Dinero para montar tu empresa

A la hora de emprender, podría parafrasearse a Rubén Darío y decir aquello de financiación, divino tesoro, porque, no nos engañemos, sin dinero no hay negocio. Sin capital para arrancar es imposible poner en marcha una empresa y sin circulante para sufragar los gastos del día a día, se hace muy cuesta arriba sobrevivir.

Si no que se lo pregunten a las 1.145.000 pymes (el 72,3% del total) que solicitaron financiación externa en el cuarto trimestre del 2010, últimos datos publicados por el Consejo Superior de Cámaras de Comercio (Encuesta sobre el acceso de las pymes a la financiación externa). Y lo más triste del caso, no es que la pidieran, lo peor es que el 86,3% de las que lo hicieron, tuvieron problemas para obtenerla y el 12,5% no la consiguió.

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Pero, además, esta encuesta recoge algunos otros datos cuanto menos inquietantes: para el 38,5% de las que solicitaron financiación externa se redujo el volumen de dinero concedido; para el 63,8% se incrementó el coste de la financiación (el tipo de interés), y para el 68,5% se encarecieron los gastos y comisiones con respecto al trimestre anterior. Es decir, no sólo obtuvieron menos dinero del que necesitaban sino que lo han pagado más caro. Y los problemas no se quedaron ahí, afectando al endurecimiento de las condiciones de acceso, con un recrudecimiento de las exigencias de avales, que aumentaron para el 82,5% de las compañías, llegando incluso a exigirse garantías personales en un 47,6% de los casos, ¡casi la mitad!

Ante un panorama tan sombrío, ¿qué le queda al emprendedor? Pues continuar intentándolo y para ello hemos decidido ponérselo un poquito más fácil explicándole de entre todas las opciones que hay en el mercado, cuáles son las que más le interesan.

Momentos convulsos
Este año el mundo financiero está bastante convulso sobre todo en lo que se refiere a las cajas, donde la reestructuración que ha reducido a poco más de 17 las más de 40 cajas operantes, impide en muchos casos poder detallar la información por encontrarse los protagonistas inmersos en pleno proceso de fusión y reestructuración. También hemos notado que existe menos información técnica disponible para los lectores, bajo el argumento generalizado de ofertas personalizadas. No obstante, hemos dividido los productos en dos grupos: por un lado, aquéllos pensados para ayudar en el arranque de una empresa y, por otro, los destinados a facilitar el día a día, todo ello sin olvidarnos de las necesidades aseguradoras de todo negocio.

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