20 medidas para ser un autónomo más competitivo

Como autónomo eres más vulnerable y asumes más riesgos que otros empresarios. Pero también tienes fortalezas, como una mayor capacidad para reaccionar a los imprevistos, creatividad o conocimiento del cliente. Aprende a sacar todo tu potencial.

1. Dificultades para obtener financiación

Al autónomo que va a pedir un crédito a veces no se lo conceden porque no tiene nómina. Además, no se le considera un empresario, sino un particular que va a pedir un crédito de 6.000 o 12.000 euros como cualquier otro ciudadano.

Qué puedes hacer:

Demuestra tu compromiso con el proyecto. Las entidades financieras tienen muy en cuenta la parte de inversión que el autónomo aporta a sus actividades. Si él no apuesta su dinero en su negocio, ¿por qué lo va a arriesgar la entidad financiera? Otra opción es acudir a las instituciones estatales y municipales que ayudan a los autónomos y emprendedores, especialmente a las mujeres”, explica José Antonio Almoguera, director de Megaconsulting y de Esine. Vende bien tu proyecto. “Hacer un plan de negocio es importante a la hora de ir al banco a solicitar financiación. Poner sobre el papel el proyecto ayuda después a explicarlo a los demás. A principios de año, redacto siempre un documento con una serie de previsiones y se lo hago llegar directamente a mi banco. Uno, por llevarme bien con ellos, transmitir imagen de seriedad, previsión, planificación... y, porque al ponerlo sobre un papel, de algún modo te comprometes contigo mismo a cumplirlo”, explica Javier Flores, socio de Fórmula Travel, una agencia de viajes especializada en servicios a empresas y viajes de novios, entre otros.

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Busca fórmulas de financiación sin pedir créditos. Si el proyecto es bueno, como autónomo también puedes acceder a fórmulas que habitualmente se asocian con las empresa, como “la búsqueda de algún accionista que ejerza de socio capitalista a cambio de una rentabilidad, o una sociedad de capital riesgo que confíe en el proyecto y que nos proporcione liquidez”, añade José Antonio Almoguera.

2. Dedicar todo tu esfuerzo a superar los problemas del día a día

Este problema suele estar relacionado con una falta de planificación inicial: no se ha realizado un plan de negocio, se han fijado mal los objetivos, no se han establecido estrategias para alcanzar los objetivos fijados, no se ha planificado el crecimiento...

Qué puedes hacer:

Elabora un plan de negocio. Lo ideal es hacer un plan de negocio antes de iniciar la actividad. “Yo lo hice unos tres meses antes y ahora, una vez al año, reviso mi estrategia y defino las acciones de marketing a poner en marcha”, explica la emprendedora Violaine Peyramond. Y añade: “Tanto en la fase de creación como de consolidación conviene dedicar un tiempo para responder a las preguntas básicas: ¿cuál es mi actividad?, ¿quién es mi competencia?, ¿qué me hace diferente a ellos?, ¿a quién me dirijo?, ¿qué necesidades reales tiene mi cliente potencial?, ¿qué objetivos quiero alcanzar a corto plazo?, ¿qué acciones voy a poner en marcha para cumplir los objetivos? o ¿cuánto costarán?”.

Consulta a los expertos. Hay que planificar más de lo que uno prevé inicialmente y no hacerlo en solitario. Aunque inicialmente supone un coste pagar a alguien que esté contigo, luego te da cintura, te permite aceptar peticiones o negocios que de otro modo realizarías mal o que tendrías que rechazar”, explica el emprendedor Javier Flores. Sitúate en el peor escenario posible. “Si crees que vas a vender diez, debes hacerlo como que vas a vender cinco. Y si crees que llegas al punto de equilibrio en un año, poner dos”.

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3. Falta de liquidez a corto plazo

Suele deberse a una mala gestión de los créditos y los cobros: si el autónomo paga a sus proveedores a 30 días y sus clientes le pagan a 90 días, tendrá serios problemas de continuidad aunque la empre- sa tenga volumen de negocio suficiente para mantenerse.

