Riesgos de emprender un negocio especializado

La especialización, además de ser una fortaleza, encierra también algunos riesgos que conviene conocer.

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1. El tiempo también pasa por las innovaciones. ¡moderniza!

Revolucionar el mercado con una idea es un gran primer paso para abrirte camino, pero no te puedes quedar ahí. Puede ocurrir que el negocio se estanque y quedes preso de un pasado exitoso. El desastre está más cerca de lo que crees. ¿La solución? Debes tener una actitud de innovación constante. Tienes que estar investigando dos novedades dentro de tu campo al tiempo que comercializas una, pero hay que hacerlo con criterio. La manera de lograr una especialización exitosa es que sea constante. Hay que estar en evolución permanente y para ello es necesario tener una visión del contexto general.

2. Tu nicho de mercado se agota

Centrarte en un solo producto o actividad, o sea, ser un hiperespecialista, supone renunciar a una amplia cuota de mercado, así que tu mayor enemigo lo genera tu fuente de negocio: que el nicho de mercado se agote. Antes de dar el salto, asegúrate que tu negocio no será flor de un día y que tiene garantizada la supervivencia, al menos potencial. Lo ideal es estar especializado, pero con características generalistas.

3. Precios desorbitados

Ser el único que ofrece un producto no significa que puedas aprovecharte de ese monopolio y poner los precios por las nubes, sobre todo si tu producto no es una necesidad básica. Procura no caer en la tentación de abusar del monopolio; busca referencias en empresas similares de otros países que puedan darte una pista para evitar esa tentación.

4. Desconfiar de las modas

Otro de los peligros a evitar es convertirte en una empresa sin estabilidad. Si vas a optar por una hiperespecialización de producto, procura que no sea para satisfacer necesidades creadas por las modas: una vez pasen, tu futuro pende de un hilo. Hace unos años nacieron muchas empresas especializadas en el tuning; durante un tiempo sobrevivieron y a muchas les fue bastante bien, pero otras tantas tuvieron que buscar mejor suerte una vez que la euforia por personalizar los coches empezó a caer. Centrarte en desarrollar un producto perfecto no funciona si te olvidas de cómo es el comportamiento del cliente potencial. No concentres todos tus recursos en un producto nacido de una moda, a menos que quieras crecer tan rápido como luego puedas caer.

5. Escasez de profesionales especializados

Ofrecer un producto o servicio muy especializado requiere contar con personal con una cualificación y habilidades muy específicas. Aquí sí que no hay excusas para contar con los mejoresr. Pero no sólo eso; una vez que los hayas convencido para que formen parte de tu equipo, tendrás que encargarte de que sigan recibiendo una formación acorde al futuro de la empresa. Consejo: asegúrate de que existen escuelas de formación que garanticen la continuidad de tu plantilla y rodéate de los mejores ojeadores y cazatalentos. No está de más que tengas en la recámara algún fichaje para sustituciones temporales o definitivas, y aquí tu red de contactos personales es fundamental. En una consultora especializada en tecnología, encontraron una solución: crearon un comité de formación encargado de articular un plan de formación, que se renueva anualmente.

6. No saber vender una ‘idea difícil de vender’

Si no sabes vender una idea, no puedes vivir de ella. Si en condiciones normales, el marketing es una pieza importante en una nueva empresa, cuando lo que ofreces se sale de lo habitual es capital que te presentes al cliente. No se trata sólo de que le digas qué ofreces, tendrás que esforzarte para explicar bien el concepto, crear una campaña a la altura de tu producto y asegurarte de que lo entiende. Tendrás que realizar campañas de marketing acordes a tu producto y para eso necesitas localizar a expertos que puedan traducir tu mensaje y transmitirlo de la manera adecuada. No improvises.

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