Más casos prácticos

En esta ocasión, cambiamos el clásico dicho de Mejor solo que mal acompañado para apoyar todo lo contrario: Mejor acompañado que solo. Y así, lo han entendido todas estas empresas, que han aprovechado los recursos de las instituciones para desarrollar sus ideas de negocio y crecer.

MENSAJEROS SOSTENIBLES - www.cero-co2.es

Su ventaja competitiva es su compromiso medioambiental: los coches y motos que utiliza son eléctricos y no contaminan. Luis Sanz y sus dos socios recuerdan cómo pusieron en marcha la empresa tras ganar un concurso del Instituto de Empresa. “Hemos financiado parte del coste gracias a Avalmadrid, con condiciones muy ventajosas: tipos de interés muy bajos y cinco años de devolución. Lo más importante es que cuando apenas existe financiación, ellos siguen concediéndola”. Y han recibido ayuda de Enisa y AJE, “de la que debes ser socio”.

ZAUMA - www.zauma.es

Especializada en la búsqueda y selección de profesionales con discapacidad, está ubicada en el Vivero de Carabanchel. Carol Carrillo, su directora, recuerda que cuando trabajaba en una multinacional fue consciente de las complicaciones que tenía la compañía para cumplir con la Ley de Integración de Personas con Minusvalía. Eso, unido a su discapacidad, le llevó a crear Zauma. “Cuando vi la posibilidad de trabajar en un vivero, vi la luz. Cumple las condiciones de accesibilidad, tiene un coste asumible y apoyo y asesoramiento especializados”.

VAELSYS - www.vaelsys.com

Esta start-up especializada en soluciones de visión artificial, creada por dos estudiantes de la Universidad Autónoma, ha tenido un crecimiento espectacular. Cerró 2010 con 600.000 de euros de facturación y prevé superar el millón en 2011. Eduardo Cermeño, uno de los fundadores, recuerda que decidieron instalarnos en el Parque Científico “porque contaba con espacios reducidos, lo que suponía una reducción del alquiler del 50% para dos estudiantes que no podíamos pagar más. Además, el PCM nos ayudó a cubrir nuestras carencias en el plan de negocio y nos ha facilitado el contacto con capital riesgo”.

INBEA - www.inbea.com

Esta spin off nacida de la Universidad Complutense de Madrid se dedica a la fabricación, desarrollo y comercialización de biosensores enzimáticos para la determinación de parámetros químicos en alimentos. Se dirige a empresas del sector vitivinícola, cervecero, lácteo y cítrico. InBea lleva en funcionamiento desde 2006, pero durante los primeros años de su puesta en marcha el desarrollo comercial de los productos tuvo ciertas complicaciones. Julio Reviejo, uno de los fundadores, explica cómo el Parque Científico de Madrid les ayudó: “En el grupo de investigación de la Facultad de Química ideamos un equipo de biosensores con posibilidades de comercialización. Y en junio de 2006 constituimos la empresa. El parque nos ayudó con del plan de negocio y nos proporcionó información sobre los sectores a los que podíamos dirigirnos. Sin embargo, cuando acudimos a ciertas bodegas de reconocido prestigio, nos recomendaron perfilar el funcionamiento de los biosensores para facilitar su venta. Ese proceso de modificación nos ha llevado varios años y en octubre de 2009 lanzamos el producto renovado”, aclara. Durante ese tiempo, InBea ha subsistido gracias a las subvenciones y a las ampliaciones de capital. “El parque nos proporcionó asesoramiento financiero adecuado. De no ser por esas subvenciones, la empresa no existiría”. Además, han creado dos laboratorios en los espacios que les alquila el parque: “Un entorno así permite usar las herramientas que posee el parque, sin necesidad de comprarlas”. Ahora estudian –con el asesoramiento del parque– la posibilidad de exportar sus productos a otros países. Cerraron 2010 con una facturación de 100.000 euros.

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