Crecer al calor de las nuevas incubadoras

Las grandes empresas han descubierto un filón en las iniciativas que apoyan a los emprendedores. Son una oportunidad de crecimiento y una vía de financiación alternativa para las startups.

De un tiempo a esta parte, los emprendedores están de suerte. Las grandes corporaciones empresariales se han unido al carro de los business angel y los fondos de inversión en la financiación y el impulso de startup. Hace algo más de un año ya avanzamos esta tendencia en un reportaje donde recogíamos algunas plataformas auspiciadas por grandes empresas para ayudar a los emprendedores.

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En estos meses hemos asistido a un auténtico boom de nuevas iniciativas que en la mayoría de las ocasiones han adquirido la forma de incubadoras y aceleradoras. Por eso, hemos decidido ampliar la información de las más representativas e incorporar otras nuevas.

Antes de pasar a detallarlas, unas apreciaciones. En algunos casos, estos programas se inscriben dentro de la RSC de las compañías, como es el caso de la impulsada por Philip Morris, pero en otros se inscriben forma parte de su política estratégica. Sea cual sea el fin último de la incubadora/aceleradora, las compañías obtienen unos beneficios claros:

Transferencia de conocimiento. Como reconoce Ángel Sánchez, director de i-Deals de Everis, “existe una desconexión entre los diferentes agentes del ecosistema del I+D, que provoca que un gran conjunto de innovaciones tecnológicas que se llevan a cabo en universidades y otros centros de investigación y/o tecnológicos no vean la luz. Con esta iniciativa conseguimos sacar partido a ese talento”. Ésta es una corriente general a todas las grandes empresas: aprovechar estos programas para acceder a conocimientos y tecnologías que luego puedan revertir en las políticas estratégicas de las compañías.

I+D más accesible. Vinculado con el punto anterior, está más focalizado en el aspecto puramente técnico. La mayoría de estas iniciativas se dirige precisamente a las EBT (Empresas de Base Tecnológica) de todo tipo, lo que les permite hacer I+D de una forma más rápida y, en cierta medida, económica. Además, afirma Juan Garrigosa, responsable de Proyectos Tecnológicos en Enel Lab, “tenemos una gran red de alianzas con centros de investigación de todo el mundo, pero nos cuesta llegar a los pequeños emprendedores que tienen ideas brillantes y muchas veces permanecen desconocidas. Con esta iniciativas nos han llegado 219 buenas ideas españolas e italianas que podemos aprovechar”.

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La cuestión de las participaciones. En muchos casos, parte del proceso de incubación y aceleración incluye una pequeña participación de la gran empresa en el accionariado de la compañía que no necesariamente se realiza a través de capital, sino a través de esa formación, asesoramiento y acompañamiento que realizan. Lo que, lógicamente, va a repercutir en los propios fondos de la entidad si la startup va bien.

Para los emprendedores, las ventajas son evidentes:

1.- Financiación. Las cantidades que ofrecen las aceleradoras que sacamos en estas páginas oscilan entre 6.000 y 250.000 euros. En algunos casos, estas cifras pueden hasta duplicarse, como ocurre con la Fundación José Manuel Entrecanales, que abarca la horquilla de inversiones de entre 500.000 y dos millones de euros, o el modelo de Gamesa Venture Capital, que es un fondo de inversión que participa en las rondas que oscilan entre los tres y los cinco millones.

2.-Formación. Además del dinero, la mayoría ofrece asesoramiento, formación especializada y mentoring. También networking, ayuda fiscal, legal, contable… Son programas que desarrollan el modelo de negocio casi en su totalidad.

3.-Ubicación. En el caso de las incubadoras y en algunas de las aceleradoras, los emprendedores tienen a su disposición un espacio físico donde pueden desarrollar su proyecto durante un período que oscila entre los seis y los 24 meses, según los programas.

4.- Apoyo tecnológico. Muchas de las empresas que apoyan estas iniciativas son un referente tecnológico en su sector y parte de su oferta consiste en poner a disposición del emprendedor gran parte de su capacidad técnica.

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5.- Acceso a nuevos mercados. Ésta es una de las grandes bazas de estas incubadoras y aceleradoras frente a otras iniciativas de diferente titularidad: el emprendedor tiene a su alcance toda la red de contactos y el potencial comercializador de estas grandes compañías, tanto en España como fuera, lo que puede suponer entrar en mercados impensables y acceder a clientes que de otra manera sería muy difícil.

Ganar el concurso
Como la forma de incorporarse a estas iniciativas es por concurso, hemos pedido a los responsables de los programas consejos para tener más opciones de ser uno de los elegidos y éstos son los más repetidos:

  • Importancia del equipo. Si en algo coinciden todos los promotores es en la necesidad de que al menos uno de los miembros del equipo fundador esté dispuesto a involucrarse al 100% en el proyecto, con dedicación exclusiva. Además, valoran mucho la idoneidad y complementariedad de los socios, así como su capacidad de liderazgo y, en algunos casos, su experiencia.
  • Modelo innovador. En esto hay unanimidad: la mayoría de las iniciativas piden algún tipo de innovación, no necesariamente tecnológica. Han de ser disruptivos tanto en el proceso como en el producto o servicio o en la comercialización. Es decir, como asegura Pablo ventura, responsable de prospección de inversiones de Fundación José Manuel Entrecanales, “no buscamos un e-commerce que haya encontrado un nicho, pero sí modelos de negocio de ventas disruptivos, por ejemplo”.
  • Visión global y de futuro. En la mayoría de los casos, apuestan por modelos con visión global y, por lo menos, a cuatro años vista, Para Ángel Gutiérrez, socio de Everis Innovación y responsable de Everis Digital, “no aceleramos empresas con visión local. Queremos ayudar al tejido emprendedor con vocación internacional al que podamos ofrecer nuestra capacidad de globalización”.

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