MicroFusa: el negocio con más marcha para los ‘fanáticos’ de la música

¿Qué se necesita para triunfar en el mundo de la música? Esencialmente, tres ingredientes: formación, equipamiento y, por supuesto, talento. MicroFusa tiene los dos primeros. El talento lo ponen sus clientes. Alguno de ellos incluso puede presumir de haber levantado un premio Grammy.

Microfusa

Puede que microFusa sea una empresa desconocida para el gran público, pero es una auténtica referencia para los amantes de la música digital en España. A su lado podríamos poner otros nombres míticos como Madrid HiFi o Alfasoni, otras dos tiendas fundamentales en el panorama musical de nuestro país. 

Pero su historia es diferente a la de aquellas. Los orígenes están en la formación musical. “La empresa nació en 1987, cuando yo tenía 18 años. Montamos un laboratorio donde formábamos a músicos en el uso de tecnología. Tuvo bastante éxito y empezamos a hacer cursos de sonido, de producción musical, de disc jockey, etc. La escuela se fue consolidando y vimos que podíamos ofrecer productos relacionados con lo que habían estudiado, como software musical, teclados, mesas de mezclas… Empezamos a vender en un pequeño recinto dentro la escuela. Paralelamente, importábamos productos que no se distribuían en España, arrancando así nuestro negocio de distribución”, relata Ignasi Benavent, fundador de la empresa. 

Apuesta por la formación

La formación es la actividad primigenia, si bien es la de peso en su facturación. Se articula a través de la sociedad microFusa Formació. “Uno de los famosos que han pasado por nuestra escuela y han triunfado ha sido José Manuel Pinto, exjugador del FC Barcelona, conocido artísticamente como Pinto Wahin. Estudió producción musical y técnico de sonido y ganó posteriormente un Grammy como ingeniero de sonido de Niña Pastori. El músico Chemi López, con varios trabajos como guitarrista y técnico de sonido, cursó los mismos estudios. Otro caso es Ana López Menadas, que tiene una discográfica y que ha sido premiada por la revista Time Out”, desgrana Benavent. 

“Nuestra principal enseñanza es la de producción musical. Son dos años en España, que se complementan con un tercer grado en Reino Unido, en colaboración con la Universidad de Southampton”, explica. Nadie ofrece una formación como ésta en nuestro país. También adiestra a técnicos de sonido, disc jockeys, etc. 

En cuanto al perfil de sus alumnos, se trata de “personas a las que les apasiona este mundo y que quiere dedicarse a hacer música”, bien como técnicos, productores o disc jockeys. “Los DJ de ahora no sólo pinchan. Son generadores de música y la producen. Asimismo, ha habido una hibridación entre técnico de sonido y productor musical. Eso es lo que nosotros ofrecemos en la escuela: la hibridación entre producción, técnico de sonido y disc jockeys”, comenta. 

También dispone de formación online, que se complementa con prácticas presenciales. Gracias a ello, su actividad no se vio demasiado afectada por la crisis del coronavirus. “El 80% de los cursos presenciales los pudimos desarrollar online. Y las prácticas se hicieron después, cuando se pudo”, especifica. 

Cuenta con escuelas en Barcelona y Madrid, donde se imparte la formación presencial y se realizan las prácticas. También tiene acuerdos con estudios de grabación o escuelas en otras ciudades de España para la realización de prácticas. Además, como complemento, alquila sus estudios a los alumnos que lo necesiten para proyectos musicales. Esto se gestiona a través de microFusa Learning and Service, aunque son casos muy puntuales. 

Distribuidor de referencia

La importación y distribución mayorista es el área de negocio más lucrativa para microFusa, ya que aporta más de dos tercios de su facturación, Zentralmedia Tech es la empresa encargada de esta actividad. Se centra en la venta de sistemas para producción musical y equipamiento de estudios de grabación -interfaces de audio y MiDi, mesas de mezclas, monitores, grabadores… -, equipos profesionales de sonido, iluminación y efectos -altavoces, sistemas microfonía, focos, láser…-, equipamiento para disc jockeys -platos, mesas de mezclas, controladores…- o sistemas de sonido de alta fidelidad. Además, aunque no vende instrumentos musicales tradicionales, sí que ofrece instrumentos puramente electrónicos, como teclados, baterías, sintetizadores, cajas de ritmos y samplers, complementos para guitarras eléctricas -amplificadores, pedales de efectos, etc.-. 

La empresa trae a España todos estos productos y después los distribuye a las tiendas especializadas de toda la Península. Incluso suministra a Amazon. También trabaja directamente la ingeniería de proyectos audiovisuales, de radiodifusión, instalaciones para conciertos, etc. Por ejemplo, la compañía se encargó de la sonorización del Palau d’Esports Catalunya de Tarragona, pabellón en el que se disputaron los Juegos Mediterráneos de 2018. Otro ejemplo fue el diseño e instalación acústica del Marina Beach Club Valencia. 

Su especialización en el ámbito digital ha permitido que microFusa asista en primera línea a la transformación de la industria musical. “Vamos de la mano este cambio. Enseñamos a usar la tecnología y la vendemos. Con los años, se ha democratizado la tecnología de grabación y ya llega a todas partes. Y nosotros somos participes de eso. Hace años, vendíamos un sistema de grabación que costaba alrededor de 6.000 euros de la época. Vendíamos 200 ó 300 al año, destinados a estudio de grabación. Ahora, cada tarjeta de audio que vendemos sirve para hacer un estudio de grabación casero. Y vendemos miles de estas tarjetas al año. Por 300 euros, puedes tener un home studio. A la par, hay una parte profesional que se sofistica, con productos más específicos de broadcasting, microfonía, etc.”, reseña. 

Pioneros del ecommerce

Los establecimientos en Madrid y Barcelona y su tienda online son la cara visible de la compañía. Dicha actividad se articula a través de microFusa Comercial. Actualmente, su ecommerce acapara el 40% de sus ventas minoristas, repartiéndose el resto a partes iguales entre los otros dos puntos de venta físicos. 

Sus clientes son tanto profesionales de la música como aficionados. “En general, se trata de gente apasionada por la música electrónica, aunque también por todo tipo de música. El elemento principal es que les gusta la tecnología. Entre los profesionales, hay personas que hacen producción de audio, estudios de grabación o televisiones. Y también disc jockeys, que es el principal target de nuestras tiendas”, detalla. 

Su principal competencia son las empresas que venden por internet, donde destacan dos grandes players. “Nos cuesta muchísimo mantener nuestros negocios teniendo enfrente a Thomann o Amazon”, reconoce. Por otro lado, en sus tiendas también presta servicios de ingeniería acústica para proyectos pequeños, como instalaciones de audio de bares, pubs, restaurantes u hoteles. 

Dando el Do de pecho

A pesar de ser una empresa con una larga trayectoria, en los últimos ejercicios ha crecido de forma notable. En apenas seis años, ha pasado de facturar menos de 6,5 millones de euros a 15,5 millones en el último ejercicio. La mayor parte de la facturación procede de la distribución de equipos a establecimientos minoristas -más de 10 millones-, repartiéndose el resto entre la venta en sus tiendas y su web -alrededor de 4,5 millones- y la formación en sus escuelas -en torno a 1 millón-. 

Esta es la evolución de la facturación de MicroFusa en millones de euros:

2016: 10,9

2017: 13,3

2018: 15,2

2019: 16

2020: 15,5

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