Los primeros meses de vida de un emprendedor, según estos tres casos reales

Montar el equipo adecuado, saber repartir las tareas o buscar financiación son algunos de los primeros problemas con los que chocan los emprendedores. Te contamos cómo los sortearon en los tres casos que exponemos a continuación.

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ACERES: Adaptarse a las necesidades reales 

Los primeros pasos para captar los primeros clientes fueron complicados para Jaime Rodríguez y Víctor Díaz, fundadores de Aceres, una plataforma de crowdfunding de proyectos agrícolas, ganaderos y derivados, que cuenta con el apoyo de la Universidad de Mondragón y la de Castilla La Mancha. 

“Nuestro objetivo es buscar financiación para proyectos agrícolas o ganaderos mediante inversores privados. Esta financiación dota a los proyectos de la tecnificación, innovación y dimensión necesarias para ser altamente competitivos”. 

“Empezamos por analizar si de verdad gustaba nuestro servicio al cliente y fuimos adaptándolo a lo que realmente necesitaba”, recuerda Rodríguez, que descubrió, gracias al contacto directo, el principal problema que los agricultores de su pueblo Villahermosa (Ciudad Real) tenían: la falta de financiación, tanto para los grandes agricultores como para los nuevos, para hacer competitivas sus explotaciones tanto por dimensión como por tecnificación. 

Después, “con nuestro análisis del mercado, descubrimos la cantidad de proyectos agrícolas y ganaderos que se quedan en el camino debido a la falta de financiación y al desconocimiento por parte de los inversores sobre el mundo rural. Esto hace que muchas parcelas y tierras se queden sin cultivar y sin poder explotar, desaprovechando así grandes recursos naturales que benefician en general a toda la sociedad.

Por otro lado, sabemos que muchas personas, principalmente inversores de real estate, siempre han querido invertir en el campo, pero no han podido por la falta de conocimientos y la alta barrera de entrada al mundo agrícola”, con esa. Precisamente, eso es algo que han echado en falta durante el proceso de arranque del negocio. 

“Con la experiencia que tenemos ahora, para poder validar bien la idea, nos hubiera gustado contar con información ágil que nos dijera en cada nicho de clientes cuáles eran los principales problemas de agricultores y ganadores y así poder atacar mejor una solución. Ese problema ya lo hemos resuelto con Aceres”, asegura Rodríguez, que defiende los objetivos 9 y 15 de Naciones Unidas, que luchan contra la pérdida de tierras cultivables. 

Búsqueda de financiación y apoyo externo

“En los comienzos, hemos intentado no buscar financiación externa si realmente no era necesaria. Creemos que es importante cuando de verdad quieres crecer de forma exponencial”.

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En cuanto a la búsqueda de proveedores, “gracias a Internet es muy sencillo y rápido. Primero, buscando el contacto de los que puedan hacer lo que necesitamos y encajen mejor en nuestros intereses por localización, precio, etc. Y después, tras una llamada, pidiendo información de presupuestos y de primeras pruebas para escoger el que más conviene”, afirma este emprendedor, que reconoce utilizar bastante LinkedIn, “buscando por categorías o especialistas en lo que necesitamos en cada momento. Hemos descubierto que hay muy buena gente, que siempre esta dispuesta a ayudar”. 

Y para captar clientes, Rodríguez considera de gran importancia potenciar la colaboración con otras empresas del sector para ofrecer sus servicios o productos (seguros, maquinaria…). 

Reparto de tareas

Y respecto a la planificación de tareas, “nosotros usamos Trello y Hubspot, principalmente, vinculando todo lo que tenemos en drive para poder ver el trabajo común de forma sencilla. Dividimos las tareas por sectores y por tiempos de para cuando tienen que estar, siempre con los tags de si son urgentes, importantes o menos importantes”, reconoce Rodríguez, que cursa junto a su socio la carrera de Liderazgo, Emprendimiento e Innovación de la Universidad Mondragón.


De izda. a dcha.: Anna Cañadell y Alba García.

