Emprender desde la cárcel

Una experiencia piloto en la cárcel de Alcalá Meco, en Madrid, busca formar a reclusas para generar ideas de negocio. En el primer taller han salido ya cinco ideas para emprender en hostelería y retail.

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Las cuatro voluntarias de Mujeres Tech que impartieron los talleres

La iniciativa surgió de Mujeres Tech https://mujerestech.com/, una asociación cuyo objetivo es “darle voz y poder a la mujer en el sector digital”. En este caso no se trataba tanto de impulsar el emprendimiento femenino en la red como de inculcar en un colectivo con riesgo de exclusión social la posibilidad de acometer su propia idea de negocio una vez que cambien sus circunstancias actuales.

La experiencia se llevó a cabo con un grupo de 30 internas de la prisión de Alcalá Meco, en Madrid. El programa se denomina Entrepreneurship is the new black y se basa en la metodología Lean Startup. Conforme a ésta se desarrolló una doble sesión: la primera, celebrada el pasado 9 de enero, consistió en un taller sobre Design Thinking para generar ideas innovadoras. La segunda, que se ofreció el 18 de febrero, abordó la metodología Canvas para diseñar modelos de negocio.

“Más que positiva, la experiencia fue extraordinaria, una de las mejores que he vivido emocionalmente y como profesional del emprendimiento social”, declara Cristina Aranda, una de las fundadoras de Mujeres Tech. “Ellas se mostraron muy abiertas y receptivas hacia todo lo que explicábamos porque, además de proporcionales conocimientos útiles, las sacabas de la rutina. Hay que tener en cuenta que algunas llevan 25 años sin salir de prisión así que el día que disfruten de un permiso y vean en el metro a todo el mundo tecleando el móvil van a pensar que están en otro mundo”.

Junto a Cristina intervinieron como voluntarias en los talleres Elena Moreno-Aurioles, Isabel García- Lomas y Francesca Melis. Esta última, psicóloga y técnico superior de Instituciones Penitenciarias, fue quien medió para facilitar la acción formativa a modo experimental dado que, para cobrar visos de continuidad, debería ser estudiada y aprobada antes por la autoridad penitenciaria.

“De las 50 alumnas inscritas inicialmente, acabaron asistiendo 30, que se organizaron en grupos. Además de los limitados recursos materiales, había que tener en cuenta la heterogeneidad de los equipos de trabajo en cuanto a edades, niveles de formación e incluso nacionalidades”, cuenta Cristina Aranda.

5 propuestas empresariales

De ambos talleres, y ciñéndose a los recursos disponibles en prisión, resultaron finalmente 5 ideas de negocio, con nombres incluidos. Pasteles dulces tentaciones fue la denominación elegida para una cadena de pastelería con productos elaborados desde la penitenciaría. La propuesta de Prision Make consistía en realizar abalorios con mensajes inspiracionales a partir de material reciclado de botellas de plástico u otros objetos accesibles en el centro. Empresa Unidad Solidaria–ACML ideó un negocio de confección de delantales y uniformes de trabajo.Club Baby fue el nombre asignado a otra iniciativa, también de confección textil y elaboración de materiales, pero destinados ahora a los más pequeños concibiendo la distribución online o a través de alguna ONG y proponiendo una alianza con la prisión de mujeres de Aranjuez donde, en algunos casos, les permiten convivir con los hijos más pequeños. Por último surgió la propuesta de Taller Catering Delicatessen: ¿Te atreves? sugerida por una de las alumnas con 5 años de experiencia en la Escuela de Hostelería.

Aunque encomiable, la experiencia se reduce a título formativo y motivacional dado que ninguna de las iniciativas planteadas pueden dar el salto a la realidad. “Primero porque se trata de una experiencia piloto y, segundo, porque se impartió a internas en privación de libertad -explica Francesca Melis- por lo que, en caso de recibir la aprobación requerida, deberíamos adaptar el programa para reclusas en tercer grado, que ya tienen oportunidad de comunicarse con el exterior y buscar posibles alianzas con ONG’s o algún otro agente colaborador”.

Segundas oportunidades

De las alumnas que recibieron los talleres, dos se mostraron firmes en su intención de emprender al abandonar la prisión. No está mal el porcentaje, pero el sueño de Cristina Aranda es recibir el visto bueno del programa y llegar a impactar algún día a las cerca de 5.000 mujeres que, en 2014, integraban el censo de la población reclusa femenina en España.

Aunque en nuestro país la experiencia de Mujeres Tech parece ser pionera, en países como Estados Unidos existen organizaciones que trabajan desde hace años por la inclusión social de antiguas internas por la vía del emprendimiento. Como ejemplo apunta Aranda Defy Ventures, una organización que oferta programas anuales de emprendimiento a los reclusos, y cuya CEO, Catherine Rohr, opina que “mucha gente encarcelada tiene un fuerte potencial emprendedor y habilidades que podrían utilizar para sus propios negocios”. Cristina Aranda no se atreve a aventurar si el perfil de un recluso puede encajar mejor que otros en el emprendimiento, ni siquiera en lo que atañe al riesgo, pero sí que aboga por las segundas oportunidades haciendo suya la frase de Oscar Wilde: “todo santo tiene su pasado y todo pecador tiene su futuro”.

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