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Xabi Uribe-Etxebarría, CEO de Sherpa.ai: “Por mucho que inviertan las grandes tecnológicas, siempre iremos por delante”

Ha desarrollado la primera plataforma de inteligencia artificial española capaz de entrenar modelos respetando la privacidad de los datos. Todo un hito tecnológico que surgió más por una necesidad de la propia compañía que como un negocio en sí. Su fundador e impulsor, Xabier Uribe-Etxebarría, nos cuenta las claves.

Xavier Uribe

Forma parte de un reducido grupo de rara avis en el panorama emprendedor español, el de los que se dedican a la deeptech. Pero, ¿qué es una deeptech? Según definición más o menos aceptada, es aquella tecnología con altas barreras de entrada por sus necesidades intensivas de capital y por la incertidumbre en  los resultados. Y ahí está él, Xabi Uribe-Etxebarría, con un par, como buen bilbaíno, poniendo una pica en el mundo y sobre todo colocando a Erandio, su pueblo, en el mapa mundial del desarrollo tecnológico en inteligencia artificial. 

Formado como Ingeniero Superior en Organización Industrial e Ingeniero Técnico Industrial, en sus ratos libres está estudiando el grado de Arquitectura. “Soy partidario de hacer muchas cosas en la vida. Aunque se me han dado bien las ciencias y la tecnología, en realidad soy muy de letras, de arte, de filosofía, de historia. Es posible que algún día me dedique más a eso que a la tecnología”. 

Es también un apasionado de la autoformación (“me he vuelto experto en cosas que me apasionan y que nada tienen que ver con mi carrera. Ahora hay más recursos que nunca en internet y cada uno puede ser autodidacta en lo que quiera”). 

Y en su curriculum figura un fracaso académico en forma de expulsión de instituto al más puro estilo genio inadaptado tan extendido entre muchas personalidades relevantes del mundillo tecnológico. “Todos los colegios, institutos y escuelas fallan en algún momento. Mucha gente que no acaba carrera universitaria, son brillantes en lo suyo y saben más que si hubiesen estudiado. Pero no me gusta hablar de un problema sin aportar una solución y, en este caso, no sé cuál sería”. Le apasionan los deportes rurales de su tierra, hasta el punto de que ha patrocinado por tercer año la final Sherpa.ai Aizko herpa.ai Aizkolari Txapelketa Nagusia. 

Hoy es noticia porque su empresa, Sherpa.ai, acaba de llegar a un acuerdo con el departamento de Salud de Estados Unidos, el NIH, para utilizar su plataforma de inteligencia artificial aplicada a la privacidad de datos, que permite sacar el máximo partido a los datos sin tener que compartirlos. Una tecnología revolucionaria que también ha encontrado el apoyo de otros grandes partners, comoTelefónica, y que ha atraído a las filas de la compañía a perfiles de renombre mundial, como Tom Gruber, el creador de Siri, que acaba de convertirse en el Chief AI Strategy Officer; Doug Solomon (ex director de estrategia global en Apple) o Joanna Hoffman (“considerada la mano derecha de Steve Jobs”, como señalan en la web de la compañía). Pero en realidad todo empezó de otra manera.

EMPRENDEDORES. Sherpa.ai comenzó como un asistente virtual de voz, ¿cómo se ha convertido en una de las empresas de inteligencia artificial referente en nuestro país?

XABI URIBE-ETXEBARRÍA. Fuimos los primeros en crear un asistente virtual. Nos lanzamos a hacer prototipos y llegamos a un acuerdo con Samsung para instalarlo en los dispositivos nuevos que fuese sacando. Siri había derivado en un sistema de comandos de voz, una vez que lo compró Apple, pero su visión inicial era convertirse en un asistente digital que se pareciese a lo que haría un asistente humano. 

