El joven de 25 años que pasó de camarero en Pans and company a gestionar tres empresas en el sector inmobiliario

César Rivero no se identifica mucho con la etiqueta de influencer en el Real State que le han colocado. Él se siente, por encima de todo, emprendedor que es lo que hace desde los 19 años. Las tres empresas que, con 25 años recién cumplidos, ha montado ya en el sector inmobiliario así lo atestiguan.

Para César Rivero Pavón lo más difícil de todo ha sido superar la mentalidad de escasez, es decir, ser consciente de que se merecía mucho más de lo que la vida se empeñaba en darle. En ello ha invertido 100.000 euros porque, ya puestos, se formó con los mejores del mundo: Tony Robbins, Grant Cardone o Robert Kiyosaki. La verdad es que el gasto hacía falta porque Rivero partía de menos cero.

Nacido en Alicante, vivió en Elche hasta la edad de los 18 años, cuando su madre le echó de casa “por bueno”. Se vino a Madrid y empezó a servir bocadillos en Pans and Company. La otra forma de aumentar sus ingresos era coleccionar los sobres de Nespresso para participar en alguno de sus prometedores sorteos. Ni por esas llegaba a fin de mes. Buscó un nuevo empleo y se puso de comercial para Endesa. A los pocos meses le encargaron montar un equipo de ventas y gestionarlo. Ahí es donde se dio cuenta de que se le daban muy bien las ventas y todo ello reflejado en nómina. Le pasó lo que podría sucederle a cualquiera que, de la noche a la mañana, añade un cero a sus 500€ de nómina: juergas, amigotes, cochazo -sin carnet- y todo lo que la imaginación quiera sumar. “Vamos que me volví loco. No lo supe gestionar. Hasta que llegó el día en que me levanté con la cuenta a -15.000€”.

Hizo todo lo posible por salir del atolladero. Intentó montar un negocio multinivel, luego otro de compra-venta de coches -todavía sin carnet-, pero no llegaba a encarrilarlos. Al final le ofrecieron trabajar como comercial en una inmobiliaria y, sin saber por qué, “porque no tenía ni pajolera idea”, empezó a sentirse cómodo en el sector.

Un día, estando en la agencia con su jefe, José Llanos Moreno, reciben la visita de un inversor y un encargo muy claro: «quiero que me busquéis una propiedad antigua, pero bien localizada y a buen precio para luego reformarla y ponerla de nuevo a la venta». Así lo hicieron. La operación fue tan ventajosa que el siguiente encargo que recibieron del mismo inversor fue hacer lo mismo pero al menos con dos pisos cada mes. Esto hizo que se iluminaran las cabezas de Rivero y Llanos y se activase la alarma de ‘aquí hay negocio’. Arranca así la historia emprendedora de éxito de César Rivero y su filosofía YE$$$ , el nombre de la comunidad que impulsa y que se condensa en la frase “ya estoy sumando. +dinero, + aventura, +familia”, que con su madre también se ha reconciliado ya.

El nicho que encontraron en el Flipping Houses

Tras la visita del primer inversor, pensaron que podrían ampliar el radio de acción. Es decir, identificar al mayor número posible de inversores en activos inmobiliarios y ofrecerles un producto bajo el concepto de lo que ya era tendencia en muchos países: el Flipping Houses. Consiste en comprar un inmueble viejo, rehabilitarlo y vender deprisa a bastante mejor precio que el de la adquisición. Ahondaron un poco más en el mercado nacional y vieron que, pese a que en España llevamos años consumiendo realities televisivos como el de los hermanos Scott -My Dream Home-capaces de convertir un chamizo en una especie de apartamento a lo Paris Hilton, pocas empresas habían trasladado el modelo de negocio a España. 

Rivero y Llanos deciden asociarse y fundan CDM Inversiones, una empresa de bienes raíces de alta rentabilidad que, por ahora, tiene su principal área de actuación en el centro de Madrid. Para facilitar la identificación de propiedades a la venta en mal estado y a precio interesante, encargaron el desarrollo de un algoritmo y big data, para ofrecer luego esos activos a los inversores con un modelo llave en mano. Han creado aquí un fondo de inversión propio con mucha experiencia en transacciones inmobiliarias y un equipo que Rivero califica de “majestuoso”. Además de la rentabilidad, a Rivero le gusta subrayar otra de las ventajas del modelo de negocio: “contribuimos a la sostenibilidad del planeta porque reducimos la práctica contaminante de la construcción y optimizamos la explotación de los bienes ya existentes”. 

