El motor invisible de los centros sanitarios

Un celador sanitario es un profesional imprescindible para el funcionamiento diario de los s centros hospitalarios y sanitarios en general.

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Getty Images

Hay quien relaciona el trabajo de los celadores sanitarios con el motor invisible que mueve un hospital, pero lo cierto es que se trata del primer rostro con el que se encuentra un paciente ante un ingreso a hospitalario. Este profesional es quien le recibe y se encarga de su traslado a las dependencias oportunas.

Pero el de movilizar pacientes no es su único papel. En Euroinnova definen su trabajo como el de “aquella persona que tiene la función de vigilar que todos los cumplimientos del centro se lleven a cabo de la forma correcta. Dicho profesional se encarga de obtener el bienestar del paciente y de controlar los cumplimientos del centro hospitalario”.

Así, de cara al usuario, es la persona que le recibe y despide en el centro sanitario, es quien informa, orienta y acompaña al paciente. Con respecto al funcionamiento de la institución, es el vehículo de comunicación intra y extrahospitalario, quien difunde comunicaciones verbales y documentales a la mayor brevedad, quien traslada mobiliario, aparatos y objetos que le son confiados de unos servicios a otros, quien acompaña a los clientes dentro del centro, quienes vigilan el acceso a las distintas dependencias…En definitiva, puede afirmarse que “la figura del celador desempeña un rol imprescindible hoy en día en los centros hospitalarios”.

El desempeño de estas funciones es, en la mayoría de los casos, vocacional, pero también puede darse la circunstancia de otros opten a este trabajo atendiendo a la estabilidad laboral o como un primer paso para desarrollar una carrera profesional en el ámbito de la salud. Pero, independientemente del motivo que impulse a cada uno, el ejercicio de esta profesión requiere una formación cualificada a través de alguno de los cursos de celador que les capacita para su ejercicio, máxime teniendo en cuanta que son puestos a los que suele accederse tras superar un examen de oposición.

Las funciones de los celadores se recogen en el artículo 14, punto 2, del Estatuto de Personal No Sanitario al servicio de las Instituciones Sanitarias de la Seguridad Social. En cuanto a las especialidades, hay muchas. Están desde el celador ambulatorio, hasta el de quirófanos, rehabilitación o necropsias, entre otros. Como requisitos generales, la ley exige tener la nacionalidad española o ser miembro de cualquier Estado de la Unión Europea, se mayor de16 años, estar en posesión de un certificado escolar o equivalente y superar las oposiciones para esta categoría que organiza el Ministerio de Sanidad y los servicios de salud de las distintas comunidades autónomas.

En definitiva, ser celador es, generalmente, un trabajo vocacional cuyo fin último es velar por el bienestar del paciente. Pero también se convierte en una interesante oportunidad laboral teniendo en cuenta la estabilidad del sector y la condición imprescindible de estos profesionales presentes en todas las áreas hospitalarias para los que suelen lanzarse convocatorias anuales.

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