Y nosotros apostamos por esa visión: queríamos que el asistente aprendiese todo lo posible de su usuario para que le ayudase realmente en su vida. Es decir, que fuese capaz de recomendarle noticias o eventos en función de sus preferencias o que incluso fuese capaz de gestionar su correo electrónico. Para hacer esto, el asistente se componía de tres tecnologías: una conversacional, otra de recomendación y otra que permitía la privacidad. Para mí la privacidad es un valor ético fundamental que está por encima incluso de la regulación: tú puedes hacer que alguien firme que te permite utilizar sus datos, pero nosotros lo que queríamos conseguir era no sacar esos datos del dispositivo. 

EMP. Y ¿cómo lo hicisteis? 

X.U. Nos pusimos a analizar e investigar todo lo que se había publicado al respecto y encontramos un paper lanzado por unos investigadores de Google en el que hablaban de que se podía hacer de una manera federada. Es decir, procesar los datos que se han captado en un dispositivo móvil aprovechando todos los beneficios de la inteligencia artificial sin que esos datos salgan del dispositivo. Profundizando un poco más, vimos que era un concepto muy incipiente, un paradigma nuevo que alguien había sugerido como probable, pero que nadie había apostado realmente por su desarrollo.

Así que empezamos a desarrollar nosotros una plataforma de uso propio para que diese servicio a nuestro asistente. Sin embargo, al año y medio o dos años vimos que nuestra tecnología llegaba más allá de lo que habíamos leído en los papers y decidimos apostar fuertemente por esta línea y crear una plataforma B2B para que otros pudiesen aprovechar esta tecnología para entrenar sus propios modelos. Hicimos un MVP y empezamos a testearlo en stepmode con grandes corporaciones internacionales durante todo 2021 y 2022. Cuando vimos que los resultados eran espectaculares lanzamos la plataforma B2B y nos focalizamos en esto. 

EMP. Habéis apostado por soluciones que están buscando las grandes tecnológicas en todo el mundo. ¿En qué momento te ves con la capacidad para hacerlo, para rivalizar con las grandes? 

X.U. La clave está en focalizarse. Estos gigantes como Google, IBM o Microsoft hacen muchas cosas y nosotros estamos compitiendo sólo en una parte muy pequeña de su actividad, no en toda su actividad. Otra cosa es que creamos que esa línea va a tener un gran impacto a nivel global. 

EMP. Y ¿no tienes miedo de que estas grandes decidan apostar fuerte por esta tecnología y os quedéis fuera de la partida?

X.U. Este riesgo existe. Microsoft, de hecho, ya ha anunciado que va a desarrollar una plataforma de aprendizaje federado. Pero nosotros ya hemos desarrollado una metodología que va desde investigación a producto muy rápido. 

Estamos descubriendo no solo nuevas maneras, sino nuevos paradigmas dentro de este mundo de aprendizaje federado y ahí creo que nuestro equipo y nuestra tecnología le lleva años de ventaja a estas grandes corporaciones. Seguro que invirtiendo todo el dinero del mundo podrían llegar hasta donde nosotros estamos, pero, para cuando lo hagan, ¡a saber dónde estaremos nosotros! La ventaja que tenemos las startups es que podemos ir muy rápido. Estas grandes corporaciones suelen tener un departamento de producto y otro de research y están muy desligados el uno del otro. En nuestro caso, todo el equipo está engranado para que research pase a producto lo antes posible. 

EMP. El que estas corporaciones tengan tanto capital también implica a menudo que las startups muy tecnológicas nacen ya pensando en vender. ¿Es tu caso?

X.U. Nosotros no hemos creado la empresa para venderla. De hecho, he perdido alguna oportunidad. Yo conozco a Tom Gruber precisamente porque el entonces jefe de Apple me escribió cuando estábamos desarrollando el asistente porque estaba interesado en la compañía. En aquel momento mi objetivo era hacer crecer la compañía porque estaba convencido de que podíamos llegar a competir con estas grandes corporaciones. 