Qué puedes hacer:

Constituye un fondo de maniobra. Reserva dinero para hacer frente a la financiación a corto plazo. Para calcular cuál es la cantidad correcta, el asesor José Luis Casero recomienda “reservar un tercio del rendimiento neto. Es un buen punto de partida para manejar las situaciones más complejas”.

Si el fondo de maniobra se queda pequeño, pide una línea de crédito. “Nosotros contábamos con un fondo de maniobra, pero cuando los niveles de gasto y facturación crecieron tuvimos que recurrir a una línea de crédito. Si el banco ve que tienes unos ingresos habituales, no te pone problemas”, explica el emprendedor Sancho Lerena.

Gestiona la morosidad. “También puedes incurrir en falta de liquidez por el impago de clientes. A mí me ha ocurrido. ¿Qué haces, pierdes al cliente o renegocias los pagos con él y con el banco? En mi caso, prefiero mantener al cliente y renegociar. Por mi experiencia sé que al final sí pagan, más tarde de lo previsto y fatal, pero pagan. Cuando alguien no lo hace, no suele ser por capricho sino por una situación de mercado... nadie contrata servicios alegremente con la intención de no pagarlos”, dice Javier Flores. No abuses de las líneas de financiación. Lo mejor para gestionar bien el endeudamiento, los fondos y el dinero en efectivo es “ajustar nuestro proyecto a un endeudamiento de baja intensidad y, en cualquier caso, asumible vía recursos propios”, dice José Luis Casero.

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Ten claras tus prioridades. “Seguir con la estrategia y los planes definidos inicialmente. Los cambios bruscos de enfoque de la actividad suponen siempre acciones y gastos no previstos”, recomienda Violaine Peyramond.

4. Una mala planificación de las inversiones

La falta de liquidez también se puede deber a un exceso de optimismo al calcular el punto de equilibrio; a incurrir en gastos innecesarios...

Qué puedes hacer:

Saca rentabilidad a lo adquirido. Valora de qué te puedes deshacer o si te interesa más sacar rentabilidad a las inversiones: qué te puedes deducir, si puedes alquilarlo a otras empresas o crear nuevas líneas de negocio. Esto último es lo que hace Javier Flores, que gestiona “una agencia de viajes y de eventos en el mismo local. Parece que no tienen mucho que ver pero no es así. Los proveedores son los mismos: espacios para el evento; cadenas hoteleras... se separa funcionalmente y las temporadas son muy diferentes”, comenta.

Evita gastos innecesarios. “Asumimos siempre el gasto mínimo para todo lo que se puede ahorrar: compartir oficina, utilizar equipos informáticos de gama baja, etc. Todo lo que no afecte directa o indirectamente a la producción y que tengamos un dominio de la materia es susceptible de ahorro. El local, por ejemplo, lo compartimos con otras empresas que no tienen nada que ver con nuestro sector. Somos cuatro empresas alojadas en la sede de una de ellas que tiene una oficina muy grande y ha alquilado parte del espacio a las demás. Pagamos 1000 euros al mes; si tuviéramos un local para nosotros solos, con las mismas características, pagaríamos unos 1.500 euros”, comenta Sancho Lerena.

Renting para vehículos. “Se puede acudir al renting para financiar la compra de una buena parte de los activos fijos de una empresa”, explica el consultor Francisco Escanellas.

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A la hora de elegir el renting de coches, Escanellas apunta dos ideas: “Si piensas que el vehículo te va a dar servicio durante bastante tiempo (siete u ocho años) es posible que el renting no te interese. Si te has decido a contratarlo, hazlo por el número de kilómetros anuales reales que piensas realizar. No te dejes llevar por una cuota menor, ya que las penalizaciones por superar el número de kilómetros contratados pueden ser importantes”. Renting informático. “Normalmente, el coste a tres años de esta modalidad supone un incremento de coste entre un 20%-25% sobre el precio de compra inicial. Eso sí, este precio incluye una serie de servicios que la compra directa no: sustitución, mantenimiento, seguros, entre otros. En cualquier caso, si prevés que el equipo te puede durar más de tres años, haz números con los presupuestos de estos servicios que te puede ofrecer tu proveedor”.

