La radiografía que muestra la buena salud de nuestros business angels

Mayores de 45 años, con conocimientos en nuevas tecnologías y finanzas e inversiones cada vez más diversificadas, son algunos de los síntomas que ponen de relieve la madurez de los business angels en nuestro país. Así lo revela el cuarto informa de AEBAN.

 
AEBAN

‘La inversión en startups: actividad y tendencias’ es el nombre del Informe Business Angels 2019 presentado, por cuarto año consecutivo, por la Asociación Española de Business Angels (AEBAN) . Los resultados del informe se basan en el envío de encuestas individualizadas a más de 500 business angels activos en todo el territorio nacional, según afirmó Amparo de San José, una de las autoras y directora de la Red de Inversores Privados y Familiy Offices de IESE. Intervino también en el acto de presentación, celebrado en CaixaBank DayOne, en Madrid, José Herrera, presidente de AEBAN. Actualmente, AEBAN aglutina a 35 redes de business angels en 10 comunidades autónomas, equivalente, en su conjunto, a cerca de 2.000 inversores privados que, en el último año, movilizaron recursos por valor de 40 millones de euros.

Se trata de la cuarta edición del estudio, donde se analizan lis indicadores clave de la evolución de los Business Angels en el mercado nacional. Esta presentación se organiza en el marco del Programa ESIL de la Unión Europea. ESIL es un programa financiado por la Comisión Europea para la capacitación de Business Angels e inversores en etapa temprana.

“El mercado ha madurado. Ha evolucionado bastante, se muestra dinámico y tiende a serlo aún más” fue la primera valoración anticipada por Amparo de San José, antes de dar a conocer los datos en los que se apoya para hacer dicha afirmación. Estas son algunas de las principales conclusiones que se extraen del estudio:

El perfil del business angel nacional

Varón, mayor de 45 años y con madurez profesional. Son los rasgos principales que definen a nuestros business angels (B.A) asemejándose, cada vez más, al perfil medio de las economías más avanzadas. El tecnológico y el de las finanzas y la banca son los sectores que más B.A. aportan. Predominan, asimismo, los altos directivos de empresas grandes y medianas y crecen los que han sido, previamente, fundadores de startups. “Ambos perfiles tienen ventajas y desventajas”, puntualizó Amparo de San José. Así, mientras que los primeros pueden suponer una oportunidad de negocio y contactos a alto nivel para las startups, un emprendedor inversor tiene el atractivo de haber pasado antes por los mismos problemas y ser más empático con estas organizaciones.

En cuanto a la presencia femenina en el rol del B.A. apenas alcanza el 9%, es decir, que sigue siendo muy minoritaria aunque, según AEBAN, desde la asociación se están haciendo importantes esfuerzos por animar su participación en el mercado.

Las inversiones

La cantidad media que cada inversor destina a una startup se ha reducido a 37.600 euros y el ticket más habitual en cada inversión asciende a 20.000. Asimismo, la media que un B.A. reserva al año para invertir en total está en 50.000€. Estos datos, que a primera vista podrían parecer negativos, suponen, según los expertos un avance. “Debemos felicitarnos porque esta bajada del ticket de inversión a 20.000€ lo que supone es una mayor coinversión, lo cual es algo positivo para el sector, que ha entendido que no puede poner toda su inversión en 1 o 2 empresas, sino que tiene que diversificar y unirse a otros B.A.”, dijo José Herrera. En cualquier caso, gran parte de los B.A aún se aferran a invertir en 2 startups por lo que, en este sentido, queda recorrido.

La otra lectura positiva es que, cada vez, reinvierten más en la misma startup en la que lo hicieron en fase semilla, es decir, que se suman a las rondas más grandes. “Cuando empezamos a hacer el estudio había muchos más inversores que tenían carteras muy pequeñas y ahora van, de alguna manera, aumentando. Casi el 60% de los inversores han hecho alguna reinversión en las startups en las que ya estaban y este es un dato importante”, dijo San José. No obstante, también este hecho tiene una doble interpretación. Por un lado, la lectura negativa de que, probablemente, haya inversores que se vean obligados a reinvertir para impulsar el crecimiento de la empresa hasta que llegue el siguiente fondo y, por otro lado, que la empresa vaya bien y les interese seguir invirtiendo para evitar el exceso de dilución.

La otra creencia que quiso desmitificar San José es que solo las personas con un patrimonio grande se dedica a la inversión en startups. La mayoría de los inversores (67%) disponen de menos de 100.000 € de inversión al año situándose, la mayoría, en esos 50.000 aludidos anteriormente.