Luego me he dado cuenta de que en el mundo B2C no es suficiente con tener una tecnología mejor, necesitas músculo. Es complicadísimo competir con toda la maquinaria que tiene Apple. Si tú tienes un producto y lo instalas en todos los iphone, automáticamente lo tienes en millones de dispositivos. Si vas por tu cuenta es muy complicado Volviendo a la pregunta, nuestro objetivo es ser los líderes a nivel global en esta manera de desarrollar modelos con privacidad de datos. Ahora bien, si una gran compañía nos ofrece un proyecto interesante, no nos negamos absolutamente nada.

EMP.Has dicho que en el mundo B2C no es suficiente con tener una tecnología mejor, ¿es más importante el dinero que la tecnología en sí? 

X.U. No creo que sea más importante, pero sí que más rápido. Sobre todo en B2C. Para que una compañía sea una billion dollar company o un unicornio hacen falta esas dos piezas: una gran tecnología, pero también una gran distribución. En nuestro caso tenemos ya un gran producto y ahora necesitamos crear otra estructura que nos permita llegar al mercado. Es decir, estamos pasando de una compañía de investigación, que desarrolla un producto, a convertirnos en una compañía que vende ese producto. 

Eso hace que ahora necesitemos crecer mucho en la parte comercial, tener gente que nos enseñe a vender, para focalizarnos en la siguiente fase: crecer en ingresos. 

EMP. Habéis apostado mucho por profesionales de referencia mundial. ¿Cómo se atrae a estos perfiles a una empresa situada en un lugar como Erandio? 

X.U. Hay varios factores determinantes. El primero sería atreverse a preguntar. Hay gente que por miedo al rechazo o por falta de confianza ni lo intenta. Y por supuesto hay que tener un proyecto o tecnología realmente diferenciadora porque, por mucha credibilidad que tenga una persona o un equipo, si el proyecto no es potente este tipo de perfiles no se unen ya que su reputación está también en juego. 

EMP. ¿Es más fácil captar estos perfiles de Silicon Valley que los grandes de aquí?

X.U. En Silicon Valley hay una especie de círculo de unas cien personas y, una vez que uno de esos cien te hace una due dilligence, ya tienes gran parte del camino hecho. Allí ayudan mucho. Es un ecosistema en el que es cierto que todo es negocio, pero también tienen la convención de que el éxito ajeno beneficia a todo el ecosistema. Una startup que triunfe genera valor para el resto, genera ecosistema, aunque sea tu competidor. 

Aquí es más complicado. Me resulta más fácil llegar a acuerdos con las grandes compañías de allí, porque no tienen tanta burocracia interna. Están más dispuestos a escuchar, responden más rápido y son más proclives a llegar a acuerdos. 

EMP. Tienes sede en Silicon Valley, pero mantienes la oficina principal en Erandio, ¿qué ventajas tiene quedarse en Bilbao? 

X.U. Una de las grandes ventajas de quedarte en Erandio es la ilusión. Nosotros queremos generar ecosistema y aportar a la sociedad. El equipo que tenemos no tiene nada que envidiar al de las grandes corporaciones, sobre todo en el área técnica y de investigación, pero creo que la ventaja es más emocional que otra cosa. 

EMP. Una empresa tan intensiva en desarrollo, ¿cómo se organiza para sobrevivir hasta que pueda dar el paso de salir al mercado? 

X.U. Hay un enorme camino en el desierto. Nosotros tenemos que abstraernos de cualquier ruido y estar convencidos de lo que estamos haciendo. Sabemos que estamos haciendo algo que va a tener impacto, pero que además es verdaderamente superior a lo que están llevando a cabo las grandes corporaciones hasta el momento. 

Es como una biotecnológica que está tratando de desarrollar un fármaco capaz de curar algún tipo de enfermedad incurable y tiene que hacer mil pruebas antes de poner en marcha la maquinaria de ventas. Nosotros hemos tenido que pasar por mucha prueba y error, hasta dar con la clave de la tecnología. Y ahora llega el momento de salir al mercado. 

