Financiar tu empresa: ¿Cuándo pedir dinero público o privado?

No entramos en cómo pedir dinero a un banco. Vamos a hablar de pedir dinero público a instituciones públicas y a inversores privados, que es donde se encuentran los mayores cuellos de botella en tiempos e incertidumbre.

Dinero público

El dinero público tiene sus plazos. Y conocerlos te ayuda a organizarte. Vamos a tomar, como ejemplo, los préstamos participativos que condece la Empresa Nacional de Innovación SA. “Enisa, por ejemplo, huye, salvo que tengas muchos fondos propios, de conceder ayudas a proyectos que no tengan un producto muy desarrollado y que no tengan ingresos. En el timing para pedir un Enisa es muy importante saber para cuándo vas a tener ya algo tangible, de tal manera que el evaluador pueda ver que existe, y no vale con un dominio registrado y tener unos primeros clientes (aunque sean unos acuerdos encima de la mesa). Hay que medir muy bien los tiempos. Es cierto que puedes ir ganando tiempo, optimizando. Tú cuentas con el proceso real: puedo empezar a presentar la solicitud, saber que van a tardar dos meses en sentarse a evaluar esa solicitud, y en esos dos meses tendrás algo tangible. Es una tares continua, no es un proceso en el que tú no interactúes con el evaluador, que es muy diferente a una subvención (que una vez que la solicitas, ya no puedes modificar absolutamente nada). Si para ese momento tienes acuerdos que darán credibilidad y menos miedo sobre la sociedad... tenlo preparado para entonces, porque puede significar que te van a echar para atrás. Y esto no quiere decir que no lo puedas volver a solicitar a lo largo del año. Es una cuestión de eficiencia”, propone Oliver von Schiller.

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“No vas a conseguir cerrar financiación privada en menos de ocho meses”

Dinero privado

“¿Lo más importante que deberías tener claro a la hora de planificar cuándo, cómo y dónde pedir dinero privado? Uno puede planificar con su mejor voluntad y decir: bueno, dentro de tres meses podemos tener un socio nuevo... bueno, que sea viable. Si alguien ha pasado antes por esto, sabría que en lugar de tres hay que poner ocho meses. Porque es cierto que en tres meses te puede dar tiempo a identificar quién invierte en los proyectos, empezar a hablar con ellos, pero cuando entras en las siguientes etapas, en cuanto se ve que hay un interés, se comienza a negociar... Y después de pasarte seis meses con ese inversor, puede pasar que te diga que no. Y ahí o tienes cuatro en batería o tienes que volver a empezar desde cero y calcular otros seis meses. Si tienes varios en paralelo, seguramente llegarás a tener uno...”, resume José Viteri.

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