BCome: La experiencia que conecta con el mercado 

No son nuevas en esto. Cuentan con la ventaja de la experiencia. Su trayectoria profesional en grupos como Inditex, Mango o C&A contribuyó a que Anna Cañadell y Alba García detectaran que tarde o temprano sostenibilidad e industria textil tendrían que ir de la mano, así decidieron aplicar estrategias de sostenibilidad de manera fácil, directa y segura a la velocidad que requiere el consumidor. 

El reto de aprender

“Los inicios siempre suponen un reto en el que el aprendizaje es constante -recuerda García-. Nos dejamos guiar por nuestra intuición y la captación de los primeros clientes sucedió de una forma muy orgánica a través del boca-oreja. Gracias a Thinking MU y Ecoalf, que confiaron en BCome desde el inicio, hemos conseguido llegar hasta aquí. Ambas marcas surgieron con un ADN sostenible y supieron identificar en nuestro proyecto la solución que necesitaban para arrojar transparencia a sus cadenas de suministro y llevarla hasta el consumidor final. 

Gracias al trabajo que hemos desarrollado junto a ellas y a su proyección tanto a nivel nacional como internacional, conseguimos llegar a más profesionales que vieron en estas marcas un gran ejemplo de lo que BCome podía aportar a la industria de la moda. En definitiva, ellos han sido un pilar fundamental en nuestro crecimiento”. 

BCome es un SaaS para la gestión e innovación de la sostenibilidad de la industria textil y del calzado, “que permite construir cadenas de suministro responsables, garantizar la transparencia y llevarla al cliente final. Apostamos por una solución 360º que permite trazar, evaluar, medir, diagnosticar y comunicar los impactos ambientales y sociales asociados por cada referencia de artículo, material o proveedor; datos y conocimiento para disponer y garantizar una cadena de valor de productos sostenibles, transparentes y honestos”, subraya Cañadell. 

Reparto de tareas

Cuando crearon BCome, en junio 2020, el equipo estaba formado tan solo por las dos fundadoras. Al principio, “la mayoría de las tareas nos las repartíamos, pero la experiencia de ambas nos encaminó a que Alba se enfocara en la visión y el desarrollo del producto y yo me centrara en la comercialización. El resto de los profesionales fueron llegando de forma exponencial hasta formar el sólido equipo con el que contamos ahora”. 

Desde el comienzo, tuvieron claro que la filosofía del trabajo bien hecho y la transparencia serían los pilares del día a día con el equipo. “Cuando solo éramos cuatro personas, hacíamos reuniones semanales para fomentar el trabajo en equipo donde explicábamos los hitos conseguidos por cada una de nosotras, los nuevos retos que teníamos por delante, así como los problemas que nos impedían llegar a los resultados. Tardamos poco tiempo en profesionalizar estas reuniones. Las dividimos por departamentos y empezamos a aplicar la metodología scrum en nuestro día a día. Ahora, hacemos dailys de 15 minutos con cada uno de los departamentos, así como una reunión semanal de seguimiento y control. Además, herramientas como Asana o Github nos ayudan a tener un mayor registro de todo lo que está sucediendo en BCome”. 

Apoyo financiero

El primer apoyo financiero fue el más cercano, el de familiares y amigos, y a los pocos meses de esa primera inversión, “conseguimos nuestro primer Enisa y empezamos a cerrar clientes. Todo ello nos dió un impulso para cerrar nuestra primera ronda pre-seed en tiempo récord, justo después de ser ganadoras 

de Seedrocket. Actualmente, tenemos la suerte de seguir contando con el apoyo de nuestro entorno, y también de los grandes clientes que han confiado en BCome durante este tiempo, así como de Seedrocket, 4Founders y K Fund”. 


Marta Recasens.

vadeCity: La inconsciencia hecha innovación 

Afortunadamente, cuando empiezas hay cierto grado de inconsciencia. Esa es la magia del emprendimiento, porque si desde el principio uno supiera todo por lo que va a pasar, se asustaría y muchos ni seguirían adelante”, confiesa Marta Recasens, fundadora de vadeCity , que desarrolla soluciones para las smart cities

Curriculum de errores

Esta arquitecta especialista en urbanismo ya había hecho camino al andar, como decía Machado. “La búsqueda de clientes, desarrollo de propuestas, etc., ese camino ya lo había vivido como arquitecta y sabía lo duro que era. En ese sentido, ya iba un poco rodada”. 

