¿Qué diferencias hay entre un negocio invertible y uno viable? ¿Cuál te interesa más?

¿Estás pensando en montar tu negocio? ¿Cuál es tu referente: Wallapop o El Bulli? Entre estos dos modelos hay un mundo de emprendimiento, el mismo que existe entre un negocio invertible y un negocio viable. Te explicamos las diferencias.

 
Getty images

Año 2015, Rocket compra, por 85 millones de euros, La Nevera Roja, una app de comidas a domicilio, inaugurando la serie de inversiones y adquisiciones de startups españolas por parte de fondos privados.

Año 2016, Olapic, empresa de software digital, es vendida a Monotype por 110 millones de euros y Ticketbis, plataforma digital de compraventa de entradas, es adquirida por eBay por, se rumorea, 140 millones de euros.

Año 2017, Take Two adquiere Social Point, la empresa de juegos para el móvil, por la friolera de 233 millones de euros.

Marzo de 2018, Ontruck, el Uber de los camiones, recibe una inyección de 30 millones de euros.

Junio de 2018, la plataforma digital de alquiler no vacacional Spotahome capta 34 millones...

En junio de 2018 el fondo de inversión LCatterton entra en el capital de la cadena de hamburgueserías Goiko Grill adquiriendo el 80% del accionariado en una operación que eleva la valoración de la cadena hasta los 150 millones de euros.

Abril de 2019, Glovo, app de delivery, cierra una ronda de financiación de 150 millones de euros.

¿Qué es lo más llamativo de este listado de rondas? La gran mayoría tienen en común que se tratan de negocios digitales o tecnológicos. Sólo una tiene como protagonista un negocio tan tradicional como un restaurante. Es decir, en este ejemplo, por cada siete inversiones en proyectos digitales o tecnológicos, se produce una entrada de capital privado en un negocio analógico o tradicional. Y, sin embargo, la experiencia demuestra que suelen ser más viables los segundos que los primeros. Así las cosas, como emprendedor ¿qué te interesa más? ¿Un negocio invertible o un negocio viable?

¿Puede ser las dos cosas a la vez?

Para empezar, un par de definiciones básicas: “para que un negocio sea viable es necesario que tenga un mercado identificado, una ventaja competitiva, un equipo competente y una sostenibilidad. Para que un negocio sea invertible, además de lo anterior, debe incluir la escalabilidad y posibilidad de salida”, explica Rocío Álvarez-Ossorio, profesora de EAE Business School. Ahora bien, aunque esta es la teoría, la práctica real es que ni todos los negocios viables cumplen los requisitos para ser invertibles ni todos los negocios invertibles son siempre viables.

Antes de analizar las diferencias entre ambas tipologías, no está de más la reflexión que nos ofrece Daniel Soriano, director del centro de Emprendimiento e Innovación del IE: “En los últimos tiempos hemos visto mucho inversor privado metiendo dinero sin saber muy bien qué hacer y mucha startup recabando dinero. La confluencia de ambos fenómenos ha provocado que suba mucho el valor de las startups en precios iniciales, provocando una burbuja peligrosa”.

Antonio González Barros, presidente y fundador de Grupo Intercom, va más allá: “Creo que hay muchísima moda de montar negocios invertibles, tecnológicos o globales cuando hay muchísimos más negocios viables, de servicios o locales a montar. Hemos perdido de vista que la gran mayoría de los negocios que necesitamos que se monten en España son negocios viables, no invertibles. Es verdad que, como ecosistema, también necesitamos de un Wallapop, un Cabify, un Infojobs o un Idealista. ¡Qué pobres seríamos si no tuviésemos esos modelos y si no tuviéramos gente que se animase y se arriesgase!, pero lo natural es que el grueso de la gente se focalice en los negocios viables”. Analicemos entonces sus diferencias.

A cada personalidad su tipo de negocio

En función de tu personalidad, podrás encajar en uno de esos modelos o en el otro y es importante que sepas diferenciar. No todos los negocios invertibles son rentables ni todos los negocios viables pueden crecer al ritmo que quizás desearías, por eso es importante ser realista, sopesar nuestras posibilidades y nuestras habilidades y enfocarnos en aquello que mejor encaje con nuestro potencial. Identificar cuál es el modelo que mejor encaja con tus conocimientos, con tu experiencia y con tu personalidad, puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Los negocios viables suelen estar más vinculados a proyectos más vocacionales, que requieren de una constancia y una perseverancia.

