Clínica Campanae

“Encontré información por mi cuenta. En ningún sitio me decían nada”

Las licencias de inicio de actividad son un mundo. Diana Ávila, médica en aparato digestivo, abrió una clínica en la que pasa consulta junto a otros especialistas y con la que, prácticamente, hizo un máster en licencias. “Me costó más de un año encontrar un local que cumpliera los requisitos”, comenta. En saber cuáles eran los requisitos y ajustarse a ellos (tanto a los de la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana como a los del propio Ayuntamiento de Valencia) y, más aún, en ajustarse por separado a los de ambos órganos, es donde empieza su historia.

“Primero averigüé la posibilidad de tener una consulta en casa. El Ayuntamiento lo aceptaba. La Generalitat no: la consulta tenía que estar en un espacio separado e independiente de la zona en la que vivía. Que no hubiera ningún acceso al otro lado y que el baño estuviera preparado para minusválidos. Aunque tenía mucho espacio en casa y mi especialidad es sólo de consulta, lo descarté”. Excluida la consulta en casa, buscó local. Tras dar con un bajo sin barreras arquitectónicas (el requisito más básico para su tipo de actividad) llegó la contradicción de los baños. “Para la Generalitat, no era imprescindible tener baños porque era una consulta de hablar y, como mucho, tocar el abdomen. Con dos baños y otro para personal era suficiente. Para el Ayuntamiento no: teníamos que poner un baño en cada despacho. Lo hicimos así para conseguir licencia. Claro, eso es dinero...”. Diana consiguió ambas licencias buscando por su cuenta los requisitos en los decretos y con ayuda de un arquitecto. “Encontré información, pero en ningún sitio me decían las cosas. Y los arquitectos no saben todos los requisitos, que dependen del criterio de quien lo evalúe. Nos las dieron aunque tuvimos que hacer modificaciones.

Tasas por sorpresa
En Valencia, hasta el año pasado no empezó a funcionar la licencia exprés, que permite empezar la actividad sin licencia, sólo presentando una declaración afirmando que cumples los requisitos. Cuenta Diana que “la pedimos y nos arriesgamos a empezar a trabajar antes de tenerla. Si no la aprueban, tienes que cerrar”. ¿Y ahora? Su última tribulación, la aprobación de nuevas tasas (en enero de 2013) de la consejería de Sanidad. “Mi idea era empezar alquilando despachos para compartir gastos. Ahora, con las nuevas tasas, si hago alguna modificación en la licencia como dar de alta o de baja de un compañero en uno de los despachos, son 300 euros”.

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