Hemos tenido la suerte de que, mientras estábamos desarrollando esta plataforma, la UE ha sacado tres nuevas regulaciones de inteligencia artificial que casi obligan a utilizar plataformas como la nuestra para poder entrenar. Además, hemos descubierto efectos derivados inesperados, como que esta tecnología, además de cuidar de la privacidad de los usuarios, impacta tremendamente en la seguridad y, sobre todo, que es capaz de reducir hasta un 70% el consumo energético en el entrenamiento de los modelos, que normalmente suponen un gasto energético considerable. 

EMP. ¿Cómo explicarías a un profano qué es el aprendizaje federado?

X.U.Te lo explico con un ejemplo. Imagina que quieres saber si una persona va a tener cáncer de pulmón en unos años. Para saberlo, debes desarrollar un algoritmo que capaz de detectar lo que el ojo humano no puede ver: patrones, biomarcadores, imágenes. Ese algoritmo necesita datos para aprender. Supongamos que en este caso necesita un millón de radiografías de personas que han desarrollado cáncer de pulmón y un millón de radiografías de personas que no. Estos datos son privados y confidenciales, pero los necesitamos para extraer estas conclusiones. Además, lo más probable es que estos datos están dispersos por miles de hospitales de diferentes países con diferentes protocolos, diferente regulación y diferentes grados de protección de la privacidad. 

La manera tradicional en la que se trabaja esto es que los hospitales te envían toda la información y tú entrenas el algoritmo con toda la información. Pero esto tiene dos implicaciones claras: una, se vulnera la privacidad de los datos y puedes perder el control de los mismos. Y dos, si entrenas el algoritmo con todos los datos, el consumo energético es enorme. 

¿Qué hace la plataforma? Subes el modelo a la plataforma cloud y automáticamente se genera un software que se instala en cada uno de los nodos (una organización, un coche, un móvil, un dispositivo. En el ejemplo que nos ocupa, un hospital), que aprende en local con los datos que tiene y sólo comparte los resultados. Es decir, si tenía 1.000 imágenes en mi hospital, sólo comparto los resultados y ninguna de esas imágenes sale del hospital. Esto nos permite abrir un auténtico océano azul en la colaboración entre empresas. Es decir, si yo soy una teleco y tú un banco, nos podemos beneficiar de los datos de ambos a través del aprendizaje federado sin tener que disponer de esos datos. Es una revolución.

EMP. Con este nuevo modelo ¿ya no importaría la propiedad de los datos?

X.U. Al revés. Se abre una posibilidad de negocio enorme porque estás monetizando datos que hasta ahora no estaba permitido monetizar. Si yo soy una teleco y quiero colaborar con un banco, me tendrás que pagar por utilizar mis datos, lo que no voy a hacer es compartir esos datos. Es decir, si tú quieres que yo utilice un software para que aprenda de mis datos deberás pagarme por ellos.

EMP. Profundicemos en este aspecto, ¿qué oportunidades ves en la AI y en la privacidad de los datos?

X.U. Nosotros nos hemos especializado en la colaboración ente empresas en datos heterogéneos. El ejemplo que te he explicado antes bastado en radiografías utiliza datos homogéneos (sólo imágenes), pero si introducimos el historial médico, podemos predecir mejor y eso son datos heterógeneos. 

Hay una oportunidad tremenda en la colaboración entre compañías en el uso de datos que no se pueden compartir. En el caso de los bancos, por ejemplo, podrían colaborar para evitar el fraude bancario. Si podemos trabajar con todos los datos de hospitales y centros médicos, seguro que podemos encontrar solución a muchísimas de las enfermedades que hoy son irresolubles. Nosotros estamos enfocados en salud y financiero, pero hay muchos sectores donde se podría hacer muchísimo: en medio ambiente, energía, eficiencia energética, incluso también en industria, en turismo. Estamos ayudando a cambiar el mundo. 

EMP. Y ¿qué habilidades son más necesarias a la hora de trabajar en sectores modernizados a partir de la inteligencia artificial?