5. Falta de información sobre ayudas, subvenciones y líneas de financiación específicas

Los autónomos suelen tener dificultades para encontrar ayudas y financiación específicas para ellos, pero pueden acceder a muchas ayudas pensadas para las pymes o como apoyo al autoempleo: el inicio de la actividad; subvenciones financieras y bonificaciones de los tipos de interés de préstamos; para costes de mantenimiento al RETA; microcréditos; ayudas para la inserción laboral de un familiar colaborador; fomento de la contratación del primer trabajador; subvención para asistencia técnica... El problema es que no están centralizadas en un único lugar.

Qué puedes hacer:

www.ipyme.org. En la web de la DGPYME puedes encontrar ayudas a nivel nacional, aunque no está especializada para autónomos. Es para empresas, en general, y de ahí puedes deducir información para autónomos.

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En las consejerías de las comunidades autónomas. Como www.a-emprende.net, un servicio para autónomos de la Junta de Andalucía.

En las principales asociaciones de jóvenes empresarios. www.ceaje.es

En asociaciones de autónomos. www.upta.es ; www.autonomos-asnepacom; www.ceat.org.es , www.autonomos-ata.es

En las cámaras de comercio. www.camaras.es

Otras. www.ayudas.net ; www.anaf.es (Asociación Nacional de Asesores Financieros); www.ico.es (Instituto de Crédito Oficial).

6. Asfixia financiera por la presión fiscal

Una reivindicación histórica de los autónomos es que se equiparen sus desgravaciones y deducciones a las de las sociedades. El 30% de los autónomos, en torno a un millón de profesionales, tributan por el Impuesto de Sociedades. Los demás lo hacen por estimación directa o por el sistema de módulos. Y exigen que si se produce la rebaja del Impuesto de Sociedades, se haga otra equiparable a quienes cotizan por otras vías.

Qué puedes hacer:

Amortiza las inversiones. “Como norma general, un autónomo tiene beneficios parecidos a las sociedades y cualquier inversión que realice se amortiza. Bien es cierto que cuando se trabaja como autónomo y se obtienen unos importantes rendimientos el tipo impositivo puede llegar al 43%, cuando en Sociedades se tributa al 25%. Hay que recordar que el autónomo puede aplicar los beneficios de empresas de reducida dimensión, lo que significa que rebaja la tributación, anticipando gastos”, explica José Antonio Almoguera.

Adopta la fórmula de una sociedad. “Los gastos suelen ser fiscalmente desgravables y los que no lo son, cuando se producen, determinan que el autónomo se convierta en sociedad”, apunta José Luis Casero.

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Financia los pagos fiscales. “Los clientes pueden pagar a cuatro meses y a veces tienes que abonar el IVA antes de cobrar. Cuando eso pasa, si no tienes suficiente colchón, no te queda más remedio que solicitar en tu banco una línea de crédito”, explica Sancho Lerena.

7. Falta de formación para gestionar el negocio

Los autónomos suelen conocer bien su actividad, pero la falta de otros conocimientos como ofimática, prevención de riesgos laborales o gestión empresarial les limita a la hora de liderar su proyecto.

Qué puedes hacer:

¿Me apunto a un curso o contrato a un profesional? Lo ideal es buscar una fórmula mixta. Al autónomo le conviene estar formado en todos los temas que le afectan, porque eso le permite tener una visión de conjunto para mejorar su negocio. Pero no debe intentar especializarse en lo que no sea su actividad principal.

