De la teoría a la empresa

En esta ocasión, cambiamos el clásico dicho de Mejor solo que mal acompañado para apoyar todo lo contrario: Mejor acompañado que solo. Y así, lo han entendido todas estas empresas, que han aprovechado los recursos de las instituciones para desarrollar sus ideas de negocio y crecer.

Se puede emprender sin ayuda alguna, pero seguro que el proceso será mucho más lento y con más riesgos e incertidumbres. Muchos emprendedores se quejan de que no existen apoyos o los que hay no ofrecen servicios interesantes. La realidad es otra. Existen muchos apoyos institucionales, aunque bien es cierto que la oferta es muy inferior a la demanda, pero como aseguran los expertos, los proyectos interesantes e innovadores siempre consiguen abrirse puertas.

A continuación, te contamos los casos de emprendedores que decidieron acudir a los viveros municipales de empresa, a los centros tecnológicos y a las universidades para recabar información y asesoramiento. Y han encontrado más ventajas, además de contar con un espacio físico. Han conseguido apoyos financieros, han encontrado socios para el desarrollo de sus proyectos, han entrado en contacto con una red de networking que les ha permitido compartir experiencias y problemas, obtener soluciones y generar nuevas líneas de negocio, entre otras cosas. Y lo más importante: toda esa ayuda les ha permitido gestionar financieramente mejor sus empresas. Éstas son sólo unos ejemplos de las muchas que hay.

AVANZA ARQUITECTURA : Vivero de San Blas
Peritaciones judiciales - www.avanzarquitectura.es

“Durante los primeros meses trabajamos en casa, hasta que en mayo de 2010 entramos en la Red de Viveros de Madrid Emprende”, explica Marta Menes, una de las socias de esta empresa de peritaciones judiciales para compañías de seguros.

“Tenía que presentar un plan de empresa y, según la puntuación, podría acceder a un despacho”. Reconoce que el primer plan “estaba un poco regular, porque no tenía la suficiente formación al respecto”, así que el director del Vivero de San Blas, Javier Pemau, le ayudó a ajustarlo: “Me sugirió muy buenas ideas para mejorarlo y terminarlo. El cambio ha sido espectacular. Nuestra imagen como empresa ha mejorado”. Ahora sólo trabajan Menes y su socio –que cerraron 2010 con una facturación de 80.000 euros–, pero consideran que estar en el vivero les permite crecer: “Si necesitamos personal, ya tenemos el puesto preparado. En casa era inviable”.

Ö!MYGOOD : Avalmadrid
Un ‘frozen yogurt’ en Madrid - www.omygood.es

En mayo de 2010, Ana Picó abrió el primer establecimiento de frozen yogurt que existe en Madrid. “Es un producto que lleva arrasando hace más de 20 años en Estados Unidos. En Europa, sólo lo han introducido Londres y París”, explica la propietaria. La idea nació durante un período de reflexión en la vida de Picó. En una escapada a Nueva York descubrió un local que vendía el producto y empezó a preguntar por la historia del frozen yogurt: “La idea me encantó y lo traje a España”. En un principio, pensó en importar la franquicia, pero como proviene de la publicidad decidió lanzarse al ruedo.

“Lo más complicado era aprender el procedimiento de elaboración del producto, pero mi cuñado, que es un chef de reconocido prestigio elaboró la receta, una fórmula que ya hemos patentado”. Reconoce que el proceso de creación de la empresa “fue un poco tedioso por la cantidad de trámites que hay que realizar, pero es sencillo”. Solicitó información en la Cámara de Comercio y empezó a investigar qué entidades e instituciones podían proporcionarle financiación. Así dio con Avalmadrid, “que me concedió una financiación con unas condiciones estupendas”. Con el importe del préstamo pudo abordar la reforma del local, “que estaba hecho un desastre” y la compra de mobiliario. “Hice la solicitud y tuve que presentar mucha documentación: un plan de negocio con la facturación prevista para el primer año, información de la obra, del mobiliario (que es de diseño), y tuve que adelantar los presupuestos de los proveedores para demostrar que la cantidad que pedía estaba justificada. ”A los dos meses le concedieron el préstamo. También ha recibido “una pequeña subvención de la Cámara de Comercio, que le ha facilitado el pago del 20% del coste de la maquinaria. Todo ha confluido para el éxito de la empresa, que ha sido tal, que estoy preparando el proceso para franquiciar”.

ARGOS GLOBAL : Vivero de vicálvaro
Sistemas antihurto con videovigilancia - www.argosglobal.es

“El primer año, facturamos 119.000 euros y, para 2011, prevemos alcanzar los 450.000”, señala Adán Bastos, uno de los socios de esta empresa, ubicada en el Vivero de Vicálvaro.

¿Cómo ha influido el vivero en el crecimiento de la empresa? “Hemos ampliado los clientes un 100%. Proveníamos de dos multinacionales del sector y en ese entorno captamos a cuatro grandes empresas. Pero depender de grandes te genera cautividad, porque si pierdes uno, tu facturación cae un 25%. Decidimos ampliar el abanico y ahora contamos con 30 clientes medianos, lo que genera mayor estabilidad. El vivero ha influido en la captación de esos clientes, porque para llegar a ellos debes tener una imagen. No sólo significa que factures más, que también, sino que te da más valentía a la hora de acometer ciertos proyectos”. Además, desde el vivero les facilitan contactos, que les han servido para crear una nueva empresa paralela, dedicada al desarrollo tecnológico de reconocimiento facial.

IPHONEDROID : Vivero de Vicálvaro
‘Software’ para móviles - www.iphonedroid.com

Jorge Rodelgo y Antonio Rodríguez crearon en 2009 esta empresa de desarrollo de software para dispositivos móviles en cualquiera de las plataformas del mercado. Y la idea nació en 2008 con la llegada del iPhone a España. “Trabajábamos en una multinacional dirigiendo el departamento de software. Mi socio empezó a adquirir conocimientos para el desarrollo de esa nueva plataforma. Creamos un blog para compartir experiencias con desarrolladores. Pero el blog se nos disparó: recibíamos más de 2.000 visitas diarias y la gente empezó a pedirnos aplicaciones personalizadas para sus empresas. Al comprobar que había un nicho, convertimos lo que había sido un hobby en una actividad profesional”. El proceso de creación fue más fácil de lo que pensaban, gracias a la ayuda de Madrid Emprende y su Red de Viveros. “Buscábamos oficinas y descubrimos esta iniciativa del Ayuntamiento de Madrid, pedimos información y al día siguiente ya estábamos trabajando en uno. Estuvimos tres semanas en una preincubadora perfilando el plan de negocio. Lo presentamos a Madrid Emprende, obtuvimos la máxima puntuación y nos asignaron un despacho”. Sin ayudas financieras externas, han pasado de facturar 10.000 euros a cerrar 2010 con un millón de euros y un equipo de casi 20 personas.

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