Parte de esos bienes que localizan, a veces los adquieren o explotan ellos mismos sin necesidad de comprar. Práctica habitual es contactar con un propietario con dificultad para alquilar el inmueble, ofrecerle más dinero del que pide y, si acepta, suscribir un contrato a 10 años con el propietario que les otorga el uso de explotación. Reforman y acondicionan luego el inmueble y subarrendan las habitaciones individuales a precio de mercado a jóvenes estudiantes, Erasmus o profesionales que tienen que desplazarse por motivos laborales. Actualmente cuentan con 138 inquilinos que les generan cuantiosos ingresos pasivos. Si alguien quiere hacerse una idea de cuántos, basta con ver cualquier video de los que César Rivero sube a Youtube mostrando el estado en el que encuentran la casa, lo que les cuesta la reforma y lo que ganan limpio alquilando por habitaciones. “Todo de forma legal y con contrato”, aclara.

Como el negocio iba como un cohete, “y creciendo”, los socios se animaron a acometer un segundo emprendimiento, este ya en el entorno de la formación online. Se trata de Inversores Inteligentes donde enseñan a otros a emprender y la forma de hacer negocio en el mercado de los bienes raíces  sin necesidad de tener recursos para empezar. Y aunque así, a priori, el tema puede parecer algo rancio, lo cierto es que la escuela de Inversores Inteligentes cuenta ya con más de 5.700 alumnos de 21 países, casi el doble de los que tenían antes de que estallara la pandemia.

El tercer negocio que tienen previsto lanzar en septiembre es VIFLIP (de vivienda y flipping). El modelo aquí varía un poco. La propuesta es ayudar a los propietarios de inmuebles a vender una propiedad por más dinero del que tienen previsto y sin arriesgar nada. Al propietario le piden que fije un precio de venta. El algoritmo analiza viviendas similares y facilita el precio máximo de venta que se puede alcanzar. Si el propietario accede, un agente de Viflip analiza las reformas que habría que hacer para incrementar el valor de la vivienda cuyo coste asume el intermediario así como el compromiso de venderla. Viflip recupera la inversión solo sin consigue vender por la cantidad acordada quedándose luego con el 30-50% del excedente, si es que lo consiguen porque el cobro aquí es a éxito.

Emprendedor con marca personal

Aunque la trayectoria parece dilatada, no hemos dicho aún que César Rivero cumplió en julio 25 años y que, a día de hoy, ve ya parte de su sueño cumplido. 

-“Pero el sueño cuál era ¿hacerte millonario?”

-“Pues claro. ¿Qué quieres que te diga? Pero aportando valor y cambiando un mercado que vive todavía en la época de los dinosaurios. No puede ser que esto siga funcionando contratando a una agencia, que te cobra un pastón por enseñar tu casa y que vende a la baja en lugar de procurar que ganes más».

Actualmente, Rivero y Llanos gestionan un equipo de 25 personas, entre CDM e Inversores Inteligentes. Con Viflip sumarán otras 6. El año pasado consiguieron facturar más de 800.000 euros y este año esperan cerrarlo con 2M.

Pero no acaban ahí los planes. De seguir las cosas como hasta ahora, tienen previsto crear una plataforma de crowdfunding inmobiliario que abra sus ofertas a los inversores de todo el mundo. En ese lema de ‘ya estoy sumando $$$’, entran también su faceta de conferenciante para emprendedores y la próxima publicación de un libro con Planeta que podría titularse el ‘El método Rivero’. Puede que la editorial haya encontrado un filón, teniendo en cuenta que el joven se ha convertido en el mayor influencer en el Real Estate de nuestro país. Le siguen 87.000 personas en Instagram y 25.000 en Youtube. Entre sus seguidores los hay de todo tipo, desde señoras de 70 años “que disfrutan viendo estas cosas de la decoración”, hasta jóvenes de entre 20 y 30 años, la mayoría.

Sobre cómo ha conseguido atraer el interés de los jóvenes en un sector tan poco sexi como el inmobiliario lo explica así. “Es que me ven como ellos. Un tío joven que se presenta todo tatuado, con una camiseta negra y una gorra, rodeado de señores trajeados, que viene de la nada y que ahora es un empresario. Luego les cuento mi vida y mis experiencias sin aburrirlos, muy aterrizado todo al lenguaje de la calle”.

-¿Y lo de hacerte millonario, cómo va?

-«Pues eso no tanto porque el 90% de las ganancias las reinvertimos en los negocios para seguir creciendo. Pero es que yo también he cambiado muchísimo. Ya no tengo coche porque no me interesan y vivo en una casa pequeña muy mona pero que es de alquiler”.