otro aspecto: madera africana y acero rosado hipoalergénico. Llevan vendidos más de 40.000 dispositivos (con un modelo ondemand) lo que demuestra que algo tienen que estar haciendo bien.

El dispositivo se puede llevar como un clip en la ropa, como un brazalete o como un collar.

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Marcia Kilgore, FitFlop

Biomecánica y moda, la verdad, suenan a términos antitéticos. Suenan a agua y aceite. Que sí, que se pueden juntar, pero o son una cosa u otra, no una combinación perfecta. Salvo en el caso de la marca de Marcia Kilgore, FitFlop, que lleva vendidos más de 5 millones de zapatos con esta peculiar combinación. Nos referimos a que la Biblia de la moda Harper's Bazaar no suele conceder el premio a innovación del año a cualquier prenda, por mucha innovación que lleve...

La cuestión es que Kilgore ya había demostrado que era capaz de revolucionar el negocio de los spas, con Bliss, que vendió al gigante LMVH, y de la cosmética con una marca indie, Soap & Glory, que vendió en 2014 a la cadena Boots.

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Céline Lazorthes, Leetchi

La actual referencia de pagos online en grupo es idea de una emprendedora francesa, Céline Lazorthes, que consiguió encandilar –en el sentido más empresarial que te puedas imaginar– al fundador de Twitter, Jack Dorsey.

Lazorthes, fundadora de Leetchi, se encontraba a menudo con el problema de tener que adelantar dinero para un regalo en común con sus amigos y luego tener que andar persiguiéndoles por teléfono para que le pagaran. 

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Alexa Von Tobel, Learnvest

Cuando te curtes profesionalmente en banca de inversión, digamos Morgan Stanley, algo aprendes sobre cómo conseguir 25 millones de euros para lanzar un proyecto. En el caso de Alexa Von Tobel quería este dinero para demostrar que la asesoría financiera no tenía por qué ser cara y es más, que incluso era un nicho de mercado que hasta ahora no se había tocado. Para demostrarlo, Von Tobel pidió una excedencia de cinco años en el banco para lanzar Learnvest.

Su propuesta combina un asesor financiero a través de correo electrónico, accesible ls 24 horas del día, los siete días de la semana, una planificación financiera y clases online.

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Debra Sterling, Goldie Blox

Sólo un 14% de los ingenieros que trabajan ahora mismo en el mundo son mujeres. No lo decimos nosotros, lo dice la startup Goldie Box, que diseña y vende online juguetes para aprender ingeniería desde edades tempranas y enfocados a niñas que un día serán mujeres.

Aprender los principios del prototipado no tiene por qué ser aburrido. La clave está en empezar pronto –no hay que esperar a la universidad– y en enseñarlo de forma divertida. Debra Sterling, fundadora de Goldie Blox, está convencida de que se pueden diseñar juguetes de construcción y libros capaces de estimular el espíritu innovador en las niñas para que en el futuro les pique el gusanillo de la ingeniería.

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Adi Tatarko, Houzz

No es habitual que un proyecto personal para decorar tu casa se termine convirtiendo en una plataforma que utilizan 40 millones de seres humanos. No, no es habitual. 40 millones de visitantes únicos son muchos visitantes únicos. ¿Cómo lo consigues? Con una sencilla pregunta. Imagina que quieres darle un nuevo aire a tu cocina y buscas inspiración. ¿Bien? ¿Preparada/o? ¿Qué te parece echar un vistazo a 10 millones de imágenes reales –no de estudio– comentadas por otros usuarios? ¿Y qué te parece poder acceder a profesionales para llevarlas a cabo y comprar productos directamente? Eso explicaría bastante el tráfico de esta plataforma, ¿verdad?

Estamos hablando de Houzz, una idea salida de la cabeza de Adi Tatarko, una emprendedora que insiste en que su startup tiene poco de unicornio (se rumorea que la empresa está valorada en 2.300 millones de dólares). 

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Alexa Andrzejewski, Foodspotting

No todos los días vendes la aplicación que has diseñado por 10 millones de dólares. Alexa Andrzejewski, fundadora de Foodspotting, vendió hace tres años su empresa a la plataforma de reservas en restaurantes OpenTable. Desde entonces trabaja en la compañía en el departamento de diseño de producto. Así que ya sabemos cómo acaba la empresa. Lo que no sabemos es cómo empieza.

La idea surgió en un viaje a Japón. O mejor dicho, después de volver de un viaje a Japón. Alexa Andrzejewski, estadounidense para más señas, quiso a su regreso del viaje encontrar restaurantes japoneses que siriviesen los mismos platos que ella había tenido la oportunidad de probar. Piensas que volverás a Nueva York o a Los Ángeles y que no tendrás problemas. Está claro que no los vas a encontrar en Lisbon Falls, Maine. Y no lo encuentras ni en Lisbon Falls ni en ningún otro sitio. Al menos no a primera vista. No es tan fácil. Así que ideó un buscador de platos más que un buscador de restaurantes. Y así nació Foodspotting. En sólo dos años consiguió 3,5 millones de dólares en inversión.

