Qué deben hacer los jóvenes emprendedores para que se los tomen en serio

La aceptación por parte de inversores, proveedores o clientes no resulta nada fácil para los emprendedores de muy corta edad.

Ser joven no debería resultar un inconveniente a la hora de emprender, sobre todo, en un sector como el tecnológico, en el que las historias de éxito vividas por emprendedores de corta edad son ya muy abundantes. Lo son en Estados Unidos donde no podemos olvidar que los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, iniciaron su empresa con sólo 23 años; más o menos la misma edad en la que Steve Jobs lanzó Apple, 22 años. También Pierre Omidyar, el fundador de eBay, otro de los gigantes norteamericanos de la tecnología, empezó su aventura con solo 27 años.

Ejemplos que podríamos apuntar también en España donde un joven Carlos Barrabés, con apenas 18 años, lanzaba el portal de esquí y alpinismo más popular de nuestro país. ¿Otras empresas exitosas lanzadas por gente muy joven? Pues ahí está Social Point, un líder mundial en juegos para móviles, que acaba de ser vendida por unos 215 millones de euros y fue fundada por Andrés Bou y Horacio Martos cuando estos tenían apenas 23 años. Otra es Libelium, una líder en sensores online, lanzada por dos estudiantes, Alicia Asín y David Gascón, cuando tenían 24 años. Tampoco Meinrad Spenger, el fundador de MásMóvil, que se ha convertido en una de las principales operadoras de telecos independientes, era muy mayor que digamos cuando fundó la empresa. 30 años. Los mismos que tenía Jeff Bezos, cuando fundó Amazon, el coloso mundial del e-commerce.

Pese a esta ristra de éxitos –estos ejemplos son apenas una muestra–, nada casuales, sino producto de la facilidad con que los llamados ‘nativos digitales’ se mueven en Internet y en el mundo tecnológico, el ser muy joven a la hora de emprender sigue representando un fuerte obstáculo, que hay que sortear con habilidad. En este reportaje, varios expertos explican las raíces de esa desconfianza, por parte de inversores, clientes o proveedores, con esta generación de empresarios y lo que deben hacer para salir airosos del envite en que les coloca el ir más deprisa de lo que era habitual hasta ahora.

Ser joven puede ser un problema

Se dice que los nativos digitales, jóvenes entre los 20 y los 25, tienen un plus a la hora de emprender en proyectos tecnológicos, ya que se mueven en este sector como peces en el agua. Pese a eso, suscitan mucha desconfianza entre sus interlocutores, clientes, proveedores, inversores con 20 o 30 años más que ellos y a los que no les resulta fácil tomarles en serio. Rechazo. Anthony James Green, fundador y propietario de Green Test Prep, un programa de preparación de exámenes en línea en EEUU, un servicio que acabó siendo muy popular, explicó que su juventud le complicó las cosas al principio. Una vez que puso folletos anunciando sus servicios de tutoría consiguió 40 llamadas. Sin embargo, dice, “cuando se enteraron de lo joven que era, lo inexperto que era, ya no querían inscribirse”.

A Uribe-Etxebarria, fundador de Anboto, un servicio de reconocimiento de voz, y de Sherpa, no le ayudó mucho al principio el reconocimiento de su propio sector. Quería ofrecer su servicio a Vueling. Sin embargo, después de meses intentándolo, no conseguía ser recibido por su interlocutor, el director de Marketing. Si al final consiguió hacerse con el contrato fue porque se fue a Barcelona y se presentó por las buenas en su oficina.

Desconfianza. Para Eric Remedios, director de Negocio de Business in Fact, esta desconfianza hacia los jóvenes, por lo que respecta a los inversores, es que “éste –dice– tiene que estar convencido de que el equipo emprendedor será capaz de captar clientes, negociar con proveedores, gestionar momentos de frustración y contar con habilidades suficientes para que su proyecto salga adelante, y ver todo esto en unos jóvenes de 20 años cuesta trabajo”.

Daniel Soriano, profesor de IE, explica también que “la desconfianza tiene su justificación porque cuando te relacionas con cada uno de los stakeholders, al ser una relación en la que ellos han de poner tiempo, esfuerzo y/o recursos, si tu propuesta no es sólida o no está bien armada, ellos tendrán un coste de oportunidad al apoyarte o sumarse a tu proyecto”. Remedios explica que este tipo de desconfianza en España está aún más justificada que en otros países, ya que “aquí arrastramos un problema muy importante: la formación empresarial con que llegan al mercado los jóvenes es escasa (incluso entre los graduados en ADE o Empresariales)”.