Los negocios invertibles exigen una actitud de alerta constante que puede resultar muy estresante. Están más vinculados a personalidades inquietas, afectas al riesgo, osadas, curiosas...

Ritmos de crecimiento dispares

Una de las principales diferencias entre el negocio viable y el negocio invertible es el diferente ritmo de crecimiento. En el caso del negocio viable suele ser lento, a veces incluso de forma exasperante. No acostumbra a presentar curvas pronunciadas, sino que se manifiesta en forma de línea recta ascendente. Su ciclo de vida suele estar marcado por una primera fase de nacimiento turbulento, con las fluctuaciones típicas iniciales de captación de clientes y conocimiento de marca, para pasar a serenarse en la fase de consolidación y maduración.

En el caso de los negocios invertibles, precisamente son su escalabilidad y su capacidad de crecimiento dos de los factores que más miran los inversores que persiguen el pronto retorno de su inversión. Como señala Fernando Zaíllo, director de ESADEBAN, “el inversor quiere invertir en proyectos que sean ambiciosos, innovadores y con tecnología. Entre dos negocios viables, uno en un sector maduro y otro en un sector innovador, va a preferir éste porque sabe que va a crecer más rápido y le permitirá una mejor reinversión”. Algo que corrobora Soriano: “la razón por la que los inversores no suelen invertir en los negocios tradicionales es porque, aunque generan beneficios, no tienen una promesa de incremento de valor importante”.

Esta diferente perspectiva sobre la velocidad a la que debe crecer el negocio puede llegar a convertirse en un elemento de conflicto. En septiembre de 2018, por ejemplo, vimos el caso de El Ganso, uno de los pocos negocios tradicionales (cadena textil) que se había revelado como invertible con la entrada en 2015 del mismo fondo que ha invertido en Goiko Grill. Tres años después, la familia propietaria recompró la participación de CLatterton para volver a tener el control del 100% de la firma. Entre las razones de esta operación, se rumoreó que estaban las desavenencias sobre el diferente ritmo de crecimiento que había que imprimir a la cadena.

Riesgo e incertidumbre

En un negocio viable el riesgo es prácticamente nulo. “Si el emprendedor está preparado, conoce el sector, sabe hacerlo bien, tiene experiencia y cabeza, es casi imposible que le vaya mal. Triunfa en el 95% de los casos. ¿A alguien se le ocurre pensar que si Ferrán Adriá monta un restaurante, lo hace en un buen sitio, aplica sus conocimientos y se rodea de un buen equipo, le puede ir mal?”, insiste González Barros. Sin embargo, los negocios invertibles deben afrontar varios tipos de incertidumbres:

Legales: al ser sectores emergentes y novedosos a menudo han de hacer frente a vacíos legales que pueden desembocar en conflictos o provocar regulaciones restrictivas. Ahí vemos ejemplos como Airbnb o Cabify.

De mercado: al apoyarse en internet, los negocios invertibles están sujetos a rivalidades tanto nacionales como internacionales. ByVip y Privalia, por ejemplo, tuvieron la mala suerte de salir prácticamente al mismo tiempo, lo que les perjudicó.

Tecnológicas: a menudo se apoyan en tecnologías todavía en desarrollo, lo que puede dificultar el apoyo técnico necesario.


Formación y aprendizaje

Tanto para afrontar los negocios viables como los invertibles es necesario prepararse bien, tener los conocimientos y la formación necesaria y, preferiblemente, la experiencia adecuada. Ahora bien, la capacidad de aprendizaje durante los respectivos procesos es completamente diferente.

Cuando quieres sacar adelante un negocio viable, aprendes muchísimo desde el primer momento porque durante los primeros meses de vida todo lo que haces está estrechamente vinculado con la dinámica del propio negocio: captación de clientes, construcción del modelo, definición de la propuesta de valor, selección del equipo, desarrollo de las herramientas, reestructuración del negocio...