La fórmula con la que dio para diseñar su negocio no es nada compleja. Simplemente se puso a pensar en cómo buscaban los usuarios y, mejor aún, en cómo podrían buscar (utilizando esta sencilla metodología). Su capacidad para pensar en la experiencia de usuario le sirvió para dar forma a Foodspotting y para atraer el interés de OpenTable, que en este caso más que una base de datos o una tecnología, se aseguró de quedarse con el talento que había detrás de todo lo anterior...

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Julia Hartz, EventBrite

Otra vez vuelve a surgir el concepto 'democratizar'. En este caso el mercado democratizado es el de la organización de eventos. A Julia Hartz se le ocurrió hace diez años diseñar un software para la gestión de eventos y venta de entradas. Al año Eventbrite gestiona 2 millones de eventos, lo que demuestra que sí que había algo que democratizar. Hasta este año no se habían preocupado por ser rentables, únicamente por crecer (en diez años, eso sí, han facturado 5.000 millones de dólares con la venta de entradas).

Durante esta década, Hartz ha trabajado como responsable de experiencia de usuario, del departamento de atención al cliente y supervisando RR HH, pero desde finales de 2015 pasó a convertirse en CEO de la compañía.

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Emily LaFave Olson, Din

Acabas de ver en el periódico una fabulosa receta que requiere 20 gramos de kuzu, una hierba utilizada en medicina china, y claro, ¿dónde lo encuentras? Así que se acabaron las ganas de ponerte una hora a cocinar esa deliciosa pizza fría de coliflor que te había entrado por los ojos, pero que tú querías introducir calentita en la boca. Porque sin kuzu la receta no vale. A ver, que lo mismo no es tan complicado y lo que necesitas es un poco de jenjibre fresco para un arroz frito con jenjibre. ¿Y si alguien te envía la receta con los ingredientes exactos? O, mejor todavía, ¿y si te lo preparan y tú sólo le tienes que dar un último golpe de calor y preparar dos o tres cosillas rápidas de la receta?

Todo esto es lo que pasó por la cabeza de Emily LaFave Olson cuando se le ocurrió la idea de Din, una emprendedora curtida antes en TechStars con el markeplace de productos frescos locales Foodzie (adquirida en 2012 por Joyus).

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Caroline Ghosn, Levo

Una red social para mujeres millennials. Desde que en 2012, Caroline Ghosn tuvo esta idea, esta plataforma no ha dejado de crecer. Sin ningún problema, Ghosn podría haber llevado una carrera de éxito como consultora en McKinsey, pero claro si trabajas en McKinsey no terminas convenciendo a un tal Warren Buffet para que se convierta en mentor de mujeres profesionales antes de que se quemen en sus puestos de trabajo. Por cierto, el negocio de esta emprendedora salida de la Universidad de Stanford se llama Levo.

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Gaia Dempsey, Daqri

Uno de los intentos más interesantes para aplicar la Realidad Aumentada hoy a la 'Realidad Empresarial' se llama Daqri, es un casco 'inteligente' pensado para utilizarse en el campo industrial y ha salido de la cabeza de Gaia Dempsey. Y no tiene nada que ver con los videojuegos y mucho que ver con dejar las manos libres a un operario que está reparando una turbina en un aerogenerador y que necesita acceder a los planos originales del aparato.

El verdadero reto de Gaia Dempsey, responsable de Relaciones Públicas y Marketing, es evangelizar sobre la nueva tecnología, un reto mayor que la tecnología en sí...

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Reshma Saujani, Girls Who Code

Reshma Saujani es la fundadora de la ONG Girls Who Code, que ha diseñado programas de verano para niñas de inmersión en los rudimentos básicos de la informática y la robótica. Al igual que Goldie Box, la idea es plantar la semilla para que en el futuro más mujeres quieran entrar en carreras de ingeniería. Durante años, Saujani trabajó en un bufete de abogados, quiso entrar en el Congreso de los Estados Unidos, y ahora se ha centrado en conseguir que las futuras mujeres pongan su ojos en las carreras que más puestos de trabajo van a generar en los próximos años.

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Jess Lee, Polyvore (vendida a Yahoo)

Si tienes alguna vez la oportunidad de coincidir con Jess Lee, fundadora de Polyvore, la plataforma para descubrir lo último en moda en imágenes, tienes que preguntarle de nuestra parte que cómo se consigue una comunidad de 20 millones de usuarios en menos de diez años capaz de atraer 22 millones de dólares de inversión y en el camino ser rentable. Porque nosotros lo hemos leído en mil sitios, y no terminamos de comprenderlo.

Todo comenzó como un intento de redecorar una casa... (vamos que podría haberse convertido en Houzz). La idea original fue del cofundador del negocio, Pasha Sadri, ingeniero de Yahoo. Un día recibió un correo electrónico de una seguidora que decía que la página tenía el potencial para convertirse en un Flikr de moda. Bueno, decía eso y que tal y como lo habían montado no valía para nada. El correo era de Jess Lee, a la que invitaron a incorporarse al proyecto.

