5 bodegas que retan al establishment del sector vinícola

El vino vive una revolución. El sector acusa la crisis y las ventas están estancadas. Incluso descienden en hostelería. Mientras, los grandes grupos cada vez acaparan mayor cuota de mercado. Es momento de innovar. Algunos destacan por ello.

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Grupo Matarromera

Si de innovación se trata, Matarromera es una de las bodegas más destacadas. La empresa fue fundada en 1988 por el actual presidente, Carlos Moro. Poco a poco, se ha ido formando un grupo en torno a la bodega original, sita en la D.O. Ribera del Duero, a la que se han unido nuevas bodegas en la misma D.O.(Emina) y en otras como Rueda (Emina Medina del Campo), Toro (Cyan) o Cigales (Valdelosfrailes).

Pero su diversificación ha avanzado más allá. Primero, en una época en la que apenas se hablaba de ello, Emina comenzó a explotar el enoturismo. “Empezamos no sólo a vender vino en las tiendas, sino también a hacer cursos de cata, traer gente y emplearlo como elemento de marketing, etc.”, indica Moro. Este negocio se completó con la puesta en marcha del hotel rural Emina y el restaurante La Espadaña. Además, este año ha empezado a ofrecer enorrutas en las cuatro D.O. en las que tiene presencia. Sin olvidar que la bodega fue pionera en la investigación de desalcoholización de vino en Europa. Fruto de este trabajo, en 2009 se lanzaba la gama EmisaSin (tinto, blanco y rosado), un vino con tan sólo 0,5% de graduación. Un año más tarde llegaba Emina Zer0,0, totalmente sin alcohol. Pero decidió dar una vuelta de tuerca. Además del habitual producto embotellado, apostó por un envase en lata –200 ml, como las latas de bebida energética–, buscando un público joven y comercializando estos vinos casi como si se tratase de un refresco.

Al margen del vino, la empresa también aprovecha los hollejos de la uva para extraer componentes para la industria alimentaria, cosmética y farmacéutica. “Tenemos un oro rojo, los polifenoles y los antocianos, que se quedan en el hollejo en un 60% o 65%”, explica el presidente. De ahí se extrae el eminol, elemento esencial de los productos Esdor, cosméticos y cápsulas antioxidantes, también producidos en sus instalaciones.

Además, Matarromera tiene en marcha 30 proyectos de investigación con aplicación en el sector alimentario, en colaboración con empresas como Campofrío, Ordesa, Capsa o Dibaq. Y el grupo también produce aceite de oliva, una auténtica rareza en Valladolid.

Según Moro, toda esta innovación “aporta una imagen de marca de empresa única. El consumidor reconoce el valor de la bodega, que se traduce en confianza. Además, hay una gran sinergia entre todos los negocios y sectores que abarcamos”.

Paco & Lola

Como todo el mundo sabe, el mundo del vino es clásico, sobrio, tradicional... ¿O no? Cooperativa Vitivinícola Arousana, una bodega del valle del Salnés –en la D.O. Rías Baixas–, se ha declarado en rebeldía. De sus instalaciones salen vinos con nombres tan sugerentes como Paco & Lola, iWine o Lolo. Por si fuera poco, sus productos presentan envases innovadores, con etiquetas de lunares o botellas plateadas. De hecho, cuenta con varios reconocimientos internacionales por su innovador packaging. “Desde el principio tuvimos muy claro que había que hacer algo diferente. Entendemos que hay otra manera de producir y vender vino.

Pretendemos construir unas imagen distinta, romper con la clásica proyección del vino, muy tradicional. Apostamos por presentaciones más arriesgadas, incluso pensando en mercados globales. Queremos ser modernos y mantenernos dentro de una línea elegante, sofisticada, un poquito chic y urbana”, declara Belén Varela, gerente de la bodega. Pero no se trata sólo de vestir las botellas. “No queremos aplicar esta filosofía sólo al diseño, sino a todo el proceso de elaboración. Tenemos la última tecnología aplicada al mundo del vino e intentamos que la calidad vaya acorde con la imagen”, añade 

La juventud de la bodega, que se creó en 2005, ha sido determinante a la hora de interpretar su forma de abordar el mercado, sobre todo con su buque insignia, el albariño Paco & Lola. Por ejemplo, la cooperativa se volcó pronto en las redes sociales para crear una imagen de marca.

Maset del Lleó

Aunque la venta directa de vino sea atípica, lo cierto es que para Maset del Lleó es simplemente la evolución natural de una tradición familiar. Ya en el siglo XVIII, la familia Massana, actual propietaria de la empresa, vendía directamente al consumidor fruta, verdura y vino que producía en la comarca del Alto Penedés.

