Catalina Parra: “La empresa social debe ser autosostenible"

Presidenta y cofundadora de Hazloposible, Catalina Parra es una de las figuras más relevantes en el mapa del emprendimiento de impacto social en nuestro país.

¿Emprendedora o filántropa? “Bah, pon emprendedora”, dice Catalina Parra, pese a haber sido cofundadora y socia de Philanthropic Intelligence, alianza desde la que asesoran en inversiones de impacto y filantropía. Se la conoce también por ser presidenta de Hazloposible, desde donde promueven el voluntariado corporativo, y haber impulsado proyectos empresariales como la exclusiva, Wimba u Hotel con corazón. Empujó también el nacimiento de la aceleradora de startups UEIA para animar y profesionalizar el emprendimiento con valores, proyecto que se halla ahora en stand-by.

EMPRENDEDORES.- ¿De todo lo que ha aportado al ecosistema emprendedor, de qué se siente más orgullosa?

CATALINA PARRA.-Primero de la Fundación Hazloposible, tanto en lo que se refiere a la sostenibilidad como al logro de objetivos. Creamos la fundación en 1999 y no sólo conseguimos escapar del pinchazo de las punto.com, sino que seguimos creciendo. A día de hoy son más de 20 personas las que están en plantilla, más de 1.500 voluntarios que colaboran con la fundación de manera no presencial, desde el ordenador, hemos colaborado con miles de ONG’s y autogeneramos el 70% de nuestros ingresos. El resto procede de donaciones y, aproximadamente un 15%, de ayudas. Hazloposible se ha convertido, así, en la entidad líder en habla hispana que utiliza Internet para poner en contacto sociedad civil, empresas y ONG's.

Aprovecha este punto Catalina Parra para hacer un comentario a favor de las ONG’s, de las que dice que tienen “una mala fama inmerecida en nuestro país. Ojalá todas las empresas e instituciones se rigiesen con el mismo cuidado y transparencia que las ONG’s”.

EMP.- ¿Cómo definiría una empresa social?

C.P.-Aquella empresa cuyo objetivo primordial es, a través de una figura mercantil como es un negocio, resolver un problema social y lo hace de manera autosostenible.

EMP.- Como business angel ¿en qué se fija antes de decidirse por un proyecto?

C.P.-Como empresas, no creo que deban alejarse demasiado de los parámetros que se exigen a cualquier negocio. Desde esta perspectiva, valoro la ambición de los emprendedores por crear una empresa rentable y sostenible en el tiempo, que genere riqueza y que se convierta en su principal medio de vida. Busco también equipos bien preparados y muy motivados, no que se tomen esto como una aventura. En tercer lugar, pido que el proyecto sea factible, no una quimera. Con estas bases, la diferencia está en el objetivo que persiguen con la iniciativa. Aquí, a la pregunta de ¿tú, por qué haces esto?, prefiero que me digan que han detectado un problema social que quieren arreglar, a que me hablen de nichos de mercado u oportunidades de negocio. Si el objetivo es hacerse rico, me parece legítimo, pero a mí no me interesa”.

EMP.- ¿Cuáles son, en su opinión, los principales retos?

C.P.-Lo primero es conseguir que se entienda esto mejor y deshacernos de algunos tópicos. La gente tiende a confundir emprendimiento social con ONG’s y siente cierta adversidad cuando se mezcla con negocios. Pero no es sólo cuestión de buena voluntad, es también un asunto de calidad y de generar riqueza y empleo. Otro reto, y este vale para todos, es conseguir facilidades para el emprendimiento. Lo que no es normal es que tengas que empezar pagando un montón de dinero sin haber vendido un churro. No veo tanto problema de burocracia como de exceso de gravamen a alguien que está aportando algo a la sociedad. Echo también de menos una apuesta seria de inversores por el sector. Todavía somos muy pocos, aunque han surgido iniciativas interesantes.

EMP.- ¿Y desde el punto de vista social?

C.P.-Me preocupa profundamente el tema de la Educación. Creo que es un campo donde quedan muchas cosas por hacer, en todas las etapas y estamentos educativos. Ninguna de nuestras universidades figura en los primeros puestos de los rankings; en las aulas no terminan de arreglarse los problemas de desigualdad y diversidad…deberíamos replantearnos muchas cosas. También me preocupan las personas mayores, sus problemas y cómo los gestionamos, que no siempre se hace bien, por eso creo que es un terreno donde los emprendedores tienen mucho que decir. La brecha digital, que distancia cada vez más a los países desarrollados de los que lo están menos, es otro gran reto".

La socia más joven en una consultora

Catalina Parra está casada con José Martín Gutiérrez de Cabiedes, con quien tiene 3 hijos adolescentes. Estudió Ingeniería Industrial en el ICAI, en un aula donde sólo eran 6 chicas. A los 30 años se convirtió en la socia más joven de España de una gran consultora de estrategia. Tras una estancia de 4 meses en Calcuta, decidió dejar la consultora y volcar su conocimiento y alta capacidad profesional en el ámbito de lo social, primero dirigiendo ONG’s y luego creando sus propias empresas y fundaciones. Es también MBA por IESE, apasionada de la Filosofía, la Psicología y las Humanidades en general. “Soy tremendamente curiosa”, resume. Es, además, coach y docente en varias instituciones universitarias y de postgrado. “Nunca me he planteado si era mujer, si estaba casada o si era madre a la hora de hacer las cosas. He hecho, dentro de lo que se puede, lo que me ha venido en gana, bueno cuando me lo han permitido porque recuerdo que no me dejaron hacer prácticas en una fábrica de coches por ser mujer. Menos mal que luego me admitieron en Citroen”.

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