Un comerciante puede descubrir fácilmente a su competencia dándose una vuelta por el barrio. En Internet hay que hacer exactamente lo mismo: pasear por la red. “Debemos ponernos en la piel del usuario y hacer una pequeña tarea de investigación. Si un consumidor quiere adquirir mi producto, ¿cómo va a realizar las búsquedas y qué resultados le van a salir? Los que aparezcan en la zona caliente del buscador son mis competidores. Y tengo que idear una estrategia para estar también ahí, pero ofreciendo mejor imagen, mejor servicio y mejor precio. Si soy capaz de competir al menos por imagen y servicio, les puedo ganar”, asegura Isabal.

El análisis de la competencia nos ayudará a detectar oportunidades de nicho. Vemos qué hace la competencia y buscamos un enfoque distinto, para evitar una confrontación directa. Por ejemplo, si queremos montar un comercio de vinos, no vamos a entrar en este mercado sin más. Podemos buscar una diferenciación con productos exclusivos de una zona que no esté explotada.

Es la estrategia que van a seguir los promotores del comercio www.bebesomontano.com, que agrupará todas las bodegas de esta región y podrá ofrecer los vinos con denominación de origen Somontano, algo que no hace ninguna web.