Ejercicios de autonomía

Haz un plan de negocio aunque te parezca que no lo necesitas; te ayudará a planificar el crecimiento y a vender mejor tu proyecto 

FINANCIACIÓN Y FISCAL

1. Dificultades para obtener financiación

“Al autónomo que va a pedir un crédito a veces no se lo conceden porque no tiene nómina. Además, no se le considera un empresario, sino un particular que va a pedir un crédito de 6.000 o 12.000 euros como cualquier otro ciudadano”, asegura Sebastián Reyna.

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Qué puedes hacer:

Demuestra tu compromiso con el proyecto. “Las entida-des financieras tienen muy en cuenta la parte de inversión que el autónomo aporta a sus actividades. Si él no apuesta su dinero en su negocio, ¿por qué lo va a arriesgar la entidad financiera? Otra opción es acudir a las instituciones estatales y municipales que ayudan a los autónomos y emprendedores, especialmente a las mujeres”, explica José Antonio Almoguera, director de Megaconsulting y de Esine. Vende bien tu proyecto. “Hacer un plan de negocio es importante a la hora de ir al banco a solicitar financiación. Poner sobre el papel el proyecto ayuda después a explicarlo a los demás. A principios de año, redacto siempre un documento con una serie de previsiones y se lo hago llegar directamente a mi banco. Uno, por llevarme bien con ellos, transmitir imagen de seriedad, previsión, planificación... y, porque al ponerlo sobre un papel, de algún modo te comprometes contigo mismo a cumplirlo”, explica Javier Flores, socio de Fórmula Travel, una agencia de viajes especializa- da en servicios a empresasy viajes de novios.

Busca fórmulas de financia- ción sin pedir créditos. Si el proyecto es bueno, como autóno- mo también puedes acceder a fór- mulas que habitualmente se aso- cian con las empresa, como “la búsqueda de algún accionista que ejerza de socio capitalista a cambio de una rentabilidad, o una sociedad de capital riesgo que confíe en el proyecto y que nos proporcione liquidez”, añade José Antonio Almoguera.

2. Dedicar todo tu esfuerzo a superar los problemas del día a día

Este problema suele estar relacionado con una falta de planificación inicial: no se ha realizado un plan de negocio, se han fijado mal los objetivos, no se han establecido estrategias para alcanzar los objetivos fijados, no se ha planificado el crecimiento...

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Qué puedes hacer:

Elabora un plan de negocio. Lo ideal es hacer un plan de negocio antes de iniciar la actividad. “Yo lo hice unos tres meses antes y ahora, una vez al año, reviso mi estrategia y defino las acciones de márketing a poner en marcha”, explica Violaine Peyramond, fundadora de VP Marketing, una empresa que desarrolla estrategias de marcas y soluciones en comunicación para las empresas. Y añade: “Tanto en la fase de creación como de consolidación conviene dedicar un tiempo para responder a las preguntas básicas: ¿cuál es mi actividad?, ¿quién es mi competencia?, ¿qué me hace diferente a ellos?, ¿a quién me dirijo?, ¿qué necesidades reales tiene mi cliente potencial?, ¿qué objetivos quiero alcanzar a corto plazo?, ¿qué acciones voy a poner en marcha para cumplir los objetivos? o ¿cuánto costarán?”.

Consulta a los expertos. “Hay que planificar más de lo que uno prevé inicialmente y no hacerlo en solitario. Aunque inicialmente supone un coste pagar a alguien que esté contigo, luego te da cin-tura, te permite aceptar peticiones o negocios que de otro modo realizarías mal o que tendrías que rechazar”, explica Javier Flores. Sitúate en el peor escenario posible. “Si crees que vas a vender diez, debes hacerlo como que vas a vender cinco.

Y si crees que llegas al punto de equilibrio en un año, poner dos”, añade el socio de Fórmula Travel.