Después, montó una empresa de diseño de prototipos, lo que le ayudó a descubrir todas las complejidades del diseño, desarrollo y lanzamiento de prototipos. “Tenía un curriculum de errores suficiente como para saber arrancar y fui capaz de parar para descubrir cuál era mi target. Cuando eres arquitecto y haces un proyecto, lo peor que te pueden decir es muy bonita esta casa, pero yo no viviría en ella

Es muy importante descubrir cuál es tu target. En vadeCity me dediqué durante varios meses a analizar el segmento de mercado y a detectar cuáles eran sus necesidades. En ese sentido, te das cuenta que lo importante para la gente ya no es la silla, sino poder sentarse en el momento y el lugar que uno quiere. Y para ver qué necesidades tenían nuestros clientes, invertí mucho tiempo para poder darles una solución ad hoc. Eso es lo que nos ha hecho ser diferentes”. 

En el caso de Recasens todo empezó como un hobby. “Me robaron la bici y busqué una solución para evitar los robos. Y después detecté los problemas que había con la gestión de todo lo que tiene que ver con la micromovilidad, que es a lo que hemos derivado”. Cuando uno empieza debe ser consciente que hay que ir cumpliendo etapas para ir subiendo niveles. 

“Primero, necesitas hacer una apuesta de tiempo 100%, sin saber cuándo vas a cobrar. Para ello, busqué socios que, inicialmente, fueron unos y luego, otros. Es importante tener en cuenta que, a medida que una empresa crece, debes buscar profesionales que sean buenos para cada etapa evolutiva de la compañía. Primero, se requiere una apuesta de tiempo y después, de dinero”. 

En el caso de vadeCity, la velocidad de desarrollo es más lenta, debido al desarrollo de hardware propio. “Y eso hay que tenerlo claro. Ya tenemos una patente europea. El primer prototipo nos lo hizo un escultor y después pasamos a prototipos industriales. Luego, buscamos partners con una empresa industrial y con otra tecnológica. Y todos esos tiempos hay que tenerlos medidos desde el principio”.

Tras las fases iniciales en las que se requiere invertir tiempo para desarrollar prototipos, necesitas financiación externa: “Ya no vale con las aportaciones personales. Empezamos con las rondas. Ya hemos cerrado tres. Ganamos varios concursos públicos y conseguimos fondos europeos: uno de 50.000 euros y otro de 2,5 millones. Esto genera, por un lado, la obligación de buscar inversores porque para ese segundo fondo, el 70% es a fondo perdido, pero el resto lo tienes que poner tú. Y, por otro, conseguir esos fondos te da mucha visibilidad y credibilidad para captar clientes”. 

El foco y el equipo

Recasens recomienda también poner foco desde el minuto cero, “porque es muy fácil disparar fuera de la diana y malgastar el dinero. Debes saber en cada momento dónde estás y qué toca. Cuanto antes sepas que te has equivocado, menos coste y puedes pivotar más rápidamente”. 

Y también, el equipo. Uno no hace nada solo y más en un proyecto como el nuestro.
Sin equipo, es imposible”. Recasens ha organizado internamente toda la estructura de la compañía en moléculas y células. “Tenemos 5 moléculas: operaciones, finanzas, marketing, ventas y la de I+D y tecnología. Dentro de cada molécula se generan células, que son proyectos dentro de cada una. Si todo tuviera que pasar por mi, me convertiría en un embudo. Tiene que haber cierto atrevimiento para hacer cosas. Si una célula (un proyecto) sale mal no repercute en toda la organización. Esto permite autonomía de decisiones en cada una de las células y se pierde el miedo a innovar. Esto nos da dinamismo y aumenta la comunicación interna”, afirma Recasens.