Internet hace posible el milagro de que desde un pequeño pueblo turolense con 828 habitantes como Castelserás se distribuyan espadas, navajas, cuchillos, escudos o armaduras a todo el mundo. De hecho, su emplazamiento ha jugado un papel decisivo en el desarrollo del negocio a través de la Red. “Nacimos en 1998 como complemento a la tienda física que teníamos. Estamos en la zona más despoblada de España y se nos ocurrió apoyarnos en Internet para buscar más clientes. Un comercio físico aquí no puede sobrevivir; dependemos al 100% de Internet y por eso hemos apostado fuerte por ello. Y estamos en una calle por la que no pasa nadie más que un pastor con sus ovejas o un vecino a encerrar el tractor, así que el suelo aquí es muy barato”, indica Ricardo Lop, creador de Acerosdehispania.com.

Así, su emplazamiento repercute definitivamente en su negocio. “No pagamos alquileres y con lo que destina una tienda en cualquier ciudad del mundo en su negocio físico, nosotros cubrimos todo el alojamiento del año en el servidor y un montón de gastos más, por lo que no tenemos que repercutir esos gastos en nuestros precios”. La empresa ha mandado sus artículos a más de ochenta países y, curiosamente, su primera venta se hizo en Polonia. Los principales compradores están en EE UU, UE, Australia y Nueva Zelanda, aunque también realiza ventas puntuales en Japón, el Sudeste asiático y Sudáfrica. “Tenemos clientes en Kazajstán, Tayikistán, Nueva Zelanda… incluso hemos vendido navajas suizas a Nestlé”, resalta el gerente de la tienda. La exportación supone en torno al 75% de la facturación y su clientela es fiel ya que, según Lop, “el 25-30% de los pedidos son de antiguos clientes. Si tenemos en cuenta que no es un material de consumo, es un índice de repetición muy alto”.