“En los años 50 del pasado siglo, mi abuelo decidió vender directamente en la ciudad de Barcelona con un pequeño camión, bajando cada tres o cuatro días al reparto y tomando nota para el siguiente pedido. En los 80, con la evolución de la telefonía, ya se podía llamar a los clientes para programar los pedidos.

Además, se les empezó a preguntar si tenían amigos a los que ofrecerles nuestros productos. Así nació la venta telefónica”, relata Marc Massana, director de Producción de la bodega. Ya en los 90, el negocio fue creciendo y se abrieron hasta 30 delegaciones en toda España. Hoy, la empresa basa la mayor parte de su negocio en la venta telefónica, que supone un 90% del total, aunque apoyada por el comercio a través de Internet. “El trato directo nos permite tener una relación personal con nuestros clientes y conocerles. A la par, nuestros vendedores les pueden asesorar. Además, trabajamos en la difusión de la cultura vinícola, con catálogos de información, vídeos para que los clientes conozcan temas vinícolas, etc.”, puntualiza.

Bodegas Santalba

Cada poco tiempo, los medios de comunicación ofrecen noticias sobre los efectos saludables del consumo moderado de vino. Uno de los componentes que contribuyen a ello es el resveratrol, un antioxidante natural que presenta beneficios anticancerígenos, antiinflamatorios y que previene las enfermedades cardiovasculares. ¿Entonces por qué no potenciarlo? Pues eso es lo que ha hecho bodega riojana Santalba, que ha creado un vino con un alto contenido en resveratrol, multiplicando por seis la dosis habitual. 

“Hacemos vinos normales, vinos ecológicos y, éste, que además de ser ecológico, es el vino con mayor contenido natural de resveratrol del mundo hasta la fecha”, explica Santiago Ijalba, hijo del fundador de la bodega y responsable de Relaciones Externas. Para ello, se ha tenido que tratar el producto desde la cepa. “A las viñas de donde se saca este vino las hemos practicado tratamientos de viticultura para conseguir más resveratrol natural. Por ejemplo, hemos aplicado técnicas de estrés hídrico (sequía) y deshojado para que dé más el sol a los racimos”, precisa. Este vino aún tiene una producción pequeña, pero la bodega confía en aumentarla en los próximos años: “Es sólo lo que sale de una parcela, que el año pasado fueron unas 15.000 botellas. Pero vamos a aplicar esas técnicas a alguna más”.

Élivo

Qué pasa si llevamos años investigando acerca de los beneficios del vino para la salud y el Gobierno saca una ley que prohíbe emplear publicitariamente los efectos positivos de las bebidas alcohólicas? Las opciones son dos: tirar la toalla o buscar una salida. Ésta era la situación en la que se encontraba en 2009 la gallega Raisin Dor, propietaria de la marca Élivo. “Teníamos muy avanzada la investigación sobre los efectos beneficiosos de los polifenoles del vino para el sistema cardiovascular. Decidimos dar un paso adelante y usar esos resultados. Como no podíamos utilizarlos con vinos con alcohol, optamos por desalcoholizarlo”, declara Ramón Bodenlle, gerente de la compañía. A partir de la tecnología empleada en la producción de cerveza sin alcohol, la empresa perfeccionó el proceso para adaptarlo a las características del vino.

“En 2009 conseguimos nuestro primer desalcoholizado a escala industrial; y en 2010 embotellamos por primera vez una cisterna completa, que son 25.000 litros, es decir, unas 35.000 botellas”, explica. Sus avances le han permitido desarrollar tanto vinos completamente desalcoholizados (0,0 grados) como de baja graduación (4% de alcohol).

Raisin Dor no es una bodega convencional, ya que no recoge la uva y elabora el mosto, sino que compra vinos acabados y les quita el alcohol, conservando sus cualidades organolépticas.

Pero todavía quedaba mucho trabajo: había que vender el producto. “Decidimos crear una nueva imagen corporativa para llegar a los mercados que pedían una marca diferenciada y un producto con buenas cualidades para restaurantes y hoteles de gama alta. En 2010 creamos Élivo Zero Zero, presente en el mercado nacional e internacional”, afirma el gerente de esta bodega. El 45% de su facturación procede de ventas nacionales, tanto en distribución organizada (58%) como en hostelería. El resto, se exporta a Reino Unido, varios países árabes (Arabia Saudí, Catar, Dubai, Líbano, Marruecos...), China y Japón. Las barreras de entrada en cada mercado son muy diferentes. En los países con una cultura del vino, un producto sin, se mira con recelo. Mientras que aquellos sin esa tradición de consumo, el problema está más en el desconocimiento, lo que obliga a un trabajo pedagógico y de promoción realmente muy intenso.

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