Cifras para el análisis

Casi seis de cada 100 españoles es emprendedor. La cifra, superior a la registrada en el 2010, no refleja sin embargo un crecimiento económico, sino una necesidad de subsistencia. Así se desprende del último Informe GEM recientemente publicado.

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En el gráfico podemos observar el índice de emprendedores noveles (menos de 18 meses) por cada empresario cesante.

Los altos índices de desempleo y la larga duración de la crisis parecen estar detrás del ligero incremento que ha experimentado la Tasa de Actividad Emprendedora (TAE). Para empezar, conviene analizar los dos componentes que integran esa TEA: la actividad naciente y la nueva. La primera corresponde a aquellas iniciativas que no tienen todavía traslación tangible de empleo ni de beneficios. Englobaría a los empresarios que ya han dado algún paso para iniciar su actividad emprendedora (contrato de local, elaboración del plan de negocio…), pero todavía no se han dado de alta en el registro de empresas del Dirce. La actividad nueva corresponde a las iniciativas en fase nueva o de consolidación (que llevan en funcionamiento menos de 42 meses).

Dentro de este último grupo, habría que distinguir entre el emprendedor novel (menos de 18 meses de vida) y el junior (más de 18 meses). Pues bien, mientras que para la tasa de emprendedores nacientes, los índices están próximos a los del 2007, cuando todavía no se notaban los efectos de la crisis, para las nuevas, está todavía casi a la mitad. Es decir, falta ver si esas intenciones teóricas se trasladan realmente a la práctica. La buena noticia es que en este último ejercicio el ratio de creación de empresas, es decir, la relación entre empresarios nacientes y empresarios noveles (los que han pasado de dar algún paso teórico a darse de alta en el registro) ha crecido notablemente después de dos años de caída en picado. Así, si en 2007 y 2008 ese ratio superaba el 72%, en 2010 llegó a situarse en el 39,82%. Y el año pasado subió hasta el 56,91%, lo que parece implicar, según los expertos, un cambio de tendencia esperanzador.

Otro indicador interesante es el de la regeneración empresarial: el número de empresarios que empiezan por cada uno que cesa en sus actividades. A este respecto conviene señalar que nuestro país partía antes de la crisis de unos índices muy superiores a la media europea. Así, en 2007 por cada 1,8 individuos que cerraba su empresa había 10 emprendedores nacientes, lo que representa un ratio de 5,5.

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