Rebaja la factura de los profesionales. Busca uno que te ofrezca un presupuesto ajustado a tus necesidades: “Tengo un asesor fiscal por 115 euros trimestrales y un informático que me da soporte regularmente”, dice Violaine Peyramond. Para reciclarte, puedes acudir a organismos que ofrecen estos cursos a sus asociados o de forma gratuita, como las cámaras de comercio.

Forma a tus trabajadores. Otra opción es mejorar la formación de tus empleados en aquellas áreas que puedas delegar.

8. Falta de adaptación a las Nuevas Tecnologías

El desconocimiento sobre las nuevas tecnologías afecta a la gestión del negocio en todas sus facetas: desde las puramente administrativas a las de oportunidad de mercado.

Qué puedes hacer:

Analiza las necesidades de tecnología de la empresa, tanto desde el punto de vista de la gestión del negocio como del cliente: ¿Una mayor presencia en Internet te permitiría crecer más? ¿Qué puedes vender a través de la red? ¿Estás perdiendo clientes por no estar en ella?

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Mantenimiento a bajo coste. “Si la tecnología te impone respecto, contrata un renting con una tienda o cadena especializada. Te permitirá olvidarte de todo”, recomienda Francisco Escanellas.

Inversiones muy económicas. “No dudes en utilizar software de código abierto tanto para el sistema operativo (por ejemplo, Ubuntu) como para suites (como OpenOffice) o sistemas antivirus. Tendrás un nivel de funcionalidades disponibles más que suficiente para el 95% de los usuarios”, comenta Francisco Escanellas. A la hora de comprar hardware, “compra el "penúltimo modelo". Se pueden encontrar interesantes descuentos sobre los precios originales y hay poca diferencia respecto a las funcionalidades del nuevo modelo”, añade Francisco Escanellas.

9. Problemas para captar y fidelizar a sus clientes

La imagen de falta de profesionalidad del autónomo y las dificultades para competir en precio con las grandes empresas reduce su capacidad para captar y fidelizar clientes.

Qué puedes hacer:

Forma al cliente. Si no conocen bien tu producto o servicio, ofréceles formación gratuita, como hace Violaine Peyramond: “Con las pymes suelo ofrecer a los directivos una formación básica en marketing: se trata de darles nociones que facilitarán después la comprensión de mi trabajo y aumentará su implicación en el proyecto”, explica.

Fidelízalo. Para que el cliente se sienta especial, Sancho Lerena recomienda cuidar que haya una sola persona de contacto, siempre la misma, para cada uno de ellos, y mantener un contacto periódico. Gánate su confianza. “Es también clave y para ganarla a veces hay que perder una venta. En este sentido, es mejor no venderle al cliente nunca algo que no necesite y aconsejarle casi como lo harías con un amigo. Es una inversión a largo plazo”, puntualiza Sancho Lerena.

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10. Dificultad para competir con los grandes

El autónomo por sí solo no tiene capacidad para negociar con proveedores y poder ofrecer precios competitivos a sus clientes; carece del tamaño necesario para abarcar grandes mercados, para ofrecer un servicio integral al cliente...

Qué puedes hacer:

Subcontrata servicios. Si un cliente solicita un servicio que no puedes ofrecerle, te arriesgas a perderle. ¿Cómo evitarlo? “Yo subcontrato las tareas de comunicación más específicas a especialistas (soluciones online, diseño gráfico, fotografía...), supervisando personalmente la realización del encargo desde el inicio hasta el final para garantizar un nivel de calidad óptimo. También cuento con una amplia red de colaboradores en España y Francia, profesionales seniors, a quienes acudo para solicitar su punto de vista o pedirles referencias”, explica Violaine Peyramond.

Busca un socio. Los autónomos se pueden asociar igual que las empresas para captar mercado o ser más potentes. Se da mucho entre profesionales: abogados, economistas, ingenieros, informáticos... que se comprometen a compartir los clientes para ofrecerles un servicio integral.

