Los `papeles secretos´ de una tienda online

Ya te has leído el reportaje en el que te contamos cómo intentamos montar una tienda online en un mes. Si te has quedado con ganas de más, puedes echar un vistazo a todos los pasos que dimos y ver la evolución del proyecto a lo largo de 26 días... que parecieron meses.

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Miércoles, 5 de diciembre

Con eso de que luego vienen las Navidades y nos pillan con el pie cambiado, le pido a mi jefe que me diga qué tema llevo en el número de febrero, que nos toca preparar entre el 15 de diciembre y el 15 de enero. Esta misma semana, con el puente de la Constitución, paf, dos días se evaporan –lo que agradezco como ser humano que trabajo y al que el trabajo le edifica lo justo, pero que no me viene tan bien como periodista al que no le gusta trabajar en casa más de la cuenta–. Así que le persigo, a mi jefe, durante un día entero para sonsacarle sobre qué voy a tener que escribir en el próximo número. Que si luego hablamos. Que si salgo de esta reunión y te digo. Que el próximo mes salimos al kiosko con Fotogramas y a lo mejor cambia el tema.

Básicamente, parezco Bart persiguiendo a Homer con su eterno porfaporfa. No es que esté mal de la cabeza, o que mi jefe no se organice, sino que quiero adelantar trabajo. Yo también quiero ponerme una barba blanca, comer alimentos que a lo largo del año no me hacen tilín, quedar con los viejos amigos del colegio a tomar cañas y básicamente poner el piloto automático durante dos semanas.

Por eso y por aquello de que no me coja el toro, que diría mi padre.

Al final del día, por fin, me responde: Cómo–montar–una–tienda–online.

Si no hemos escrito este mismo tema cien veces, no lo hemos escrito ninguna. Lo reconozco: eso es lo primero que pienso. Pongo cara de póker. Tengo claro que no quiero volver a escribir más de lo mismo (que, ojo, no más sobre lo mismo), así que se me ocurre que por qué no monto una tienda online yo para ver el proceso. Sin perderse en el tema de qué plataforma es mejor, sino más enfocado a modelo de negocio, a plan de negocio, a cómo montar una tienda online. Y lo intento hacer en un mes. Ya sé que en un mes es imposible –de hecho, creo que tampoco da tiempo en un año–, pero para ver el proceso reducido creo que puede merecer la pena. Además, las tiendas online se están convirtiendo en la salida de autoempleo para muchas personas que se están quedando en paro desde que comenzó la crisis. Además te encuentras con muchos proveedores de tecnología que te venden lo fácil que es. A negocio online hay que quitarle lo de online... te quedas con negocio. A secas. Y, ¿montar un negocio fácil? No es fácil.

¿Seré capaz de montar una tienda online en un mes? Por intentarlo que no quede. Me acuerdo de Yoda: "O lo haces o no lo haces, pero no lo intentes." Si Yoda hubiera trabajado en una revista mensual habría comprendido que lo intentara. Si aceptó que Luke dejara Dagobah...

A ver qué pasa.

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Jueves, 6 de diciembre – Domingo, 9 de diciembre

Comienzo a darle vueltas a ver qué puedo vender:

- Púas para guitarras. Porque había visto la idea en el extranjero y porque lo había hablado con Javi hacía poco. Había visto una máquina que fabricaba púas.

- Chubasqueros para montar en bicicleta. Porque están el catálogo de una empresa estadounidense de ropa para mujeres ciclistas (urbanas) a la que le tenía echada el ojo para escribir en la revista. Es mi prenda de ropa favorita. Hay gente que se pirra por las camisas, por las corbatas, por los zapatos, por una buena chaqueta de Brooks Brothers. A mi eso me deja indiferente: quiero un chubasquero. Pero no cualquier cosa, quiero chubasqueros como los plegables que a finales de los 70 y principios de los 80 hacía Le Coq, ligeros, calentitos, puro plástico.

- Lápices táctiles. Porque leo en Internet. Porque había leído un artículo en el blog de la edición digital de la revista estadounidense de tecnología Wired Gadget Lab que consulto frecuentemente. Hablaba de un bolígrafo táctil alemán de calidad.

