De sociedad mercantil a cooperativa

Si te ves en la necesidad de cerrar tu empresa, no olvides que aún te queda un último cartucho: transformarla en una cooperativa, un salvavidas en tiempos de crisis • Te explicamos los pasos. Es sólo cuestión de liderazgo y compromiso.

Las cooperativas están mostrando, en tiempos de crisis, más fortaleza que las sociedades mercantiles, cuya mortandad crece mes a mes (el número de sociedades disueltas en junio, último dato disponible, fue de 1.402, lo que supone un incremento interanual del 14,3%). Dicho esto, la pregunta es obligada: ¿y por qué no transformar una sociedad mercantil en una cooperativa?

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Coceta, la patronal de las cooperativas de trabajo asociado, ha dado respuesta a esta cuestión. En su guía De empresa en crisis a empresa cooperativa ofrece las claves para llevar a cabo ese proceso, que no sólo permite salvaguardar el proyecto de negocio, sino mantener el empleo ya que los trabajadores comprometidos en ese cambio pasarían a ser cooperativistas.

Primero, túmbate en el diván.
Antes de dar el salto, Coceta recomienda realizar un diagnóstico de la situación previa al proceso de transformación. Pregúntate qué motivos llevan al cierre de la empresa (¿no hay un sucesor en la empresa?, ¿hay problemas en el sector?), analiza la gestión (¿dispones de un gerente que gestiona de forma global la empresa?, ¿cuentas con personas responsables que gestionan los objetivos, el personal y los recursos –comercial, producción, administración de finanzas–?, ¿tienes un plan estratégico impulsado por el conjunto de personas de la nueva cooperativa?) En definitiva, se trata de valorar si cuentas con el personal y recursos necesarios para continuar la actividad, lo que también debe incluir un análisis de los clientes, proveedores, el entorno del mercado y las fuentes de financiación.
Este autodiagnóstico previo a la conversión de la empresa en cooperativa permitirá a los nuevos cooperativistas “conocer cuáles son las carencias y los aspectos que la nueva entidad debe trabajar más a fondo”, señala Coceta.

Quiero, puedo.
Si bien el compromiso de los trabajadores con las empresas, en el caso de las sociedades mercantiles, “se les supone” (como el valor en el extinto servicio militar), en una cooperativa forma parte de su ADN. Por eso, en el proceso de transformación debes analizar y valorar “si para las personas trabajadoras su relación con la empresa va más allá de un mero intercambio de trabajo por salario”. ¡Mide su grado de compromiso!

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Liderazgo y mucho más.
Sin la capacidad de liderazgo del empresario o equipo que lleve a cabo la transformación, el proceso está llamado al fracaso, según Coceta. El liderazgo pasa por “un empresario dispuesto a buscar alternativas que faciliten un proceso de transformación”, realizar un análisis individual sobre las personas que se consideran relevantes en la empresa y que disponen de capacidad de liderazgo, comunicación y conocimientos “para continuar y consolidad el nuevo proyecto”, que además “estén motivadas e implicadas con la nueva y futura empresa cooperativa”.

Para Juan Antonio Pedreño, presidente de Coceta, gracias a este proceso de cambio, muchas empresas y personas ”han sobrevivido a un cierre que a todas luces parecía irremediable”. Y todo ello con un coste mínimo, ya que en el proceso de constitución las cooperativas están exentas de pagar impuestos por el capital suscrito y se benefician de tasas notariales inferiores al resto de sociedades.

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