11. Falta de formación en marketing

El desconocimiento de las acciones comerciales les lleva a caer en errores como no hacer un plan de marketing para vender más, analizar el mercado y la competencia.

Qué puedes hacer:

Diseña acciones de marketing ajustadas a tu tamaño. Javier Scherk, emprendedor, recomienda invertir en “marketing promocional, en el punto de venta... pero con cuidado. No se trata de redecorar la tienda y poner muebles bonitos”, ni de copiar las acciones del gran comercio. Hay que buscar alternativas. No puedes competir en muchas áreas, pero en otras sí: tienes más agilidad de respuesta, puedes potenciar la calidez en el trato y aprovechar la proximidad. Hay áreas muy interesantes en el pequeño para competir con los grandes.

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Promociones. Tiramos de paquetes a precio cerrado y siempre regalamos algún extra. Damos más por menos. Somos como un pelotón de guerrilleros: flexibilidad, capacidad de reacción, rapidez, todo a precio ajustado.

Regalos para que hablen de ti. Para vender más, Javier Flores prefiere los regalos a la reducción de precios: “Los clientes siempre empiezan diciendo que quieren gastar 8.000 euros y terminan gastando 2.000. Todos quieren descuentos... Yo no los doy, prefiero regalarles algo. En los márgenes que hay en esto no puedes hacer mucho descuento y si lo haces siempre les va a parecer poco. Sin embargo, ofrecerles un regalo como un fin de semana gratis les gusta y para mí es más eficaz, porque el cliente lo va a contar a sus conocidos: me voy de viaje a tal sitio porque me invita la agencia de viajes. Además, no me cuestan nada, los consigo de proveedores haciendo venta cruzada: si organizo un congreso para 700 personas en un hotel les pido diez fines de semana para mis clientes particulares. Nunca me han dicho que no".

12. Una mala gestión del punto de venta

El pequeño comercio tiene que hacer una labor tremenda de selección de las referencias que les presentan los proveedores, casi clonadas, para gestionar el espacio.

Qué puedes hacer:

Optimiza el espacio. El espacio es muy caro. Hay que gestionarlo de forma que puedas tener las referencias que más se venden y las que más margen te dejan en el mínimo espacio, pero sin olvidar lo que demanda el consumidor. Un Súper no puede dejar de tener Nescafé; pero con estas referencias de altísima rotación no se gana dinero, porque el cliente conoce bien el precio y no puedes competir con los grandes. Tienes que ponerlo al mismo precio, aunque no ganes, y elegir bien las otras referencias en función del target al que te quieres dirigir.

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Productos atractivos. Todo está basado en el merchandising, en la seducción del consumidor. Hay que ofrecer un espacio atractivo cuidando mucho lo que destacas en el lineal, la etiquetación del producto, el balizado de precio, intentar que no se produzca confusión con el tamaño (por ejemplo, si no tiene el doble de producto no puede valer el doble...).

Conoce a tus contrarios. La competencia no es siempre la que está cerca de ti. Puedes estar en Internet, por ejemplo, si te diriges a un público joven. Tienes que saber dónde está el gran almacén más cercano y cuántos de tus clientes van allí.

Diferénciate de los demás. Debes saber quiénes son tus competidores y qué oferta alternativa vas a hacer con respecto a ellos; si va a ser precio, entonces compra mejor que ellos; si va a ser gama, tienes que tener más espacio; si va a ser servicio, monta un sistema para llevar el producto... La estrategia depende del tipo de negocio. Si es un comercio como una farmacia o una ferretería, el factor servicio y gama son fundamentales y el precio pierde peso. El consumidor es culto y tienes que asesorarle.

Acicala el punto de venta. Pequeños detalles pueden ayudar a crear espacios diferentes, como el shop in the shop (la tienda dentro de la tienda). Sirve para crear un ambiente más selecto para vender joyitas, por ejemplo, para empatizar más con el cliente, para crear cierta intimidad...

