¿Emprenderías fuera de España?

Estudio de mercado mediante (de eso no te libra ninguna diáspora del talento), hemos encontrado oportunidades de negocio razonablemente concretas para emprendedores españoles que no tengan inconveniente en empezar desde cero fuera de nuestro país en economías bastante más entrepreneur–friendly que la nuestra.

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buscamos a ese 28%. Si un 28% de los españoles, entre 24 y 34 años, en edad de trabajar son emprendedores en potencia, no andaremos muy desencaminados, si aplicamos ese mismo porcentaje a los 234.235 españoles de esa misma franja de edad que se han ido este año fuera de nuestro país... nos encontraríamos con 62.449 lectores potenciales para este reportaje.

Si este fuera un reportaje sobre qué opciones tienes para exportar o importar, te hablaríamos de las oportunidades que hay abiertas ahora mismo para vender maquinaria para minería en Australia (y eso que hay que andarse con mucho ojo con su divisa, más fuerte que el dólar y el euro). Incluso nos arriesgaríamos a darte el chivatazo de que una empresa estadounidense está buscando productores andaluces de sillas de montar, talabartería y otros productos relacionados con el caballo (polos, por ejemplo).

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Tampoco dejaríamos de lado las oportunidades que surgen de hacer negocios con socios locales en Emiratos Árabes (Omán acaba de licitar los sistemas de radar del aeropuerto de Salalah), ni de las oportunidades de negocio que tienes al convertirte en sanguijuela de las multinacionales españolas que salen fuera (que sobre eso ya escribió mi compañera Pilar Alcázar en el anterior número de Emprendedores).

Y si este fuera un reportaje sobre dónde invertir en el extranjero, te remitiríamos a las oficinas de Invest in Morocco para que te informaran sobre una prometedora compañía de pesca marroquí que está buscando inversores.

El caso es que no va sobre nada de eso. El reto que nos hemos marcado es buscar oportunidades lo más concretas posibles para montar fuera de España (estudio de mercado, idiomas y posibilidades financieras tuyas mediante). Y hacerlo en países que fueran entrepreneur-friendly: con una estabilidad económica y un régimen fiscal favorable a los emprendedores extranjeros, en los que no necesites un socio local, en los que no te cueste más dinero emprender que en nuestro país, que estén bien comunicados y en los que no tengas que hacer frente a administraciones de dudoso trato, por decirlo de forma fina.

Para que la pirueta fuera más difícil todavía, nos hemos marcado estas otras condiciones: no podían ser negocios ni de importación, ni de exportación; ni podían tener que ver ni con moda, ni con alimentación, ni con idiomas, ni con flamenco.

Ya que estás de paso...
Lo habitual –lo sabemos– es que te ocurra como a Iñaki Beranguer (Pixable) o a Iker Marcaide (Peer Transfer), que estés estudiando en Estados Unidos –por poner un ejemplo– en una universidad de prestigio, que veas una oportunidad de negocio y que aproveches los contactos que has desarrollado en el país durante años, y montes la empresa allí.

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O también que te ocurra como a Jesús Mora (STEL Solutions) o a Pau Cuervo (Elkano Data): que entres en contacto con un sector o con una tecnología con posibilidades mientras estás investigando en una institución extranjera o trabajando de consultor para un multinacional y que quieras volverte a España para poder desarrollar un proyecto propio.

Pero entendemos que hay más casos. Porque puede que seas del tipo de persona que mira las ofertas de trabajo de las empresas españolas que quieren internacionalizarse, esas en las que pone ‘se valorará alemán’, y pienses: ¿Por qué no monto allí un negocio y que subcontraten a mi empresa?

Igual que en casa
En el fondo no se trata de que sea más fácil (que no lo es), o de que sea más barato (que tampoco), sino de que no te marques únicamente España como el único mercado posible para un producto o servicio innovador y que aproveches sinergias en el extranjero que pueden no existir en España.

Belén Jiménez Ruiz, directora adjunta de la Agencia Francesa para las Inversiones Internacionales en la Embajada de Francia en España, advierte que al igual que si emprendes en tu propio país, “se trata de ver qué mercado tienes. No es salir por salir. Lo que tienes que ver es que haya un mercado y unos clientes dispuestos a pagar por tu producto o servicio.Si te van a dar muchas ayudas, además, desconfía...”.

Una pica en Flandes

En Emprendedores no nos queda tan claro eso de que la marca España no vende fuera, así que hemos querido hacer un poco de ese periodismo de datos que está tan de moda. Resulta que hay 4.183 empresas españolas en el extranjero, que dan trabajo a 788.356 personas y que facturan en torno a 198.330 millones de euros al año. 1.976 de ellas tienen menos de 10 empleados y facturan 33.816.055 millones de euros.

Así hemos elaborado este dossier

Francia, Reino Unido, Alemania, Austria, Hong Kong, Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y Chile. ¿Qué pasa, que no hay más países? Pues sí, pero sólo nos atrevemos a recomendarte estos. Por si te estás preguntando por qué hemos elegido estos y por qué los hemos colocado en ese orden, ahí va una explicación. Hemos incluido primero los países de la Unión Europea por las facilidades que tenemos los europeos para movernos entre los Gobiernos miembros –ahorrarnos trámites y costes de visas–, segundo por las oportunidades reales que hemos encontrado hablando con organismos públicos de inversión extranjeros y estudios de mercado actualizados, y tercero por el tipo de productos y servicios que realmente están teniendo salida en el exterior. Bueno, eso y haciendo un acto de fe.

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