Negocios que triunfan en mercados que no pasan de moda

La creciente espectacularidad de las bodas en España genera nuevas vetas de actividad altamente imaginativas.

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Froggies: Hacer que los niños no se aburran en la boda

Cristina Saraldi, 36 años, una periodista que trabajaba como ejecutiva de cuentas en Canal+, descubrió un día que los novios, sus familias e invitados no sabían qué hacer con los niños en las bodas, que se aburrían y entorpecían el evento. Así que en 2009, esta natural de Pamplona fundó Froggies, una empresa de animación. Con el tiempo, el negocio se ha ampliado a la animación general para bodas o la animación en hoteles. “Podemos ofrecer cualquier cosa para animar la celebración, desde zancudos vestidos de personajes de Tim Burton a artistas que hacen juegos malabares o bailarines profesionales que se introducen entre las parejas de baile”.

Pero, Cristina, que tiene hoy un equipo, entre trabajadores y colaboradores, de cerca de 30 personas, sigue considerándose una especialista en niños. “Trabajamos con El Corte Inglés y con Ikea en temas infantiles” dice. Los resultados de su apuesta, tanto en las bodas como en otros segmentos, han sido positivos. “Este año terminaremos el curso con unos 420 eventos celebrados, cuando hace tres años no llegábamos a los 300”. Las claves de su aceptación han sido, señala, “el boca oído, pero también nos ha beneficiado el estar en las webs del sector, ir a las ferias especializadas y tener acuerdos con locales de celebración, que nos recomiendan a los novios”.

Tan bien le fue, desde el principio, que a los dos años de fundar su empresa, en 2011, Cristina decidió aprovechar un ERE en Canal + para abandonar su empleo y dedicarse únicamente a su empresa. Actualmente, Froggies da servicio en ocho ciudades.

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SmileYou: Una startup salida de la universidad

Después de varios años investigando diversos proyectos relacionados con las TICs en la Universidad Politécnica de Valencia, tres alumnos y tres profesores de Telecomunicaciones e Ingeniería seleccionaron en el 2010 unas cuantas ideas con el fin de convertirlas en negocios contantes y sonantes. Una de las que más éxito está teniendo es su Fotomatón para bodas ‘premium’ de última generación, un proyecto empresarial que echó a andar en 2011, dirigido por Sergio Luján, uno de los alumnos.

“Nos decantamos por la idea al ver que los Fotomatón, que se llevaban a las bodas, estaban un poco anticuados”, explica el propio Luján. El equipo diseñó entonces el prototipo de una máquina con lo último en tecnología y unas capacidades y prestaciones muy superiores a lo que había en el mercado, capaces de encandilar a los novios y a sus invitados. La máquina de SmileYou tiene, entre muchas otras funcionalidades, un sistema de previsualización –como un espejo–; atrezzo y complementos propios para hacer que las fotos sean más divertidas; una pantalla superior que reproduce todas las fotografías que se van capturando durante el evento y una fotogalería privada online: todas las fotos se guardan ahí para que los invitados puedan acceder a ellas posteriormente, con una clave.

Para echar a andar, los seis socios pusieron un total de 100.000 euros en la empresa. De momento se están manteniendo sin necesidad de abrir ninguna ronda de financiación. Las máquinas no sólo son diseñadas en SmileYou sino que sus técnicos las ensamblan a partir de componentes adquiridos fuera. De momento, la firma dispone de 23 de estos Fotomatón y está construyendo otros siete. “En 2011 dimos ese servicio en 50 bodas y este año acabaremos con unas 300”, detalla. 

Luján dice que no compiten con los fotógrafos que van a hacer el booking de la celebración: “SmileYou es una pieza de diversión. Se pone durante la barra libre para hacer fotos divertidasv y espontáneas”. Teniendo en cuenta que el precio medio de tener uno de estos Fotomatón en una boda está en los 750 euros, la firma habrá acabado 2016 con una facturación de 225.000 euros. A la velocidad que va, sus fundadores creen que en poco tiempo podrán multiplicar estas cifras. 

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Big Eventos: Paquetes completos por Internet

Despedidas de soltero(a) las ha habido siempre, pero ahora se puede contratar en multitud de versiones por Internet. Una de ellas fue creada hace siete años por dos amigos, Javier y Luis; un negocio del que los dos no tenían la menor idea. Javier es psicólogo y trabajaba en un hospital. Luis era informático. Eso sí, explica Javier García Caro, 32 años, “teníamos muchas ganas de iniciar nuestra propia empresa, lo que fuera”.

Antes Javier había fundado una empresa para hacer páginas web, que no fue nada bien. “Nos dimos cuenta –dice– que no había empresas que ofrecieran ideas originales para este tipo de eventos. Todo se resumía a los boys, para ellas, o al clásico striptease, para ellos”. Empezaron por crear un portal con todo tipo de actividades originales que se les ocurrieron. “Hubo que hacer una búsqueda de proveedores y entrar en contacto con ellos” apunta. Lo que hace Big Events es ofrecer, en su página de Internet, cerca de 150 paquetes distintos, originales despedidas de soltero, que dejarán huella en la memoria de la novia, el novio y los demás invitados.

Además de lo típico, los boys y las strippers, Big Eventos ofrece también restaurantes temáticos, discotecas, yincanas de cañas, hotel de despedidas, paseos en beerbike o segway y beauty parties. El procedimiento es rápido. “Si reservas un programa a las cinco, a las ocho ya puede empezar” aclara Javier. La empresa tiene un equipo de cinco personas en la oficina para dar asistencia a los clientes. Los dos jóvenes empezaron adquiriendo una limusina para transportar al grupo de celebrantes, seguida de otras dos, una inversión bastante importante. Ahora tienen cuatro. Las limusinas son decisivas, tanto para el transporte de los invitados a los locales y eventos programados como por el carácter divertido  que tienen y porque su conductor actúa de guía del grupo. “Está todo el tiempo con ellos para solucionar cualquier incidencia” apunta Javier.

Se trata, igual que los demás segmentos del mundo de las bodas, de una actividad muy estacional. 

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