3. Falta de liquidez a corto plazo

Suele deberse a una mala ges- tión de los créditos y los cobros: si el autónomo paga a sus proveedores a 30 días y sus clientes le pagan a 90 días, tendrá serios problemas de continuidad aunque la empre- sa tenga volumen de negocio suficiente para mantenerse.

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Qué puedes hacer:

Constituye un fondo de maniobra. Reserva dinero para hacer frente a la financiación a corto plazo. Para calcular cuál es la cantidad correcta, José Luis Casero, asesor fiscal y director general de la consultora Tempo, recomienda “reservar un tercio del rendimiento neto. Es un buen punto de partida para manejar las situaciones más complejas”.

Si el fondo de maniobra se queda pequeño, pide una línea de crédito. “Nosotros contábamos con un fondo de maniobra, pero cuando los niveles de gasto y facturación crecieron tuvimos que recurrir a una lÍnea de crédito. Si el banco ve que tienes unos ingresos habituales, no te pone problemas”, explica Sancho Lerena, de Artica Soluciones Tecnológicas.

Gestiona la morosidad.

“También puedes incurrir en falta de liquidez por el impago de clientes. A mí me ha ocurrido. ¿Qué haces, pierdes al cliente o renegocias los pagos con él y con el banco? En mi caso, prefiero mantener al cliente y renegociar. Por mi experiencia sé que al final sí pagan, más tarde de lo previsto y fatal, pero pagan. Cuando alguien no lo hace, no suele ser por capricho sino por una situación de mercado... nadie contrata servicios alegramente con la intención de no pagarlos”, dice Javier Flores. No abuses de las líneas de financiación. Lo mejor para gestionar bien el endeudamiento, los fondos y el dinero en efectivo es “ajustar nuestro proyecto a un endeudamiento de baja intensidad y, en cualquier caso, asumible vía recursos propios”, dice José Luis Casero.

Ten claras tus prioridades.

“Seguir con la estrategia y los pla- nes definidos inicialmente. Los cambios bruscos de enfoque de la actividad suponen siempre accio- nes y gastos no previstos”, reco- mienda Violaine Peyramond.

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4. Una mala planificación de las inversiones

La falta de liquidez también se puede deber a un exceso de optimismo al calcular el punto de equilibrio; a incurrir en gastos innecesarios...

Qué puedes hacer:

Saca rentabilidad a lo adquirido. Valora de qué te pue- des deshacer o si te interesa más sacar rentabilidad a las inversiones: qué te puedes deducir, si puedes alquilarlo a otras empresas o crear nuevas líneas de negocio. Esto último es lo que hace Javier Flores, que gestiona “una agencia de viajes y de eventos en el mismo local. Parece que no tienen mucho que ver pero no es así. Los proveedores son los mismos: espacios para el evento; cadenas hoteleras... se separa funcionalmente y las temporadas son muy diferentes”, comenta.

Evita gastos innecesarios. “Asumimos siempre el gasto mínimo para todo lo que se puede ahorrar: compartir oficina, utilizar equipos informáticos de gama baja, etc. Todo lo que no afecte directa o indirectamente a la pro- ducción y que tengamos un dominio de la materia es susceptible de ahorro. El local, por ejemplo, lo compartimos con otras empresas que no tienen nada que ver con nuestro sector. Somos cuatro empresas alojadas en la sede de una de ellas que tiene una oficina muy grande y ha alquilado parte del espacio a las demás. Pagamos 1000 euros al mes; si tuviéramos un local para nosotros solos, con las mismas características, paga- ríamos unos 1.500 euros”, comenta Sancho Lerena.

Renting para vehículos. “Se puede acudir al renting para financiar la compra de una buena parte de los activos fijos de una empresa”, explica Francisco Escanellas, gerente de Expense Reduction Analysts España, una empresa especializada en el ahorro de costes a empresas.

