Tres ejemplos de comercios de barrio muy innovadores

Desde colaborar con cooperativas de consumo alternativo a convocar a los vecinos a una emisión de vídeo en directo, o sumarse a la campaña de Mid Season... Son muchos los argumentos que un comercio puede tener para retener al consumidor en su barrio. Te mostramos tres ejemplos que lo han sabido hacer muy bien.

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¿El barrio es una gran oportunidad o una insalvable limitación? El comerciante de proximidad sabe que en el barrio tiene a su gran aliado, pero puede saberle a poco: sus servicios se reducen al vecindario acotado por un puñado de calles. Sin embargo, convertirse en el referente del barrio es el mejor camino para ensanchar el radio de influencia y dar el paso hacia el estatus de comercio destino, ese que atrae a clientes de otras zonas. En la actualidad hay herramientas y estrategias de marketing para lograrlo, pero debes aprender a utilizarlas: convertirse en el rey del barrio bien merece el esfuerzo.

Cultivo. La fuerza del concepto de una quesería artesanal

“Contamos con un producto maravilloso, pero nuestra gran diferencia es que el personal de tienda está preparado para defenderlo”. Clara Díez defiende el valor diferencial de la verdadera venta asistida en este establecimiento ubicado en el barrio de Conde Duque, uno de los que más y mejor ha apostado por el comercio local en Madrid.

Su cuidado establecimiento está diseñado como una cava, los 10 grados de temperatura son parte de la experiencia de compra y además miman la evolución de las cerca de 40 especialidades que vende, con un rango de precio habitual de 24 a 30 euros. La selección incluye las creaciones de tres de sus seis socios, productores de queso manchego, cántabro y vallisoletano, y de otros con los que se comparte filosofía de producto. Fue el deseo de acercar estas producciones artesanales a la gran ciudad, el motivo que impulsó el nacimiento de Cultivo en 2014. Hoy la mayoría de sus ventas se consiguen entre los vecinos del barrio y de otros adyacentes, pero tal como estaba ideado en su plan de negocio, se ha alcanzado el estatus de tienda destino y hasta ella se desplazan de otras partes de la ciudad e incluso turistas.

Son varios los factores que en opinión de Díez han propiciado su buena marcha. Además de su ubicación, en Cultivo se han puesto en práctica muchas de las nuevas estrategias comerciales, como el diseño de un espacio singular, el marketing online o la animación en tienda con catas y talleres. “Todos ellos son elementos básicos”, explica Díez, “pero no hay que llevarse a engaño, el crecimiento que estamos experimentando sólo es explicable por la fuerza del concepto”. Para Díez, los límites del comercio local sólo los marca 
el emprendedor. De hecho, Cultivo también cuenta con un e-commerce que, poco a poco, va sumando facturación –en torno al 10%– a
 este negocio en el que trabajan 12 personas y ya da sus primeros pasos en la exportación.

Peluquería Brush. Compromisos que hacen vecindad

Susana Tomé y su hermano Antonio llevan al frente de esta peluquería tradicional del barrio madrileño de Arganzuela desde hace 16 años. Según cuenta ella, “un negocio que se sustenta sobre clientela fija. Eso nos permitió sortear sin problemas los años de crisis, aunque hicimos el esfuerzo de no subir precios asumiendo los sobrecostes”.

Desde hace poco más de un año, estos emprendedores decidieron convertirse en colmena. Es así como se conoce a los centros distribuidores de la red francesa La Colmena que dice Sí, que promueve una opción de compra local de alimentación a través de poner en contacto al productor con el cliente. En España, la red suma cerca del centenar de colmenas, 320 productores y 30.000 usuarios, según cuenta Tomé. Tomaron la decisión desde su convencimiento personal de las ventajas sociales y de consumo, pero entendiéndolo como “dos proyectos independientes”. Si bien un año después reconoce que “todo se une”: “Es una forma diferente de estar en contacto con el cliente. También nos permite dar uso al local en horas no comerciales y tener otra fuente de ingresos”.

En su aún corto recorrido, esta opción aporta entre 800 y 900 euros al mes. Tomé destaca la sencillez de poner en marcha un proyecto en el que cree firmemente: “Lo gestionamos en un par de meses gracias a que recibes mucha ayuda de la organización y además cuentas con un buen soporte online. Estamos encantados porque ayudamos al producto a llegar al mercado, y volvemos a trabajar en un entorno de confianza, que es lo que siempre hemos hecho en nuestra peluquería”.

Trabeja. También para el profesional de los servicios

“La cercanía es uno de los condicionantes más relevantes a la hora de contratar un servicio”. Lo explica Nitai Anidjar, fundador y CEO de Trabeja, una plataforma online que conecta a particulares con profesionales de todo tipo, desde fisioterapeutas a fontaneros o cuidadores de niños, en una oferta que incluye unos 3.000 servicios.

Trabeja se convierte así en una herramienta en la Red para este tipo de profesionales, muchos de ellos prestan servicios a domicilio. Una oportunidad que ya han identificado cerca de 60.000 de prácticamente la totalidad de municipios españoles: “Ofrecemos un espacio de confianza, es como tener una tienda online, pero con la ventaja de que ya cuentas con un tráfico de usuarios 
y sin tener que hacer ningún tipo de inversión”. Y además con la ventaja de que la mayoría de los servicios se prestan en cercanía, “minimizando los gastos por desplazamiento”, recuerda Anidjar.

Hacer una buena presentación en la ficha, mostrar fotos de calidad del profesional y sus trabajos y, sobre todo, ir mereciendo buenas puntuaciones y comentarios por parte de los usuarios, bastan para ganar visibilidad y ser el elegido de algunas de las 10.000 contrataciones que se realizan al año. A cambio, Trabeja recibe entre el 5% y el 20% de la minuta por servicio.

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