Plan de negocio para montar un bar de copas

Se suele decir que España es un país de bares. Aunque su número se ha reducido, aún hay muchos conceptos que siguen triunfando.

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Michael LoccisanoGetty Images

Sin duda, la mencionada reducción es un efecto claro de la crisis, pero el sector está también algo sobredimensionado. Se han ido abriendo muchos bares sin una propuesta de valor clara y con una escasa o nula diferenciación. Por tanto, ¿qué hay que hacer para encontrar un hueco en este sector?

En este sentido, ofrecer música, buen ambiente en compañía y bebidas – lo que se conoce como un bar de copas–, resulta a priori una opción atractiva. La gran acogida de este tipo de locales en nuestro país responde en buena medida a costumbres sociales y necesidades de ocio; por lo general salimos mucho y un bar es un lugar excelente para quedar, charlar, ver y dejarse ver. Los datos oficiales más recientes indican que el gasto medio por persona en consumiciones en bares y cafeterías es de 430,36 euros anuales.

Bajo esta premisa, montar un bar constituye a menudo una prometedora salida laboral y una oportunidad de negocio con buenas perspectivas de rentabilidad, sin que en la mayoría de los casos sea necesaria una preparación o una experiencia previa, ni se requieran habilidades específicas. Eso sí, es preferible que la persona que gestione un bar de copas sea dinámica, extrovertida y conozca el sector. Las actividades de hostelería en general requieren mucho sacrificio y dedicación y una de las mayores dificultades es encontrar y retener colaboradores capaces y motivados. Según datos oficiales, el 35% de los bares funciona sin asalariados y el 41% tiene entre 1 y 2.


Expertos en ofrecer buen ambiente

El objetivo es conseguir crear un buen ambiente, con buena música, una decoración acertada y coherente y dispensar un buen servicio con productos de calidad. Y aunque reunir todos estos elementos no está al alcance de cualquiera, se puede conseguir con tesón, esfuerzo y sentido común. El ambiente del local debe ser acorde a la sensibilidad del público objetivo que hayamos elegido, procurando que cumpla o supere sus expectativas.

Lo más habitual es que los propios emprendedores tengan suficientemente claro el concepto a transmitir, puesto que se trata de uno de los elementos más personales de esta actividad. Por ejemplo, algunos promotores tienen gustos musicales muy definidos, que reflejan en la ambientación de su establecimiento para conferirle su personalidad, logrando atraer clientela afín.


El local

En ocasiones resulta difícil encontrar un local de precio razonable, que cumpla las ordenanzas municipales y, además, resulte adecuado al planteamiento y al público objetivo escogido. La ubicación es determinante para el éxito de esta actividad, pero las buenas ubicaciones suelen escasear y a menudo resultan económicamente inaccesibles. En contra de lo que ocurre con otras actividades, la presencia de competidores en la zona suele resultar en muchos casos positiva, ya que la elevada concentración de establecimientos similares crea un polo de atracción.

A menudo se precisa una elevada inversión inicial –local, reforma, insonorización, maquinaria, mobiliario, publicidad –, por lo que se puede caer en un elevado endeudamiento, que a veces puede prolongarse más de lo esperado. Por otra parte, la actividad de un bar de copas suele concentrarse en los tres últimos días de la semana, por lo que resulta vital conocer bien los márgenes del negocio y, eventualmente, complementar la actividad nocturna con otras franjas horarias y de clientela a lo largo del día.


Los proveedores

Los proveedores de un bar tienen una gran importancia para la buena marcha del negocio; el criterio correcto para su elección es combinar productos de calidad, un surtido suficientemente amplio, un servicio puntual y precios competitivos. Los canales de venta más utilizados por la hostelería en general son los mayoristas y distribuidores (intermediarios entre cliente y productor).

Las empresas de bebidas utilizan en muchos casos promociones de venta, como por ejemplo ‘3X2’ y suministro de mobiliario. Este tipo de promociones pueden resultarnos muy beneficiosas, sobre todo en los primeros momentos de la actividad.


Los trámites

En este sector es bastante frecuente la modalidad del “traspaso”, en la que un arrendatario cede el bar de copas a un tercero que, de esta forma, entra a gestionar un negocio en marcha, con su clientela, equipo, maquinaria y licencia de actividad. Los trámites necesarios para abrir un nuevo bar de copas pueden llegar a ser algo engorrosos. Se precisa un proyecto técnico y una licencia de obras si se pretende remodelar el local.

También es necesario inscribir el negocio en el Registro de Empresas y Actividades Turísticas de la Comunidad Autónoma correspondiente y cumplir con sus exigencias, para obtener la licencia de apertura que permita ofrecer música y servir alcohol. El coste de estos trámites oscila entre 3.000 y 6.000 euros, en función de la localidad y de las características del local. Por otra parte la “Ley del Ruido” obliga a una adecuada insonorización del local (que puede rondar los 10.000-15.000 €).

Y, por supuesto, hay que cumplir con los trámites en la Seguridad Social, Hacienda y eventualmente en el Registro Mercantil, si se constituye una sociedad. Por condición jurídica, el 72% de los establecimientos de bebidas son empresarios individuales o “autónomos” y el 20% sociedades limitadas.