En cambio, en muchos negocios invertibles, te pasas meses desarrollando la plataforma o la tecnología para que pueda arrancar, analizando legislación, buscando acuerdos... Picando piedra, pero sin que realmente puedas obtener ningún tipo de feedback del mercado. “Estás construyendo un castillo que hasta que no pase el tiempo no sabes si será un castillo exitoso, como fue por ejemplo Infojobs, o si será un castillo en el aire, como fue por ejemplo Artesanum, ambos modelos de nuestra casa”, insiste González Barros.

Seguridad frente a rentabilidad

Como explica Daniel Soriano, “la startup invertible sería aquel modelo que en equis años es previsible que crecerá de valor, permitiendo al inversor recuperar la inversión e incluso multiplicarla por diez. Suelen ser negocios que generan una rentabilidad atractiva.” Ahora bien, como matiza González Barros, “son negocios con muy baja probabilidad de viabilidad. Suena muy bien, pinta muy bien, si sale bien será la bomba, pero tiene muy poca probabilidad de éxito. Es el sitio ideal para los inversores, pero peligrosísimo para los emprendedores noveles. Mientras que en los sectores tradicionales, donde hay miles haciendo ya lo mismo, el éxito está asegurado”.

Por otro lado, mientras que la baja rentabilidad del negocio viable está vinculada a la trayectoria del negocio; la alta rentabilidad del modelo invertible se relaciona más bien con el exit del negocio. Es más, como señala Soriano “hay muchos casos de negocios invertibles que sin embargo son difícilmente monetizables. Tienen dinero por inversión, pero no por ventas. Crecen muy rápido y cuentan con muchos usuarios y el único fin que persiguen es convertirse en atractivos para potenciales inversores que permitan dar salida a los inversores anteriores”. Toda una tela de araña que puede romperse en cualquier momento. De hecho, “por cada 10 inversiones, sólo una sale bien o muy bien. En este tipo de negocios muy vinculados a internet y a las nuevas tecnologías, hay sitio para el que gane y, como mucho, para dos o tres, pero para nadie más. Mientras que en los negocios viables, hay sitio para otros cien o mil más como el tuyo”, matiza González Barros.

Sectores maduros frente a sectores emergentes

Esta es una de las diferencias más claras. Los negocios viables se asocian más con los sectores tradicionales, los sectores maduros, aquellos en los que compiten muchos modelos similares, porque son sectores en los que hay muchos referentes y mucha información. La ventaja que tienen es que con una pequeña innovación o con la aplicación de alguna forma de tecnología se puede transformar completamente. “Coger un negocio tradicional y darle la vuelta es una de las mejores oportunidades de negocio que existen”, insiste González Barros. Y prueba de ello es que este tipo de innovaciones están actuando como puentes entre el clásico negocio viable y el negocio invertible. Así lo vemos por ejemplo con las llamadas Tech (Edtech, Insurtech, Fintech, Inmotech, Foodtech...), sectores tradicionales a los que se ha aplicado alta tecnología.

Ahora bien, los sectores puramente tecnológicos y emergentes donde tradicionalmente se enmarcan los negocios invertibles “requieren de mucha imaginación y creatividad porque no hay referentes y exigen empezar muchas cosas desde cero. Por ejemplo, Cabify, cuando empezó, sólo tenía un referente en el que inspirarse, Uber, pero todo lo demás lo tuvo que sacar de su imaginación. En cambio, para que un negocio sea muy viable tiene que haber muchos otros negocios, cientos o miles, anteriormente a los que ya les haya ido bien”, insiste el fundador de Intercom.

Vinculación emprendedor y proyecto

“El que busca un negocio grande a nivel mundial, generar impacto, cambiar el mundo, normalmente no está pensando en un negocio para toda la vida, sino en cubrir una parte del ciclo de ese negocio y que pronto dejará de estar vinculado a él”, explica Zaíllo. El emprendedor del sector tradicional es consciente de que el modelo va a durar en la medida en que él esté al frente del negocio, ya que es difícil que crezca al margen de su fundador y, sobre todo, es difícil que dé el pelotazo. “Mientras que el negocio invertible puede permitir una gran venta y cambiar la vida del emprendedor”, concluye

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Crea tu empresa