Más errores

A pesar de la crisis, o precisamente por ella, el comercio electrónico está alcanzando facturaciones históricas. En este escenario es fácil dejarse arrastrar por cantos de sirenas. Para protegerte, te ofrecemos un listado de los principales errores puntocom.

5. Asesores, ¿para qué? Los descargo

Siguiendo con esa mentalidad de gratuidad, el ciberemprendedor cree que puede sustituir a un asesor legal con un disclaimer copiado o que puede sustituir al asesor fiscal a través de programas descargados de la red… En definitiva, no invierte nada en consultores estratégicos y este modo de acturar puede tener consecuencias, tanto legales o fiscales como financieras. En lo que se refiere a las primeras, tienen que ver con el hecho de existe una normativa específica que regula el comercio electrónico y porque, al ser un mercado muy nuevo, esa normativa está en continua renovación y modificación, lo que obliga a estar al día. En lo que se refiere a las consecuencias económicas, tal como recuerda Márquez, “ si quieres pedir financiación en Estados Unidos, te van a exigir las cuentas muy claras y auditadas por personal externo y acreditado”. Consejo: Invertir ese dinero a la larga te va a resultar rentable ya que te permitirá crecer adecuadamente, expandirte, obtener financiación externa y adquirir un carácter profesional. Busca al asesor que se adapte a tu tamaño y necesidades y, sobre todo, que esté especializado en las nuevas tecnologías.

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6. La falacia de la gratuidad

A la hora de montar un negocio tradicional, todo el mundo da por hecho que hay una serie de gastos iniciales que afrontar: desde el aval bancario, hasta la fianza, pasando por la adquisición de mercancía. El emprendedor puntocom, sin embargo, piensa que sus costes son mínimos y cree que con 500 euros puede montarlo todo. En lugar de pagar por un dominio o un hosting, recurre a los hospedajes gratuitos. Consejo: Como dice el refrán, Recoges lo que siembras. Si siembras cutrez, recoges cutrez. Los hospedajes gratuitos tienen el problema de estar sobresaturados, lo que influye en la velocidad de descarga de la web, en la facilidad o no para abrir ventanas. Tu portal es tu negocio, no puedes escatimar en él. Pagar un dominio puede rondar la escalofriante cantidad de 10 euros al mes y el hospedaje, 50 euros.

7. Ya facturaré

Otro error típico de las puntocom es no establecer claramente cómo van a cobrar. Arrancan sin tener claro a quién van a cobrar: si al usuario, al intermediario, al proveedor o al inversor. Es habitual empezar cobrando al inversor y luego a la publicidad para acabar con el usuario. Pero eso puede provocar vacíos de ingresos muy largos en el tiempo. Y tiene consecuencias. Consejo: Tienes que tener claro qué necesidad vas a cubrir y quién va a pagar por ella: si va a ser el cliente, el intermediario, el publicista, el proveedor… Has de tener muy claro cuál va a ser la convertibilidad de tu web y tener un sistema de pagos que tenga una conversión decente, has de saber cómo vas a facturar, que estás gastando, cómo vas a cobrar, cómo satisfaces la necesidad y tratar de generar ingresos desde el primer día.

8. Sistemas de pagos poco seguros

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Me he decidido por un artículo y voy a pagar y empiezo a rellenar pantallas y pantallas y pantallas, para al final que no reconozca mi tarjeta. ¿Quién no se ha enfrentado alguna vez a esta situación? La respuesta inmediata del usuario es no volver a ese portal. Por esa razón, a la hora de elegir un sistema de pago, no te la juegues. Vete a lo seguro. Consejo: El sistema de pagos debe ser rápido, con un sólo clic, sin necesidad de llenar formularios eternos, complejos o imposibles de imprimir. Has de facilitar la conversión del pago en factura o recibo para el usuario. Y utilizar sistemas seguros de pagos reconocibles por el usuario, aunque te resulten más caros. Además, debes comunicar claramente las condiciones de venta y las condiciones de privacidad. El cliente debe saber con exactitud cómo seguir su pedido y qué hacer si tiene problemas con él, cómo devolverlo, cómo reclamar. Y ten todos tus datos a la vista: desde el CIF hasta la dirección y el teléfono.

9. Yo soy español, español, español

La hiperlocalización lingüística en un medio tan universal como la Red es absurda. El emprendedor español se centra en España y, como mucho, en Iberoamérica, “pero no comprende que si quiere expandirse en esa región, el primero lugar donde debe ir es a Brasil”, señala Emilio Márquez. Consejo: El mercado global son los 2.500 millones de internautas del mundo y tienes que traducir tu página a los cinco principales idiomas, empezando por el inglés y continuando con el portugués. “De los BRIC, Brasil es el más interesante, porque el mercado indio está lejos, el chino tiene muchas barreras y en Rusia se exigen muchos contactos locales porque se fomenta el autoconsumo”, concluye Márquez.

10. Hablando para mí mismo

Otro error relacionado con la tecnología es el hablar para uno mismo y su entorno. Es decir, diseñar tu página como si tus clientes fuesen ingenieros de telecomunicaciones, con lenguajes imposibles, recursos complejos o ausencia total de usabilidad. “No se mimetizan con su audiencia. Muchas páginas utilizan un lenguaje que les aleja de su público potencial”, dice Pernias. Consejo: Tu página ha de estar pensada para tus clientes potenciales no para tu entorno. Tiene que ser intuitiva. Olvídate de los plugin, el flash, el java, los vídeos o los recursos de sonidos.

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