Diversificación

Han mejorado mucho el tamaño de las carteras, pero aún siguen predominando los inversores que aun tienen menos de cinco inversiones, que es lo mínimo que se aconseja. Hay que tener en cuenta que el 70% de las inversiones fracasan, por eso hay que procurar rentabilizar la inversión en el 30% restante.

También destaca el tema sectorial. "La tendencia es hacia la especialización y no es por casualidas"dijo José Herrera.

Ámbito geográfico

Si antes se decía que los inversores no solían salirse de un ámbito geográfico que no pudiesen recorrer en 1 o 2 horas de coche, ahora los B.A. no parecen plantearse barreras geográficas. Así, según datos del informe, un 39% dicen invertir en toda España, aunque Madrid y Barcelona se mantengan a la cabeza, mientras que un 28% declara invertir internacionalmente. El porcentaje de aquellos que dicen que solo invierten en empresas emplazadas en su ciudad es del 17%.

De dónde le llegan los proyectos

Las redes de Business Angels (63%), junto con Amigos y Socios (62%), son las principales fuentes sobre los proyectos en búsqueda de financiación que informan a los B.A. que se inician en la actividad. El resto son el contacto directo con los emprendedores, plataformas de Crowdequity y eventos y aceleradoras (28%).

Sectores preferidos

También en este punto se asemejan cada vez más a los B.A. de otros países con economías avanzadas, como Estados Unidos e Inglaterra. Los proyectos de software son los preferidos absorbiendo más del 55% de la inversión. Los otros por los que se decantan son la banca y las finanzas (31%), el ocio (22%) y los artículos de consumo. En lo que atañe a la Salud y la Biotecnología y Farmacia captan (entre los tres) el 29 % de las inversiones. Teniendo en cuenta que la mayoría de los business angels invierten su propio patrimonio y, como se ha señalado, con una media anual inferior a los 100.000€ puede entenderse que no se detengan en empresas que requieran de capital intensivo, como sucede con algunas industrias.

En qué etapa de valoración entran

Este es un dato que el informe lleva tres años midiendo. También aquí se aprecia una evolución hacia la supuesta madurez del ecosistema. Así, si hasta hace unos años, la mayor parte de los B.A. intervenían en las fases iniciales de la startup, ahora son más los que esperan a disponer de métricas y datos de facturación para invertir en ellas aunque ello suponga una inversión más elevada. Esto pone de manifiesto que le han perdido el miedo a las startups en crecimiento y un menor conservadurismo en la apuesta inversora.

Cómo salen de la startup

Dos son las principales vías de salida de salida. Está por un laso la de vender las participaciones o su equity a un fondo de capital riesgo, cuando entra en una siguiente ronda, o por un exit de la compañía.

Los retos pendientes

Pero si los datos referidos hasta aquí ilustran el avance hacia la madurez de los business angels en España, todavía es pronto para decir que se ha alcanzado la meta. José Herrera fue quien señaló los principales desafíos que están todavía por resolver.

El primero que citó fue la mejora de la fiscalidad. “Hemos visto que los B.A. no son grandes patrimonios, son en general profesionales liberales o que han hecho una carrera en la empresa y que deciden invertir una parte de sus fondos, que nunca deberían ser más del 5% de los activos líquidos. Son personas que toman riesgos y que consiguen financiar a muchas empresas que, de otra forma morirían, de no ser por la inversión de B.A. en los dos primeros años de andadura. Esta labor es algo que la sociedad debe proteger y la forma de protegerlo y fomentarlo no es otra que dar incentivos fiscales, como se producen en otros países de nuestro entorno”.

En este aspecto, citó José Herrera el caso del Reino Unido con un esquema fiscal por el cual el Estado homologa no a los business angels sini a determinadas startups que consideran de interés nacional para su desarrollo y economía. Los inversores que apuestan por estas startups consideradas de interés público, reciben un beneficio fiscal. “Con esto han conseguido duplicar los fondos destinados a la inversión de los B.A. en los últimos años”, aseguró.

Otro reto que señaló es la promoción de la inversión de impacto social, “que es algo que marca tendencia”. Se refirió, finalmente, a fomentar la participación de las mujeres en el mundo de la inversión privada “puesto que estamos en un rango de entre el 8 y 9% que no acaba de despegar. Para nosotros esta es otra prioridad”.



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