13. Carecer de una imagen corporativa

La mala imagen de la que se quejan con frecuencia los autónomos tiene mucho que ver con su escasa dedicación a crear una imagen corporativa adecuada. Buscan un nombre cualquiera para la empresa, improvisan cuando tienen que resolver problemas con los clientes...

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Qué puedes hacer:

Redacta un manual corporativo. Construye un prototipo que se pueda repetir cientos de veces. Intenta dar satisfacción a las necesidades de un grupo de clientes, siempre de la misma manera, con idénticos detalles de calidad, tiempo y demás características; establece una manera idéntica de hacer las cosas, en todo momento. En su conjunto trasmite un mensaje de orden, el cliente siempre sabe lo que va a recibir”, explica la consultora Rosa Cañamero.

14. Dificultad para gestionar el crecimiento del negocio

Una mala ubicación del negocio, la falta de enfoque en segmentos o nichos de mercado, no disponer de sistemas que permitan detectar las oportunidades... son las barreras que encorsetan el negocio.

Qué puedes hacer:

Planifica el crecimiento. Si la empresa está creciendo de forma desproporcionada y no te ha dado tiempo a planificar, hazlo ahora teniendo en cuenta las nuevas necesidades del negocio: busca un socio, contrata más empleados, analiza las necesidades de preinversión...

Y también tu plantilla. “No se debe esperar a contratar el personal cuando estamos desbordados. Siempre que he incorporado a alguien ha sido cuando me faltaba media persona o me sobraba media nómina. Siempre las he incluido antes de necesitarlas al 100%. Es una buena medida. Y para los picos de trabajo puntuales, además de los dos empleados en nómina, cuento con cinco personas que funcionan como colaboradores”, explica Javier Flores. Aprende a fijar objetivos. “En coaching utilizamos el siguiente modelo para definir un objetivo estratégico. El propósito debe ser concreto, observable y medible; que permita el mantenimiento de beneficios presentes; positivo, en el sentido de que debe ser alcanzable por uno mismo, contextualizado en el tiempo (siempre hay que fijar una fecha concreta para alcanzarlo) y ambicioso”, señala Rosa Cañamero, fundadora de Execoach

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Márcate objetivos realistas. “Si poseemos una tienda de una cadena de ropa, no tendría sentido decir ‘Vamos a ser la tienda que más facture el mes de febrero’. Porque tú no tienes control sobre lo que hagan las demás tiendas. Un objetivo realista podría ser ‘Vamos a facturar 120.000 euros en febrero’. Aunque no tienes control sobre las compras que los clientes vayan a realizar, sí lo tienes sobre tus propias acciones”, recomienda Rosa Cañamero.

15. No tener una política de precios adecuada

Suele ocurrir, sobre todo, en los autónomos que prestan servicios, que intentan bajar el precio al máximo para atraer clientes. Pero abaratar el trabajo también puede dar una imagen de falta de profesionalidad. ¿Cómo hacerlo?

Qué puedes hacer:

Adapta tu oferta a tu público. El pequeño no está obligado a ser más barato para competir con el grande. El precio depende del público que quieras atraer. “Nosotros nunca hemos entrado en esa batalla. No tenemos precio en el escaparate porque no invierto en buscar a ese cliente. Quiero atraer al cliente que busca un viaje a medida, un viaje de novios... Con esta política hemos renunciado a un volumen de clientes mayor, pero los que tenemos nos facturan más por persona. Nos dirigimos a un mercado medio-alto”, comenta Javier Flores.

Mistery shopping en tu competencia. “Siempre tienes la duda de si estás en el precio correcto. Yo hago periódicamente una prospección, pido precios en otras agencias, cada tres meses, en plan cliente misterioso, y veo si voy bien o mal encaminado. No hay grandes diferencias, las plazas de avión son las mismas, los hoteles tienen una tarifa... Es el cliente quien te pone en desventaja porque compara un precio con unas condiciones, frente a otro precio y otras condiciones. En servicios es difícil valorar por precios. No es igual ofrecer un producto en promoción que te obliga a reservar en el momento, como hacen muchas agencias de Internet, que reservar un viaje a largo plazo, sin pagar... esto es más caro”, apunta Javier Flores.

