Qué ventajas tiene darle un ‘toque retro’ a tu marca o tus productos

¿Nos ha tragado la máquina del tiempo? No. Es que lo ‘retro’ está de moda.

Las modas y tendencias son cíclicas. Es algo que se ha repetido constantemente a lo largo de la historia. Hemos vivido los sesenta, los setenta y ahora muchos productos están inspirados en los pasados ochenta.

Los grandes diseñadores fueron los primeros en volver la vista atrás. Pero no sólo la moda y la televisión han querido sacar provecho de los años vividos. Cada día es mayor el número de empresas que apuestan por darle un toque retro a su negocio. ¿Cuáles son las claves de esta tendencia?

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Aquellos maravillosos años. La nostalgia es un buen negocio. Son pocos los individuos que reniegan de su pasado más feliz. Todo el mundo tiene recuerdos y, justo en esa reminiscencia, es donde el emprendedor puede encontrar oportunidades de negocio. La nostalgia es una circunstancia que marca la acción de las personas.

De antiguo a clásico. Las ganas de la gente por recuperar parte de su historia, ha sido un bote salvavidas para muchas empresas al borde de la quiebra. Tras décadas en las que sus productos eran considerados anticuados y viejos, ahora, de repente, el público los califica de clásicos, lo que constituye un activo muy importante frente a un producto nuevo.

Todo vale. Cualquier producto que huela a pasado puede convertirse en una oportunidad de negocio con un toque retro. Muñecas, muebles, relojes, ropa... Todo sirve. No obstante, para la buena marcha de este tipo de empresas es preferible centrarse en un segmento específico, ya sea por valores o por edades.

Nicho de mercado. El sector retro es un segmento sin explotar. Si bien es cierto que siempre existieron anticuarios, determinados productos –especialmente de los años ochenta– no formaban parte de sus muestrarios.


Clientes generosos. Existen dos tipos de clientes. Por un lado, los compradores que adquieren estos productos movidos por un sentimiento nostálgico y, por otro, aquéllos que buscan una inversión segura, alejada de las doloridas Bolsas. Los primeros, en muchos casos están dispuestos a rascarse el bolsillo para conseguir productos que en un pasado no pudieron adquirir. Los segundos aún pueden ir más allá al considerar a las antigüedades un valor refugio frente a las turbulencias de los parqués.

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Buena rentabilidad. Todo producto que huela a guardado está en continua revalorización. En menos de un año cualquier pieza puede revalorizarse entre un 15 y un 20%. Además, con una buena red de contactos y proveedores uno puede adquirir productos a precios muy competitivos, con el consiguiente aumento de los beneficios.

El toque retro

Hemos pedido a los expertos consultados algunos consejos para aprovechar las modas retro en beneficio de las empresas. Estas son sus recomendaciones:

Recupera tu historia. Corta o larga pero toda empresa tiene su propia historia. Rebusca en el baúl de los recuerdos de tu sociedad. Seguro que encontrarás objetos de sus primeros pasos. Así, por ejemplo, si tu empresa se dedica a vender bebidas, puedes recuperar el diseño de las primeras botellas que salieron al mercado.

Diseños de antes. Si estás dándole vueltas a tu próxima campaña, por qué no inspirarse en artistas o en tendencias del pasado. La estética pop de Andy Warhol o de Linchtestein ha sido muy utilizada en las campañas de publicidad. Pero si lo que quieres es un diseño Made in Spain, puedes recurrir a las creaciones pop del artista valenciano Antonio de Felipe, recurrir a la imágenes cubistas de Picasso, a las creaciones del genial Joan Miró...

Escaparate retro. No es cuestión de que tu escaparate parezca el de Galerías Preciados en plena transición española, pero sí puedes introducir algunos elementos que llamen la atención del viandante. Un sillón, una radio o unos juguetes antiguos pueden ser un buen reclamo para que el público se detenga delante de tu comercio. La gente mirará al pasado, pero también tu propuesta comercial.

Que suene la música. Bisbal está muy bien, pero la mayoría de los nacidos antes de los años ochenta preferirán a Antonio Vega o Los Secretos en lugar del último éxito del ricitos de oro. Si en tu negocio la música suena la 24 horas, cambia de dial y sintoniza con aquellas emisoras que le hacen un guiño a la edad de oro del pop español.


Precios de los ochenta. Una apuesta arriesgada pero que atraerá a muchos clientes es realizar una promoción del tipo “precios de los ochenta”. Durante un tiempo, puedes rebajar algunos productos, aunque ello te suponga reducir tu margen de beneficios. De esta manera conseguirás que una gran cantidad de público se interese por tus novedades y también que más de uno adquiera artículos con precios del siglo XXI. No es muy recomendable ir más allá de los precios de la década de los ochenta. Más que nada porque tampoco se trata de regalar el género.
 Ahora, ya sabes, rebusca un poco en el desván. Quizás tengas escondido un tesoro y no lo sepas.

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