Bodegas Emilio Moro: la innovación aplicada a un sector tradicional

Con presencia en más de 70 países, Bodegas Emilio Moro es un ejemplo de cómo una compañía dedicada a un sector tradicional como el vinícola puede utilizar la innovación para crecer en todo el mundo. De todo ello habla José Moro, presidente de Emilio Moro. 


Bodegas Emilio Moro

Para conocer la historia de Bodegas Emilio Moro es necesario mirar casi un siglo atrás. El abuelo de José Moro, Emilio, nació y crió a su familia rodeado de viñedos, en Pesquera de Duero, un pequeño pueblo de la provincia de Valladolid. “Mi abuelo inculcó a sus hijos todo el amor por el vino, igual que ellos nos lo transmitieron a nosotros, la tercera generación, que hoy dirigimos la bodega”, recuerda. 

Hace más de 30 años lanzaron la primera cosecha bajo la denominación de origen Ribera del Duero, y hace 24, en 1998, sacaron al mercado Malleolus, “la referencia con la que nos desmarcamos de las clásicas denominaciones de crianza, reserva y gran reserva para apostar por el vino de añada”, afirma José Moro, actual presidente de la compañía. 

Bodegas Emilio Moro cuenta con una historia de emprendimiento familiar, consolidada durante varias décadas hasta alcanzar los cerca de 110 que en este momento trabajan para la marca. Todo ello, basado en tres pilares: tradición, innovación y responsabilidad social. “Como siempre decimos, las tendencias y estilos varían, pero la esencia y el alma del vino nunca cambia, porque viene del corazón de la tierra. Y, por eso, creemos que nuestros pilares no deben cambiar, porque son la base de nuestro carácter, de nuestra personalidad y de nuestra esencia”, señala.

Innovar como filosofía

Aunque el sector del vino es uno de los más tradicionales que existen, la innovación siempre ha sido una de las claves de Bodegas Emilio Moro para crecer. “La innovación en nuestras bodegas nació con mi abuelo Emilio Moro al plantar el Clon de Tinto Fino y, con él, diferenciarnos para siempre. Desde ese momento, no hemos dejado de innovar”, apunta Moro. 

El desarrollo de levaduras autóctonas, la implementación de cuadernos de campo digitales, la utilización de drones o sistemas de geolocalización de los viñedos o su reciente proyecto estrella, relacionado con la sensorización, son algunas pruebas del gran componente tecnológico que Bodegas Emilio Moro ha traído al sector vitivinícola durante los últimos años. 

Pero, más allá de la aplicación de las últimas tecnologías disponibles para el sector, otra de las claves del éxito de la compañía tiene que ver con la innovación en la parte más relacionada con la empresa. “Trabajamos siendo disruptivos en materia de comunicación. Por eso hemos sabido llegar donde otros no han podido y hemos sido pioneros organizando eventos en ámbitos jamás imaginados en el mundo del vino”, afirma.

Prueba de ello es su extensa presencia internacional, donde el mercado estadounidense tiene un papel destacado, sumando el 5% del total de sus ventas.¿Cómo lo han conseguido? “Soñando a lo grande y apostando por girar al ritmo que lo hace el mundo siempre teniendo presente nuestra esencia. De ahí parte nuestra apuesta decidida por la innovación. Siempre decimos que la innovación de hoy será la tradición de mañana. Y solo así entendemos la evolución y el paso del tiempo. Porque quedarse estancados no es una opción para nosotros”. 

En este sentido, Bodegas Emilio Moro ha desarrollado varios programas enfocados a canalizar todas las ideas que podrían ser útiles en el futuro de la producción vinícola, tanto dentro como fuera de la compañía. 

Para conseguirlo, la transformación de la cultura interna de la empresa es clave. Por eso, han puesto en marcha el Programa de Intraemprendimiento Bodegas Emilio Moro, una iniciativa que pretende favorecer que sus colaboradores identifiquen “los retos a los que se enfrentan en su día a día para poder darles solución” de la manera más inteligente posible. 

Además, la dinamización del ecosistema emprendedor en el sector del vino es una de las grandes ambiciones de la compañía. Así, y en paralelo a sus talleres de formación experiencial, que organizan en su Wine Lab, en 2020 lanzaron los primeros Premios a la Innovación Bodegas Emilio Moro. Desde entonces, ya han recibido más de 250 registros de startups que optan a un premio de 10.000 euros y un acompañamiento de seis semanas para desarrollar un proyecto piloto de sus ideas. 

Sinergias y enfoque digital

Pese a que la pandemia pilló a todo el mundo desprevenido y algunos de los canales de distribución de los vinos de Bodegas Emilio Moro tuvieron que cerrar durante algún tiempo, José Moro reconoce que la capacidad de adaptación de la compañía les permitió seguir avanzando. “No hay reto grande si se tiene claro de dónde vienes y a dónde quieres ir. Y lo tuvimos claro; adaptarse era la única solución. A partir de ahí, el canal online se ha convertido en uno de nuestros canales de comercialización principales y seguimos creciendo”, afirma. 

Para Moro, la consolidación de los canales de venta digitales será una de las claves para que las grandes compañías vitivinícolas como la suya puedan seguir creciendo en el futuro, algo que no puede conseguirse “apostando en primer lugar, por la innovación de puertas para adentro. Saber qué es imprescindible para lograr el éxito”, valora. 

Además, preguntarse “de quién rodearnos para dar solución a los retos de futuro” es pista que indica la dirección que Bodegas Emilio Moro tomará durante los próximos años: apostar por las sinergias. “Son muy necesarias para seguir aprendiendo. Rodearse de partners que quieran trabajar de la mano para hacer crecer ambas partes resulta siempre enriquecedor”, concluye