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16. Dificultades para liderar y retener a los mejores empleados

La falta de competitividad de un pequeño negocio también afecta al personal mejor cualificado, que suele marcharse a las grandes empresas en busca de un mayor desarrollo profesional.

Qué puedes hacer:

Contrata perfiles bajos. “Lo mejor es contratar empleados con perfil bajo a los que se les pueda formar dentro de la empresa. Las personas con un gran currículum necesitan un sueldo alto, son difíciles de encontrar y de retener a largo plazo; más difíciles de dirigir... Las personas con un perfil bajo tienen poca experiencia, pero no tienen vicios adquiridos y estarán más dispuestas a aprender tu juego”, señala Rosa Cañamero.

Aprende a gestionar a tus empleados. “¿Cómo conseguir que mis empleados hagan lo que yo quiero? Es muy importante darle a cada uno lo que necesita dentro de la empresa para que se sienta a gusto y valorado. Pero cada empleado necesita algo diferente. Dependiendo de su nivel de habilidad y motivación, podemos dividir a los empleados en cuatro grupos: el primero, personas con habilidad y motivación bajas (necesitan que les dirijas y les apoyes); el segundo, personas con habilidad baja y motivación alta (necesitan mucha dirección y poco apoyo, que les orientes); el tercero, personas con habilidad alta y baja motivación (debes darles poca dirección y mucho apoyo; motivarles); y por último, personas con habilidad y motivación altas (en éstas debes delegar; necesitan poca dirección y poco apoyo)”, explica Rosa Cañamero.

Retén a los mejores. No hace falta ofrecer sueldos desorbitados para evitar la fuga de los mejores. “Los empleados no sólo quieren dinero, también otras cosas, como estar a gusto, en un sitio bien comunicado, con flexibilidad, teletrabajo, etc”, asegura Sancho Lerena.

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17. Problemas con los socios

“Uno de los socios se echó para atrás cuando ya me había comprometido (había dejado mi trabajo). No hubo solución, simplemente no participó”, explica Sancho Lerena. Situaciones como ésta y otros conflictos entre los socios, una vez montado el negocio, están entre las principales causas de fracaso de una actividad.

Qué puedes hacer:

Fomenta la comunicación. “Lo mejor es intentar ofrecer siempre claridad de ideas, objetivos y acciones. Si por el otro lado no hay respuesta, lo mejor es decir adiós y cada uno por su lado”, dice José Luis Casero.

Aprende a ser asertivo. “Es importante exponer los puntos de vista que uno tiene y defender nuestros derechos. pero respetando el punto de vista de los demás. Sin utilizar la agresividad, decir lo que se piensa. Ser asertivo ayuda a expresarse con seguridad y confianza en uno mismo sin tener que recurrir a comportamientos pasivos, agresivos o manipuladores y, en caso de conflicto, saber llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes”, explica Rosa Cañamero. Para potenciar esta habilidad, esta profesional del coaching recomienda incentivar cinco actitudes: “Trabajar para conseguir los objetivos definidos; gestionar las interferencias y los obstáculos que surgen en cada momento en el trabajo; aprender a controlar las emociones; ser capaz de relacionarte con tus iguales, subordinados y superiores, presentar demandas, pedir favores y rechazar desaires; y practicar el arte de la negociación”.

18. Falta de apoyo profesional

Los autónomos que trabajan solos a menudo no pueden consultar o consensuar ideas con otras personas que puedan enseñarles nuevas formas de hacer las cosas. Corren el riesgo de repetir los mismos errores, no reciclar sus ideas...