X.U. Estamos ante un mundo que cambia mucho más deprisa que en los últimos milenios. Surgen cada año nuevas profesiones que hace poco ni nos podríamos imaginar que pudieran existir. El mundo que viene será más cambiante y lo más probable es que tengamos que adaptarnos y reinventarnos varias veces en nuestra vida, por lo que deberíamos trabajar nuevas habilidades. 

Habilidades como la capacidad de aprender, desaprender y reaprender serán más importantes que muchas materias concretas. Otras habilidades psicológicas que se explican en conceptos como la autoeficacia también serán muy útiles para nuestra vida. 

EMP. Una de las grandes amenazas de la inteligencia artificial es el mal uso para intereses comerciales, militares… Tú estás ayudando a impulsar un juramento tecnocrático, pero ¿no es un poco utópico? 

X.U. Generalmente, asociamos la IA a robots futuristas o a máquinas que nos hablan. Pero la IA va mucho más allá: es un complemento para el humano, no un sustituto. Una herramienta para ayudarnos a que nuestra vida sea más fácil, a que nuestras empresas sean más eficientes. 

Ahora bien, todo avance tecnológico tiene implícito un riesgo. Desde la primera herramienta de piedra cualquier avance trae beneficio, pero también puede utilizarse para fines negativos. La fusión nuclear puede generar energía limpia, pero también la bomba de hidrógeno. La ciencia y la tecnología de por sí son neutras. Y de lo que se trata es de evitar todos esos escenarios distópicos que vemos en las películas de ciencia cción. Por eso pensamos que debemos sentar esas bases éticas y legales que permitan diseñar escenarios más cercanos a los utópicos. 

Gracias al neurobiólogo Rafa Yuste, decidimos escribir un juramento tecnocrático en analogía al juramento hipocrático, una especie de código deontológico que deberían seguir todas las empresas y personas que se dediquen a esto. En octubre estuvimos en la ONU y él ha conseguido ya que se haga referencia en algunos países como Chile. La idea es que esas reglas deontológicas sean asumidas por todas las compañías desarrolladoras de inteligencia artificial, con el objetivo de garantizar que los avances que se consigan, contribuyan a mejorar el bienestar humano y del planeta.  

Tres claves y algún consejo de Xavier Uribe

Fundada en 2012, Sherpa.ai tiene sede en Erandio (Bilbao) y Silicon Valley. No comparten resultados financieros de ningún tipo, ni siquiera de plantilla. Hasta el momento han captado cerca de 30 millones de dólares en diferentes rondas. 

Xabi Uribe-Etxebarría resume sus claves de gestión en una combinación de tres aspectos: pasión por el proyecto (“es muy importante demostrar al resto de las personas del equipo tu involucración personal para que ellas también se contagien”), retos a largo plazo muy ambiciosos (“que parezcan inalcanzables, pero teniendo muy claros los pasos a corto y medio plazo para alcanzar esos objetivos”) y rodearte de un buen equipo (“que compartan tus valores y que sepan entender tu losofía y cultura”). 

¿Y qué consejos les da a los emprendedores? “Te pueden salir las cosas a la primera, pero lo normal es que no. A mí pocas veces me ha pasado. Hay mucha travesía en el desierto. Todos los días pasa algo. Estás el 50% de tu tiempo apagando fuegos y muy pocas veces salen las cosas como crees que te van a salir. 

A menudo crees que no lo vas a conseguir y de repente un día te ves arriba y ves cómo has avanzado. Steve Jobs decía que la mitad de lo que separa a un emprendedor exitoso de quien no lo es es la perseverancia. Y Churchill tenía otra frase parecida: todo triunfador fue un perdedor que no se dio por vencido. Esto no quiere decir que no tengamos que parar en cierto momento. Nosotros hemos parado líneas de negocio para tirar con otras que tenían más potencial. Es decir, nunca tienes una bola de cristal, pero debes suprimir el ruido y tener la perseverancia de continuar”.