Otras posibilidades

Flota propia.
Recomendado para los repartos. Lo más habitual es contar con una flota propia con la que adaptarte a las necesidades de cada momento y controlar el proceso completo. Este formato también te permite la supervisión de todos los recursos. ¿Inconvenientes? Los costes fijos de tu empresa serán mayores y si no eliges el vehículo adecuado, hay factores externos –como zonas inaccesibles o difíciles de encontrar– que pueden deteriorar el servicio de entrega.

Repartidores autónomos.
Suele ser una opción más adecuada para llegar a entornos más cercanos. A tu favor, tendrás mayor margen para negociar las condiciones de envío y un trato más cercano con tu intermediario.

Los puntos de entrega.
Aunque no se encargan del transporte de los pedidos, sí facilitan la entrega en el caso de que tu cliente final sea de los que tienen agendas imposibles. En España, este servicio lo ofrece desde mediados de 2009 Kiala, que permite la recogida, pago y devolución de paquetes en los 1.000 puntos que tienen distribuidos por el país. El procedimiento es sencillo: envías el paquete al Punto Kiala acordado con el cliente (los puntos son tiendas y comercios de la zona), donde puede permanecer hasta 15 días; el consumidor final decide dónde y cuándo pasar a recogerlo, con una flexibilidad de horario que, en el 94% de los puntos, incluye los fines de semana. Objetivo: acercarse lo máximo posible al consumidor. Si, por ejemplo, la empresa de paquetería que realiza el envío no consigue localizar al cliente, puede dejar el envío en uno de estos puntos. Este sistema es muy utilizado en Japón, donde la mayoría de las empresas de venta on line tienen acuerdos con comercios que actúan como puntos de distribución, los conbinis, para entregar y encargarse del cobro del producto. “En España, ayudaría a los más desconfiados ese sistema de pago al contado en tiendas de conveniencia cercanas al consumidor”, explica San Martín.

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