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Qué puedes hacer:

Busca una red de colaboradores. “Cuento con una amplia red de colaboradores en toda España y Francia, profesionales seniors, a quienes acudo para solicitar su punto de vista o pedirles referencias. Además, siempre intento mantener el contacto con mis anteriores jefes. Todos tenemos una red de contactos que nos pueden ayudar: antiguos colegas o compañeros de estudios... ”, explica Violaine Peyramond.

Asociaciones. “No te vale el consejo de cualquiera. Lo mejor es compartir ideas con otros autónomos, otras personas que tengan un negocio, socios de Aje...”, explica Javier Flores.

19. Dificultad para compatibilizar la vida privada y la profesional

El Estatuto del Autónomo ha equiparado los derechos de este colectivo con los demás profesionales en lo que se refiere a equilibrar la vida privada y profesional. Pero las largas jornadas que tienen que dedicar éstos a atender su negocio sigue siendo un problema difícil de resolver a través de una norma.

Qué puedes hacer:

Gestiona bien tu tiempo. Para hacer más en menos tiempo, Rosa Cañamero recomienda: Establece un orden de prioridades en la realización de tus tareas, de forma que identifiques las que inevitablemente tengas que hacer tú, las que puedas eliminar y las que puedas delegar. Delega lo que puedas. Piensa que no eres tan indispensable como crees y empieza a delegar. Comienza con la rutina, trabajos que requieren mucho tiempo y que sabes que alguien más puede llevar a cabo.

Haz una sola cosa cada vez. En palabras de David Allen, autor del libro 'Getting Things Done', hacer más de una cosa al mismo tiempo casi siempre significa hacer mal, al menos, una de ellas. Organiza tu trabajo a largo plazo. Aparentemente, la manera de ahorrar tiempo es lograr que el trabajo esté hecho con la mayor rapidez posible, pero esto es sólo cierto a corto plazo. Hacer un buen trabajo ahorra tiempo a largo plazo y te procura la lucidez que necesitas para emprender el siguiente proyecto.

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Planifica tus actividades. Esta actitud es la piedra sobre la que se basa la gestión del tiempo. Pero no consiste sólo en crear un buen programa, debes ser capaz de llevarlo a cabo.

Realiza una programación del trabajo personal, realista y flexible. Para sacar el mayor partido a tu tiempo, trata de realizar los trabajos más difíciles, los que requieren la máxima concentración y eficiencia, en aquellos momentos del día en los que tus niveles de energía y atención son mayores.

20. Falta de habilidades para superar la incertidumbre

El autónomo nunca sabe hacia dónde va a ir su actividad, cómo puede evolucionar. Tiene miedo a no poder atender el negocio por una enfermedad, a perder el empleo...

Qué puedes hacer:

No personalices los fracasos. “Hay que quitarle sentimiento a nuestro trabajo, a las muchas variables que pueden explicar que no se apruebe un trabajo presentado. A veces son razones ilógicas que no dependen de nosotros. A pesar de un ‘no’ hay que seguir intentándolo, ser constante y determinado”, aconseja Violaine Peyramond.

Saca partido a tus fortalezas. “Es cierto que somos más vulnerables, pero tenemos otras ventajas, como una versatilidad mayor. Las grandes empresas invierten millones en publicidad y no pueden desinvertirlos si no funciona. El autónomo puede practicar el ensayo-error. Ejemplo, tenía el empecinamiento de vender cruceros, hice una promoción y no funcionó, pero no me supuso ningún coste”, comenta Javier Flores.

Evita la frustración. “Muchos emprendedores se convierten en hombre-orquesta por falta de recursos, se saturan y pierden el entusiasmo. Para salir de esa rueda destructiva, es necesario dedicar un poco de tiempo cada día a pensar cómo organizar el negocio y practicar la delegación selectiva: hay empleados a los que será necesario controlar de forma estricta y a otros habrá que dejarlos volar”, dice Cañamero.

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