- Mandiles. Suena a tontería, pero hay una empresa francesa que lo hace y que tiene muy buena pinta. Mi amigo Ricardo, un físico que trabaja como programador informático (por resumirlo), firme candidato a Mensa si no fuera porque le trae al pairo, es un cocinero de primera línea y en más de una ocasión mi esposa y yo, sin saber qué regalarle, se nos ha ocurrido regalarle un mandil, ya que pasa tiempo entre fogones (bueno, ahora, cada vez menos). Siempre que hemos querido comprarle algo, hemos visto mucha frase, mucho color, pero poca variedad. Tampoco es que haya sido un estudio de mercado sesudo, pero bueno, que la tienda online francesa, Madamechoup.com, me hace tilín.

- Correas de seguridad para peques. Porque lo había visto en un episodio de Modern Family antes de que mi hija comenzara a andar y había pensado que era una tontería. Y ahora que mi hija anda, como que ya me cuesta más juzgar esas correas.

Le doy vueltas a todas estas ideas y al final me quedo con los lápices táctiles. La idea que me gusta más es la que he leído en Wired. Recupero el artículo (http://www.wired.com/gadgetlab/2011/01/fingers-on-with-the-chunky-alupen-ipad-stylus/) y lo leo ahora con ‘nuevos’ ojos.

Siempre había pensado que había vida más allá de los productos de Apple y que productos para los usuarios del iPad hay para aburrir, pero no para el resto de tabletas y marcas. El artículo en cuestión hacía referencia a un producto alemán: Alu-Pen. Así que lo busco en Internet y les escribo a la dirección comercial para decirles que estoy interesado en convertirme en distribuidor.

Al verlo, me recuerda a los Plastidecor con los que jugábamos de pequeños y con los que juega ahora mi hija (básicamente, los mordisquea y si no estamos pendientes arranca pedazos y se los traga). Es un diseño original de la marca y es caro: 24,95 euros, sin IVA y sin gastos de envío.

Bueno, ya tengo por dónde empezar.

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Lunes, 10 de diciembre - Martes, 11 de diciembre

Ya he visto el lápiz alemán. Me pongo a buscar en Internet y encuentro más. Se me ocurre vender lápices de primerísima línea, tipo Bamboo Stylus, de la marca japonesa Wacom, que rondan los 34 euros. La idea inicial es vender a usuarios de alta gama (un poco, o un mucho, lo que me contaron los fundadores de LeTrendy, que al quererle venderle fundas baratas la gente que usamos Blackberry, se dieron cuenta de que éramos unos agarraos y que les salía más a cuenta vender a la gente que tiene productos de Apple, que, en teoría, tienen más dinero para gastar, y que, además, no van buscando tanto la pela y además les gusta proteger esos productos que tanto (en términos económicos, aunque en algunos casos también físicos) cuesta conseguir.

Me pregunto si mi BB echará en falta que no le haya puesto una fundita.

Me pongo a analizar la competencia online: amazon.es, amazon.com, pixmanía.es, elcorteingles.es, búsquedas en Google a las bravas... El precio más barato que encuentro para un producto razonablemente decente y razonablemente barato es en Amazon.es y son 13,99 euros más gastos de envío.

Después de ver la oferta, me doy cuenta de que tiene más sentido ir a cualquier dispositivo que tenga una pantalla táctil y en el que se pueda dibujar.

Una de mis primeras dudas es: ¿Dónde están los proveedores? Como no sé por dónde empezar, me doy de alta en Alibaba.com, una plataforma de contacto entre vendedores y distribuidores, y comienzo a buscar proveedores por las categorías de producto. Me pongo a buscar potenciales proveedores. Al principio busco únicamente proveedores europeos. Encuentro uno austríaco. Otro alemán. Veo modelos que me gustan a un precio... hmmm, ¡¡¡elevadísimo!!!, con lo que las condiciones que me van a marcar no creo que no sean buenas. Les escribo a través de la plataforma para pedir presupuesto.

Luego me imagino que me ocurre como a cualquiera después de ver los precios de los proveedores europeos: que te planteas comprar en China. Miro precios orientativos y la diferencia es abismal. Me imagino que la calidad también. Me parece interesante buscar también proveedores chinos.