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A la hora de elegir el renting de coches, Escanellas apunta dos ideas: “Si piensas que el vehículo te va a dar servicio durante bastante tiempo (siete u ocho años) es posible que el renting no te interese. Si te has decido a contratarlo, hazlo por el número de kilómetros anuales reales que piensas realizar. No te dejes llevar por una cuota menor, ya que las penalizaciones por superar el número de kilómetros contratados pueden ser importantes”. Renting informático. “Normalmente, el coste a tres años de esta modalidad supone un incremento de coste entre un 20%-25% sobre el precio de compra inicial. Eso sí, este precio incluye una serie de servicios que la compra directa no: sustitución, mantenimiento, seguros, entre otros. En cualquier caso, si prevés que el equipo te puede durar más de tres años, haz números con los presupuestos de estos servicios que te puede ofrecer tu proveedor”.

5. Falta de información sobre ayudas, subvenciones y líneas de financiación específicas

Los autónomos suelen tener dificultades para encontrar ayudas y financiación específicas para ellos, pero pueden acceder a muchas ayudas pensadas para las pymes o como apoyo al autoempleo: el inicio de la actividad; subvenciones financieras y bonificaciones de los tipos de interés de préstamos; para costes de mantenimiento al RETA; microcréditos; ayudas para la inserción labo- ral de un familiar colaborador; fomento de la contratación del primer trabajador; subvención para asistencia técnica... El problema es que no están centralizadas en un único lugar.

Qué puedes hacer:

www.ipyme.org. En la web de la DGPYME puedes encontrar ayudas a nivel nacional, aunque no está especializada para autónomos. Es para empresas, en general, y de ahí puedes deducir información para autónomos.

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www.mtas.es. En la web del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales existen programas de fomento del empleo autónomo. Son ayudas vinculadas al autoempleo, al inicio de una actividad, más que a la creación o apoyo de las pymes.

En las consejerías de las comunidades autónomas. Como www.a-emprende.net, un servicio para autónomos de la Junta de Andalucía.

En las principales asociaciones de jóvenes empresarios. www.ceaje
En asociaciones de autónomos. www.upta.es; www.autonomos-asnepacom;www.opa.es; www.ceat.org.es www.autonomos-ata.com

En las cámaras de comercio. www.camaras.org

Otras. www.ayudas.net; www.anaf.es (Asociación Nacional de Asesores Financieros); www.ico.es (Instituto de Crédito Oficial).

6. Asfixia financiera por la presión fiscal

Una reivindicación histórica de los autónomos es que se equi-paren sus desgravaciones y deducciones a las de las sociedades. El 30% de los autónomos, en torno a un millón de profesionales, tributan por el Impuesto de Sociedades. Los demás lo hacen por estimación directa o por el sistema de módulos. Y exigen que si se produce la rebaja del Impuesto de Sociedades, se haga otra equiparable a quienes cotizan por otras vías.

Qué puedes hacer:

Amortiza las inversiones.

“Como norma general, un autónomo tiene beneficios parecidos a las sociedades y cualquier inversión que realice se amortiza. Bien es cierto que cuando se trabaja como autónomo y se obtienen unos importantes rendimientos el tipo impositivo puede llegar al 43%, cuando en Sociedades se tributa al 25%. Hay que recordar que el autónomo puede aplicar los beneficios de empresas de reducida dimensión, lo que significa que rebaja la tributación, anticipando gastos”, explica José Antonio Almoguera.
Adopta la fórmula de una sociedad. “Los gastos suelen ser fiscalmente desgravables y los que no lo son, cuando se producen, determinan que el autónomo se convierta en sociedad”, apunta José Luis Casero.

Financia los pagos fiscales.

“Los clientes pueden pagar a cuatro meses y a veces tienes que abonar el IVA antes de cobrar. Cuando eso pasa, si no tienes suficiente colchón, no te queda más remedio que solicitar en tu banco una línea de crédito”, explica Sancho Lerena.

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