Tres ejemplos de emprendedores ecológicos que han triunfado

Aunque la distribución alimentaria convencional copa el mercado,
 los supermercados ecológicos están haciéndose un hueco en el centro de las principales ciudades.
 Sus bazas son el creciente interés por una alimentación saludable, la apuesta por un modelo de proximidad y una cesta de producto cada vez más amplia. 

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Veritas: experiencia aplicada al mercado ecológico

Veritas es fruto de
 la unión de cuatro familias catalanas que, viendo el aumento de la demanda de alimentación ecológica en la Europa continental, EE UU y Australia, decidieron expandir este fenómeno a España.
 Y de eso hace ya más 
de 14 años. “Sabíamos que teníamos que hacer tres cosas para lograr el éxito. La primera, abrir muchos puntos de venta, para poder estar cerca de los hogares. La segunda, reducir el diferencial de precios, porque el producto estaba muy intermediado. La cadena de suministro era muy larga y teníamos que acortarla para que 
los precios se ajustaran.
Y lo tercero, hacer mucha divulgación, proporcionando información a los consumidores para que tuvieran claro el valor añadido de estos productos”, explica Silvio Elías, director general de la empresa. Sabían muy bien lo que hacían. No en vano, la familia Elías fue accionista de Caprabo. también se dieron cuenta de que no tenían que dirigirse únicamente al consumidor convencido, sino ampliar la base de clientes. “No quisimos dirigirnos al público que
ya buscaba este producto, sino llevarlo al gran público y ampliar la demanda, que era pequeña”, afirma.

Divulgación manda

Para ello, Veritas ha hecho especial hincapié en la divulgación. “Hemos hecho programas de televisión, tenemos una revista mensual gratuita, disponemos del espacio de divulgación Terra Veritas, donde damos clases de cocina para ayudar a familiarizarse con los productos y su uso, etc. Esto va en beneficio del todo sector, para ampliar el mercado”, indica. Además, han apostado por la creación de una marca blanca, con dos objetivos: ofrecer mejores precios
y generar confianza. La cadena cuenta con 43 supermercados, la mayor parte de ellos (34) en Cataluña. El resto se reparte entre las islas Baleares (3), País Vasco (2), Madrid (1) y Andorra (1). Y espera sumar muy pronto un par de unidades más en la comunidad vasca.

SuperSano: una apuesta por la cercanía y la complementariedad

En 2009, Jesús Sánchez dio un giro radical en su vida. Periodista de profesión y sin experiencia previa en la distribución, decidió poner en marcha un supermercado de productos ecológicos. “Nació por la ilusión y las ganas de poner en marcha un proyecto que satisficiese necesidades de gente como yo, que soy consumidor de productos ecológicos. Siempre me hubiera gustado que hubiese existido una tienda como la que yo monté”, declara el fundador y gerente.

Expansión gradual

SuperSano no nació con
la pretensión de ser una cadena, sino una tienda única “para trabajar yo y vivir de ella”, comenta.
 Sin embargo, el primer establecimiento de Alicante funcionó muy bien desde el principio, dando paso a nuevas aperturas en Murcia, Elche, Albacete, Valencia, Madrid, Zaragoza... y así hasta las 12 tiendas actuales. Los próximos pasos de la cadena serán en Andalucía. Ya está mirando ubicaciones en Málaga, Córdoba, Sevilla y Granada. “En Cataluña, País Vasco y Navarra hay más poder adquisitivo, pero también hay más competencia”, reconoce Sánchez. Además, la compañía espera presentar en breve su supermercado online. Hace un par de años se intentó desarrollar la franquicia, pero no prosperó. También se llegó a un acuerdo con Triodos Bank, permitiendo afrontar la expansión mediante tiendas propias. La inversión inicial supera los 150.000 euros, aunque la compañía suele contar con el apoyo de los proveedores, que financian el primer pedido de mercancía de los supermercados.

Los establecimientos SuperSano se basan en 
un modelo de proximidad, de unos 120-130 m2. Y aunque se trata de tiendas donde se puede llenar
 todo el carro de la compra, funcionan muy bien para completar la cesta. “Hemos comprobado que nos va bien cuando nos ponemos cerca de un supermercado grande, es más fácil que vengan clientes”, indica.

Herbolario Navarro: tradición adaptada a los nuevos tiempos

Los orígenes de Herbolario Navarro se remontan nada menos que a 1771. Entonces era una pequeña tienda en el centro de Valencia en la que se podían encontrar plantas medicinales y soluciones de salud natural. “En los años 70 del siglo pasado empezamos a introducir los primeros complementos dietéticos. En los 80, productos naturales. Y ya se podía hacer una compra completa. Fue a partir de los años 90 cuando empezamos a implantar un formato de supermercado en el que la parte de salud natural, herbolario y dietética se fusionaba con un supermercado ecológico”, especifica José Navarro, director general.

Comercio justo

Herbolarios Navarro no se limita a ofrecer productos ecológicos: “intentamos que la cadena sea más corta y que nuestros productos sean de comercio justo”. La empresa es consciente de la necesidad de difundir los beneficios de los productos ecológicos en la sociedad. “Contamos con la Fundación José Navarro para fomentar la alimentación inteligente.
 Se dedica a ir a colegios, institutos y universidades, hacer estudios científicos, etc. El objetivo es divulgar que la buena salud empieza en la alimentación”, explica.

Además, dispone de Club Navarro, que organiza degustaciones, talleres, charlas, etc. dispone de
 25 supermercados, la mayor parte de ellos en la provincia de Valencia (11). El resto se reparten por Madrid (5), Alicante (4), Castellón (2), islas Baleares (2) y Albacete (1). Y pronto abrirá una más en Valencia. La cadena se completa con cuatro establecimientos franquiciados, aunque la compañía no tiene previsto conceder nuevas licencias. “Con la franquicia se puede perder ese contacto con el cliente final”, declara.

Sus tiendas tienen alrededor de 400 m2 y se emplazan en núcleos urbanos con cierta densidad poblacional, aunque no se fija una cifra mínima de habitantes. La inversión media para abrir uno de sus puntos de venta está en torno a 400.000 euros.

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