Antes de gastar tu primer euro, planifica

No se trata de prever cuáles son los trámites de puesta en marcha de tu negocio, ni tampoco de cuántos meses te tienes que tirar con las obras de tu local. Se trata de analizar en qué actividades te tienes que centrar y saber cuáles son secundarias.

Pablo Romero y José María Monzón, malagueños exiliados en Madrid, se presentan en 2010 a un concurso de ideas de negocio en una universidad privada madrileña. Su idea: lanzar al mercado una marca de alimentos para personas con alergias alimentarias (productos para alérgicos al gluten, para alérgicos al huevo, para alérgicos a los frutos secos...). Así, en frío, no es mala idea, ¿verdad?

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Romero y Monzón no ganan el concurso, aunque quedan finalistas. Uno de los organizadores les sugiere que “mejor piensen en algo relacionado con la tecnología”, que “ese no es, precisamente, un sector para entrar ahora”.

Romero y Monzón en lugar de desanimarse siguen dándole vueltas a su idea de negocio porque coinciden en que algo no funciona en su planteamiento, pero no creen que sea por el sector, ni por el momento, ni porque no hubiera un componente tecnológico. Sencillamente no se habían parado a pensar realmente en qué quería el mercado. No sabían qué era realmente lo que quería el mercado, y ese sí que es un problema. Pero, claro, ¿cómo conoces en este caso lo que quiere el mercado?

“Queríamos hacer un macroproyecto, ofreciendo muchas líneas de producto. Desde bollería y panadería hasta congelados y precocinados. Nos dimos cuenta de que no podíamos abarcar todo desde el principio, así que pensamos en centrarnos en la línea de producto que menor inversión exigiera: la bollería”, recuerdan Romero y Monzón. Sin contactos en grandes cadenas de distribución, había que empezar por preguntar en algún sitio. ¿Y dónde se consume bollería a diario? En cadenas hoteleras.

En el mercado

Así que Pablo, cocinero, buscó un puesto de ayudante de cocina en un hotel de cuatro estrellas. “Y ahí fuimos dándole pinceladas al proyecto original. Me di cuenta de que dentro del establecimiento hotelero había muchos problemas a la hora de manipular los menús para celíacos. Existía el riesgo de contaminación en la cocina del hotel. Y hablo de celíacos, porque lo único que se ofrecía eran menús para celíacos, pero no para intolerancia al huevo o para la intolerancia a la lactosa. Cada uno estaba por su lado, no había un único producto para todos los alérgenos. Un día, una madre me pide un menú para celíacos. Le puse lo que por norma se ponía a los celiacos. Y cuando se lo pongo en la mesa, me pregunta. ¿Lleva huevo o leche? Resulta que sí. Se lo comento y me dice que su hijo además de celíaco es intolerante al huevo y a la lactosa. Se nos encendió la bombilla: tenemos que lanzar productos de bollería que no tengan los principales alérgenos”, continúan.

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“Con un plan puedes hacer cambios antes de que sea demasiado tarde”

Así que deciden empezar por ahí: por una línea de bollería que pueda consumir cualquier persona con independencia de su alergia alimentaria –con la salvedad de los sulfitos–. Y así montan Muuglu en 2013, una marca de bollería y productos para alérgicos e intolerantes, que distribuyen en hoteles y comercio minorista. Ahora están a punto de entrar en grandes cadenas de distribución (ahora sí). ¿Qué crees que fue lo más importante a la hora de planificar? ¿El tiempo en encontrar el local? ¿No será su reflexión sobre sus productos y su distribución? ¿Podían haber montado el negocio en seis meses o en un año en lugar de en tres años?

Corregir antes de tiempo

“Aunque se diga que los comienzos son difíciles y que hay que hacer muchas cosas en paralelo, es realmente el momento más fácil. Y es más fácil porque todavía se pueden tomar decisiones que pueden cambiar el rumbo de una empresa. Por eso es importante planificar y ponerse plazos aunque no se cumplan en el tiempo que queremos”, asegura Eduardo Díaz, director del Área de Emprendedores de Base Tecnológica de la Fundación madri+d.

“En un entorno de incertidumbre, la planificación no existe como la entendemos como se hacía tradicionalmente: le dedico tres meses a esto y tres meses a esto otro, sino que la planificación viene marcada por el contacto con el mercado”, apunta José Antonio de Miguel, consultor de negocio independiente.

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