NUESTRO SUPUESTO: BALANCE INICIAL

Bar de copas de 140 m2 ubicado en Zaragoza. Ya funcionando, insonorizado, precisa una remodelación inicial. Se prevén las siguientes inversiones en inmovilizado material: acondicionamiento del local (6.000 €), frigoríficos y maquinaria (5.400 €), mesas, sillas, mostrador y elementos de decoración (22.000 €), utensilios tales como vasos y copas (4.000 €), equipos informáticos y de sonido (12.500 €).

En el inmovilizado intangible se incluyen programas informáticos por valor de 1.000 €. El Activo del balance recoge también las fianzas correspondientes a dos meses de alquiler del local (3.200 €), las existencias (bebidas y otros materiales como servilletas, productos de limpieza, etc.) por valor de 3.000 €, Hacienda Pública deudora por IVA de inversiones iniciales (10.989 €) y la tesorería inicial para hacer frente a los primeros meses de actividad (18.000 €).

Las inversiones necesarias ascienden a 86.419 €. El empresario aporta 25.000 € y pide un préstamo por el resto (61.419 €), a un 5% de interés nominal anual, que se paga en 60 cuotas mensuales de 1.159 € cada una. Cada cuota incluye los intereses mensuales por el uso del capital y la amortización (devolución) de una parte del principal prestado inicialmente. Es necesario diferenciar qué parte del préstamo tiene un vencimiento superior a un año (se refleja en el pasivo no corriente o exigible a largo plazo) y qué parte se debe pagar dentro del año (se refleja en el pasivo corriente o exigible a corto plazo).

Se elige la forma jurídica de Sociedad Limitada (SL) y el régimen fiscal de estimación directa simplificada, que obliga a llevar una contabilidad y calcula el IVA soportado y repercutido directamente sobre las facturas.

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Balance Inicial

NUESTRO SUPUESTO: CUENTA DE RESULTADOS


Nuestro bar solo abre por la noche los fines de semana y, excepcionalmente, acoge eventos privados, con lo que complementa sus ingresos.

Para nuestro plan de ventas hemos combinado los datos de la capacidad máxima del establecimiento, el número de días que abrirá a la semana, los servicios que se prestarán, el tiempo medio que el cliente estará en el establecimiento consumiendo y la tasa de ocupación del local en cada momento. Con estos parámetros se calcula el número de servicios mensuales (copas) que se venderán. Aplicando los valores de ingresos (8 €) y costes medios (2,7 €) de cada servicio, determinamos los ingresos y costes totales. El coste de las bebidas representa alrededor del 35% de la facturación. En nuestro ejemplo el margen bruto medio se sitúa en 66,3%.

Los principales gastos en los que incurre un bar de copas son:

- Gastos de personal: suma de los salarios brutos y seguridad social a cargo de la empresa. En nuestro supuesto, el empresario, Administrador de la sociedad mercantil, cotiza en el régimen de autónomos de la Seguridad Social sobre la base mínima la cantidad mensual de 357 € como autónomo societario. También se contrata a una barman para la preparación de las copas y, a tiempo parcial, a un relaciones públicas.

-alquiler (1.600 € mensuales).

-seguros (3.000 € que se pagarán en una cuota única al comenzar la actividad)

-suministros: luz, agua, teléfono, conexión a Internet, con un gasto medio aproximado mensual de 350 €

-gastos de publicidad, por un total de 1.800 € anuales

-gestoría (75 € mensuales)

-mantenimiento y reparaciones varias, además de la limpieza diaria del centro, por un gasto anual de 1.440 €

-amortizaciones: gasto ineludible que recoge la pérdida de valor del los elementos del inmovilizado. En nuestro ejemplo ascienden a un total de 8.158 euros al año.

A los gastos anteriores, hay que sumar los gastos de constitución y puesta en marcha y extraordinarios, así como los financieros del préstamo obtenido para financiar la inversión.

El punto de equilibrio de este negocio se estima en 113.461 €. Para un bar la rotación es la principal variable que determina la rentabilidad; es decir, la cantidad de clientes que podamos tener y las ventas que consigamos hacerles. Es habitual encontrar bares que suelen estar siempre llenos y son negocios muy prósperos y otros similares, con la misma estructura financiera y de negocio, que son un completo fracaso. Los negocios con menor diversidad de servicios pueden ver mermada la utilización de la capacidad máxima del establecimiento o experimentar altibajos en distintas franjas horarias o estacionales. Si el empresario estima que no va a alcanzar unas cifras de ventas muy elevadas podrá intentar obtener una buena rentabilidad haciendo una inversión más pequeña. Esta es una decisión fundamental a la hora de montar cualquier bar, por eso resulta muy importante plantearse a priori cuántos clientes podemos tener y qué tasas de ocupación podemos alcanzar para poder determinar el tamaño óptimo del negocio y, en consecuencia, saber qué inversión debemos hacer. El análisis de la zona, de la competencia y de los clientes potenciales puede ofrecernos valiosa información sobre la dimensión que debemos darle a nuestro negocio.

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Plan Financiero

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