Los equipos exitosos tienen más de 40 años. Luis Martin Cabiedes, un conocido business angel (BA), se muestra crítico con esta profusión de emprendedores de corta edad y dice que “aquí, en España, hay demasiados emprendedores jóvenes, sin formación ni experiencia”. Una característica anómala, en su opinión, ya que “en Silicon Valley, la edad media de los emprendedores del sector tecnológico está en el entorno de los 40”. Él, que es un experimentado BA afirma rotundo que “los inversores profesionales invertimos en equipos demostrados, que han probado que saben hacer lo que hay que hacer, es decir con experiencia”.

Una opinión que comparte al 100% Juan Álvarez de Lara, CEO de Seed & Click, quien señala que “esos emprendedores jóvenes suelen ser noticia en la prensa, los equipos que logran el éxito suelen estar compuestos por gente de más de 40 años”.

Como emprender si eres joven

Pese a la desconfianza, existe ya una amplia nómina de startups tecnológicas, fundadas por jóvenes, Google por ejemplo, que han triunfado, lo que lleva a la gran pregunta. ¿Qué han hecho estos emprendedores de menos de 30 años para lograr credibilidad y ser tomados en serio? Estas son algunas de las recomendaciones de los expertos.

Resultados demostrables lo antes posible. La mayor parte de los expertos considera que ningún equipo debe intentar llegar a los inversores y otros stakeholders importantes antes de poder demostrar que su proyecto tiene tracción y viabilidad, lo que se consigue lanzando el producto o servicio al mercado, en los inicios, para conseguir una cartera de reales o potenciales clientes.

Soriano cree que es básico “aportar credibilidad a través de las métricas de la startup”. En su opinión, cualquier proyecto de este tipo “tiene que demostrar que ya está teniendo tracción en el mercado”. Lo que conviene no perder de vista, coinciden todos los expertos, es que la naciente empresa tiene que demostrar que puede ser rentable y obtener beneficios del mercado, no de las subvenciones. En España hay un elevado grupo de startups que sobreviven gracias a todo tipo de ayudas. Algo que ahuyenta a los inversores.

Los expertos consideran esto tan importante que los jóvenes emprendedores no deben esperar a que su servicio o producto sea ‘perfecto’, sino que lo primero que tienen que hacer es testar su viabilidad, aún en las primeras etapas, para ir adaptando su oferta a las demandas del mercado. Esto, que es importante para todo emprendedor, es aún más decisivo en el caso de los muy jóvenes, dado su problema de credibilidad.

Rodéate de persona de mayor edad y más experimentadas. La mayor parte de los expertos coinciden en que un equipo totalmente formado por jóvenes de 20 o 25 años tiene muy escasas posibilidades de afirmarse ante inversores, proveedores o clientes. ¿Cómo saltarse este problema? Sencillo. Rodeándose de personas con experiencia probada como ejecutivos o que hayan experimentado el éxito en sus negocios.

Algunas startups han resuelto esta carencia integrando a algunos de los inversores en el consejo, estableciendo un comité de asesores o fichando algunos ejecutivos de prestigio para su dirección ejecutiva, o, al menos, (ya que suelen ser caros) como asesores. Eric Remedios explica que en algunas de las startups en las que participa Business in fact, “se ha contado con la atención de empresarios que, además de apostar sus recursos, han incorporado a la gestión la disciplina y metodologías para aprender lo suficiente del mercado antes de agotar los recursos disponibles”.

Álvarez de Lara llama la atención en la necesidad de que los jóvenes emprendedores “creen un equipo equilibrado y compensado, en edad, experiencia y capacidades, con personas que se complementen”. Soriano, del IE, resalta aquí también la importancia del networking,“que puede ser muy relevante si se sabe usar bien. Este, sea de la naturaleza que sea, permite una mayor explosión y llegada a stakeholders relevantes que puedan impulsar el proyecto”.

También se recomienda que los jóvenes emprendedores difundan, siempre que sea posible, los nombres de los mentores, business angels o ejecutivos que están con ellos en el proyecto, ya que ello les garantiza un plus de credibilidad.

Intégrate en estructuras de apoyo. Si algo no debe hacer ningún iniciador de una startup, y menos aún si es muy joven, es ir de ‘lobo solitario’. Todos los expertos recomiendan a estos emprendedores el uso activo de alguna estructura de apoyo, de las que abundan en España.

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