Lee venía del proyecto de mentoring de Google. Era una de las protegidas de Marissa Mayer. En Google, Lee formó parte del equipo que diseñó Google Maps. Mientras trabajaba en Google como product manager comenzó a obsesionarse con Polyvore... Y, claro, terminó enviando el correo y dejando Google.

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Laura Roeder, Edgar

Edgar es el intento más serio hasta el momento para destronar a Hootsuite como la aplicación web y móvil más utilizada para gestionar las publicaciones en redes sociales. La razón es que Laura Roeder, su fundadora, no ha querido centrarse en conseguir un crecimiento rápido, sino en alcanzar la rentabilidad cuanto antes. Ah, y además ha preferido financiarse con el dinero que ha entrado en la caja de esta startup en lugar de salir a buscar financiación fuera.

De momento tiene unos 3.000 usuarios que generan unos ingresos de 150.000 dólares al mes, lo que explica por qué es el intento más serio de entrar en este nicho y por qué es todo un modelo a seguir cuando se quiere entrar en un mercado en el que todo el que ha tratado de replicar el modelo freemium de Hootsuite duerme ahora el sueño de los justos.

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Sophia Amoruso, Nasty Gal

Hace 10 años, Sophia Amoruso, la fundadora de Nasty Gal, tenía 22 años y vendía en eBay ropa y accesorios vintage que compraba en mercadillos de barrio. Hoy tiene 32 años y sigue vendiendo ropa y accesorios de estilo vintage en Internet, sólo que ya no la compra en mercadillos, la transacción ya no se realiza a través de eBay, sino a través de una tienda propia, y ya no trabaja sola (ahora cuenta con 300 empleados). Ahora combina la venta de ropa de marcas de estilo vintage (que no vintage) con una marca propia de ropa y accesorios (que supone en torno al 30% de su facturación, según la propia compañía) y ha lanzado también su propia línea de zapatos.

¿Cómo lo ha conseguido? Según reconoce en su autobiografía #GirlBoss (Penguin Books, en inglés), utilizando las redes sociales. Medio millón de seguidores en Facebook y otro tanto (en realidad, 100.000 más) en Instagram –luego se sumaría también Pinterest, sin olvidar Tumblr–. A ver, que el olfato también ha tenido algo que ver. Cuando vendía en eBay y se pateaba los mercadillos, Amoruso era capaz de encontrar una chaqueta de Chanel avejentada, comprarla por 8 dólares y venderla en eBay por 1.000 dólares... Comenzó a pedirle a sus amigos que posaran con la ropa y le enviaran sus fotos, además de publicarlas en sus redes y compartirlas con su hashtag #NastyGal.

Estaba claro que no podría vivir siempre de vender tallas únicas vintage, así que comenzaron a comprar a pequeños productores locales –estadounidenses– ropa inspirada en el estilo vintage. Luego incorporó una línea propia de ropa y accesorios complementaria. Y luego zapatos... Y así llegamos a 2016, facturando 100 millones de dólares, ingresando dinero desde el primer día.

Pero bueno, esta es la versión corta.

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Brit Morin, Brit+Co

No todo el mundo puede presumir de tener como mentor a Marissa Mayer. Mucho menos de haber tenido como mentor a Mayer cuando Mayer estaba en Google. Mucho menos aún cuando Google todavía no era el Google que es ahora (y no nos referimos al cambio de nombre). Brit Morin, fundadora de Brit+Co, un portal de información y productos Do It Yourself con 12 millones de usuarios mensuales, puede.

Morin trabajó en el departamento de marketing que ayudó a popularizar Google Maps y Google Earth, y de ahí pasó a al equipo de marketing de búsquedas. Fue en ese periodo en el que coincidió con Mayer. Del buscador pasó al equipo encargado de poner en marcha desde cero Google TV, una experiencia que, asegura, le inspiró para montar su propio negocio. Cuatro años después de entrar en Google, decidió dejar el empleo para montar su sueño: un portal DIY. Eso sí, de Google se llevó como inversora y mentora a Mayer. No está mal.

Por cierto, consiguió entrar en Google después de hacer prácticas en Apple, unas prácticas a las que, asegura, accedió después de leer un anuncio en Craiglist... Sí, en Craiglist. 

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Liz Wessel, WayUp

Cuando se habla de un/a emprendedor/a en serie, la verdad es que no piensas que tenga 25 años. Piensas más en alguien de 40, como poco. Liz Wessel, fundadora de WayUp, una plataforma para buscar prácticas y empleo a universitarios, montó antes dos negocios, cuando todavía estaba en la universidad. ¿Qué puso en marcha? Un sistema de descuentos para estudiantes en restaurantes locales (UniEats) y un servicio que buscaba a evangelistas de grandes marcas entre los estudiantes de un campus (Campus Reps).

Cuando pones esto en un curriculum, lo normal es que termines trabajando en Google, lo que ocurrió. Pero como las otras historias de emprendedoras que te hemos contado, tampoco Google consiguió retener a Wessel.

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