Cinco errores frecuentes del plan ejecutivo de un plan de negocio

Para hacer atractivo tu resumen, divídelo en cinco apartados encabezados con un título cada uno. Ahora bien, debes evitar estos cinco errores.

Vaguedades
No hay nada peor que transmitir la sensación de que no se está siendo transparente. Para Cabiedes, “uno de los peores errores que puede tener un resumen ejecutivo es que no diga claramente las cosas, que hable en clave, que omita los nombres de las personas implicadas. Si no quieren darme esta información, que es lo importante, que no me manden un resumen ejecutivo”. Para el emprendedor siempre subyace el temor de que alguien le pueda copiar la idea, si ofrece muchos datos o explicaciones, pero es importante asumir que la gran clave del éxito del proyecto no estará tanto en la idea, como en nuestra capacidad para implementarla y que, además, por regla general se está tratando con inversores profesionales que saben respetar la confidencialidad de la información.

Incoherencias
Es fundamental conocer muy bien tu empresa y el sector en el que te manejas, de manera que si defiendes en tu resumen ejecutivo que tu idea es difícilmente copiable, no puede haber nada en el desarrollo posterior ni en la explicación del mercado o del canal de distribución que contradiga tal idea. Lo mismo ocurre con los números: deben justificarse muy bien las cuentas con la información que estamos aportando.

Énfasis en lo superfluo
Lo hemos repetido varias veces a lo largo de estas páginas: es un resumen, con lo cual los detalles y las explicaciones deben reservarse para el plan de empresa. Es ahí donde debes extenderte en las argumentaciones que justifiquen tus expectativas y tus propuestas. Volvemos a insistir en el pensamiento de Soriano: se trata de vender tu idea de negocio, no de describirla. Y, por supuesto, con cálculos. No puede ser sólo literatura.

Farragosidad
Es muy importante leerse varias veces el resumen ejecutivo para ver si las ideas que queremos transmitir están claras. Una buena forma de pulir esas lagunas es leérselo a alguien ajeno. Mucho más a menudo de lo que creemos, tendemos a obviar en el papel ideas que están muy claras en nuestra mente y por mucho que lo repasemos, volvemos a omitirlas. Por eso es importante, leérselo o dárselo a leer a alguien ajeno al proyecto y escuchar muy bien sus preguntas o dudas. Si ese improvisado lector no entiende alguna parte (explicación de la idea, beneficios, rentabilidad), es probable que el inversor tampoco.

Previsiones demasiado futuras
Un gran error es el énfasis de muchos emprendedores en recalcar la rentabilidad a futuro, a demasiado futuro. “No quiero previsiones al 2025, quiero que me cuenten que ha ocurrido (ventas, cómo han conseguido clientes...) hasta ayer”, apostilla José Martín Cabiedes.

Es cierto que en el caso de Cabiedes & Partners suelen entrar en proyectos ya existentes, pero esta idea es válida incluso para empresas que están naciendo. Los inversores quieren conocer quién está detrás del proyecto, qué ha hecho con anterioridad y qué pasos ha dado ya: si ha hablado ya con proveedores, si ya ha testado el producto de alguna manera, si ha tanteado posibles clientes…

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