La mediación: una alternativa pacífica a los conflictos, también en la empresa

Antes de iniciar un proceso de mediación, ambas partes han de aceptar voluntariamente someterse al mismo y renunciar, mientras dure, a la opción de acudir a la vía judicial.

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Euroinnova

Cuando se habla de mediación hay que entender el inicio de un proceso de negociación en el que las partes involucradas en un conflicto acceden de manera voluntaria a resolverlo por sí mismas, con la ayuda de un tercero imparcial: el mediador. No siempre sucede, pero el hecho de que los contendientes opten por esta vía de forma voluntaria, antes que recurrir a los tribunales, parece predisponerles a la búsqueda de un acuerdo rápido, pacífico y colaborativo.

Para que esa negociación llegue a buen puerto, es clave el papel que juega el mediador. En España se distinguen diferentes ámbitos para aplicar la mediación, desde el civil, hasta mercantil o las corporaciones empresariales, entre otros. En ninguno de los casos se atribuye al mediador facultad decisoria, pero de la habilidad en el desempeño de sus funciones depende, en gran medida, la conciliación de las partes antes de abandonar el proceso.

Otros principios que rigen en el papel del mediador son la confidencialidad y la neutralidad respecto a la materia traída a cuestión. Ello complica aún más el papel no protagónico de la persona situada en el centro para la consecución de un acuerdo que satisfaga a todas las partes, sin ganadores ni perdedores. Sin embargo, la neutralidad no exime al mediador de estar dotado de conocimientos específicos y determinados atributos como son la empatía, resiliencia o capacidad de comunicación, todos ellos de gran utilidad en la resolución de conflictos.

Ejercer el papel de mediador exige entrenamiento para el desarrollo de todas las habilidades descritas además de un conocimiento profundo sobre las distintas materias a tratar. Para proporcionar esta cualificación profesional existen entidades educativas, como como Euroinnova que ofrecen de cursos de mediación en distintas especialidades para aquellos interesados en esta opción laboral con muchas perspectivas de futuro.

Un augurio que avalan hechos como la escalada de conflictos que se están produciendo a todos los niveles como consecuencia de los cambios sociales, o la larga demora en las resoluciones judiciales y la rigidez de las mismas. Una de las grandes ventajas de la mediación es su flexibilidad. Se trata de un proceso que permite adaptar las medidas de solución a la realidad de las partes enfrentadas y, al ser un acuerdo extrajudicial, va más allá de las leyes y las normas que impone el sistema judicial. Además, se trata de un proceso rápido que puede concluirse en pocas sesiones, siendo siempre más breve que los procesos judiciales. A diferencia de un juez o un árbitro cuyas decisiones obligan a las partes e implica que una parte gana y la otra pierde, la mediación busca obtener una solución válida para ambas partes.

La otra ventaja para quienes recurren a esta alternativa es que se consigue rebajar la tensión en el enfrentamiento, a favor del bienestar psicológico y emocional de los contendientes sin olvidar también que, por regla general, supone un coste económico inferior.

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