'Emprender a hostias', el método más habitual para montar un negocio

Dice Jesús Castells Navarro que sus libros son casi autobiográficos y que si recurre en los títulos a las ‘palabrotas’ es para vender más, pero también porque reflejan su grado de indignación y porque hay cosas, como el emprendimiento, que le imponen mucho respeto.

“Josdeputaaa!!! Me han “echao”! es, además del título de su primer libro, la frase que le vino a la cabeza después de atravesar por última vez la puerta de la empresa en la llevaba años trabajando. “Lo hice a la americana, con una cajita de cartón con mis cosas, porque el despido, además de con 46 años, me llegó por sorpresa, bueno como a otros 300”.

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Pero también cuenta que, el mismo día que se quedó en el paro, encontró trabajo: “el de buscar un nuevo empleo”. Él lo hizo emprendiendo. Creó una app para móviles que llamó recmemberme para mandar mensajes al futuro con textos, imágenes… “Es de esas apps de las que todo el mundo dice que es muy chula, pero que luego nadie paga para descargársela, así que la hemos dejado gratis”. De aquí dio el salto al segundo emprendimiento, que es con el que está ahora, también “precioso”, pero que confía en convertir en un negocio rentable. Se trata de un centro de formación e-learning para terapeutas preocupados por la detección temprana de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). El proyecto se llama Abascool, pero todavía está en fase de desarrollo.

Mientras tanto, Jesús Castells Navarro para la vida académica, Doktor Castells para la literaria, ha seguido impartiendo clases en prestigiosas escuelas de negocio, como ESIC o IESE Business School, haciendo de consultor de empresas, ayudando a otras a la transformación digital, en experiencia de cliente “y a lo que haga falta”. También de innovación puede hablar, que trabajaba en Kodak cuanto empezaron a ver pasar por la derecha a otros mucho más pequeños, aunque más ágiles.

Pero también en este tiempo ha tratado de ayudar a muchos desempleados que se le acercaban pidiendo consejo para salir del atolladero y enfocar la vida laboral. “Me lo pedían tanto que llegué a escribir 4 folios para que los leyeran quien quisiese”. Este sería el germen de lo que hoy es su segundo libro: ‘Emprender a hostias’ .

“A mí es que el emprendimiento me da respeto. Pienso que en lugar de animar tanto a emprender como si fuese una cosa fácil, lo que hay que hacer antes es advertir de los riesgos y aprender a emprender. He visto a algunos amigos capitalizar el paro y perder toda la indemnización del despido por emprender sin conocimiento”, dice. Por eso se ha preocupado por avisar a esos aspirantes a emprendedores de los muchos palos que pueden llegar por todas las partes, “como cuando mi padre me decía: te vas a aprenderte esto aunque sea a hostias, y vaya si me lo aprendía”. De esta predisposición suponemos que salen algunos de los avisos de su libro tan castizos como cuando dice: “de los 20 millones de muertos que se quedaron en el camino, nadie se acuerda” o “Hay que ser muy valiente y muy inconsciente para hacerlo” (emprender).

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4 condiciones básicas para emprender

Pero, más que una descripción de la rudeza del camino, el libro de Castells pretende ser una guía práctica en clave de humor para los que están pensando emprender. Estos son algunos de los consejos del libro que él mismo extrae para esta web:

Pasión: “Lo que vayas a hacer, hazlo con pasión. Que te brillen los ojos cuando cuentes tu proyecto. Si sucede eso, ya tienes el 50% hecho porque te hará más resistente a los contratiempos”.

Determinación: También imprescindible porque no todos van a apoyar tu iniciativa. “Tienes que seguir adelante hasta el último esfuerzo, que es cuando algunos alcanzan el éxito. Es una mezcla de cabezonería, voluntad y mucho trabajo donde no siempre encuentras la comprensión de la familia, los amigos o los clientes. Hace falta un punto de locura con el que te digas: voy a callar la boca de todos los que me critican”. Otro capítulo del libro lo dedica Castells a cuando llega el momento de claudicar aunque, más que de tirar la toalla, habla de flexibilidad y adaptación del proyecto al mercado. Suma a esto las cargas personales de cada cual. “Ojalá hubiese emprendido yo a los 18. No por falta de entusiasmo, que es el mismo, sino porque podría irme a Silicon Valley a dormir allí con otros 30 en un colchón y malcomer, algo que ahora, con tres hijos, me resulta complicado”.

Capacidad de vivir en la incertidumbre: “No es lo mismo recibir una nómina todos los meses que trabajar a diario teniendo seguros los pagos, pero no los ingresos. A veces es duro y hay que aprender a gestionar esa presión sabiendo que, además, arrastras a otros en tu aventura”. En este sentido, el libro incluye una carta de agradecimiento a esas personas que te acompañan.

Pasar a la acción: Pensar que tienes la mejor idea del mundo, pero esperar a que los astros se pongan de tu lado para desarrollarla, no funciona. “Hay que empezar ya, mañana mismo, cualquier día, porque si esperas a que las cosas cambien lo más posible es que al final no hagas nada”.

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