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Miércoles, 12 de diciembre

No tengo que hacer muchas búsquedas para encontrar un bolígrafo que, al menos en las imágenes, es sospechosamente parecido al de la marca alemana. No sé qué fue primero, si la gallina o el huevo, pero decido pedirles presupuesto. A ver qué tal. El modelo en cuestión cuesta entre 0,30 euros y 1,30 euros la unidad. Le envío un email preguntando por cuánto me saldría un pedido de 100. Creo que mis pedidos van a ir por ahí. Además, este proveedor admite pedidos mínimos de 100 piezas, lo que me resulta razonable.

Este proveedor, no obstante, no permite personalizar el producto, pero a lo mejor éste lápiz no es el que vendo para personalizar. Me gusta que no vaya con la cuerdecita y me gusta que parezca una cera. Tengo que preguntar por el material para asegurarme que no es tóxico.

Le escribo a través de Alibaba.com. El email que escribo es escueto:

Dear Mrs.

I'm studying prices for an stylus pen online shop. I would like to know the price for a 100 pieces order. I don't have a company yet. I'm just writing the business plan and I need this information in order to elaborate the financial-economic plan.

Regards,

Rafael Galán

 

Espero respuesta.

Ando mirando la BB cada dos por tres para ver si he recibido alguna contestación. He sido sincero y en mi ficha he apuntado que no tengo empresa y que estoy preparando un business plan. Creo que es suficientemente honesto. Si digo que soy periodista, lo mismo pasan olímpicamente de mi y de mis veleidades periodísticas y no responden.

Sigo mirando más proveedores y veo uno que personaliza y se me ocurre que puede ser divertido personalizar. A lo mejor no con nombres, sino con frases breves -libres de derechos- de grandes escritores, pintores, dibujantes, filósofos...

Sigo mirando la BB. Han pasado sólo 23 minutos, pero, sin embargo...

Suponiendo que no me responda y cogiendo el precio más alto, sería 1,30 dólares por bolígrafo, que son 98 céntimos de euro por bolígrafo. 100 me cuestan, pelados, 98 euros. Esto, sin aduanas y sin gastos de envío. 

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Jueves, 13 de diciembre

Necesito saber cuánto me va a costar la plataforma tecnológica y las herramientas básicas para vender mis productos. Necesito tener una idea para comenzar a plantearme márgenes y poder comprar entre proveedores.

Conozco a un par de proveedores de tecnología serios -hay más, por supuesto-, pero quiero utilizarles como fuentes para el reportaje y no pedirles presupuesto a ellos porque no me parece ético. Además como quiero que aunque mi búsqueda sea comprimida y exprés, sea lo más real posible, busco en Internet como haría cualquier persona que no conociera ningún proveedor.

Me lleva prácticamente todo el día –bueno, eso y atender llamadas, correos electrónicos y hacer entrevistas para mi sección de oportunidades e investigar alguna anécdota curiosa en Wikipedia por si me sirve para algún post para el blog de la revista [esto lo pongo por si se lo lee alguno de mis jefes]–.

No quiero dar tampoco nombres, porque mi mistery shopping/ investigación periodísitca es más Milou que Tintín. Hay un proveedor que me llama la atención. Entro en su web, miro precios y planes, busco el contacto y leo:

'Contáctanos y pídenos más información sin compromiso'.

Sin compromiso. Suena bien. Les envío un e-mail. [Lo que me dice y lo que le digo lo podéis leer en el reportaje.]

Me pregunta si tengo clara mis necesidades logísticas. Le digo que todavía no me he puesto a pedir presupuestos. Sé que es un producto que pesa poco. Me comenta que hay que estar pendientes de la proporción de conversión de carritos. Hay que tener claros los precios y cuánto te cuesta ponerlo en casa del cliente.

Sigo analizando la competencia online. Se me había pasado por alto Imaginarium, que me había dejado para el análisis de competencia offline porque acaba de sacar una tableta para niños. No me había dado cuenta de que también vende online. Resulta que además de tabletas, que todavía no me planteo, también tienen bolis táctiles. Ambos en los mismos precios que estoy viendo en todas las tiendas online. ¡Seré principiante!

Me acuerdo de Antonio González–Barros: La mejor forma de competir… es no tener que competir. Para ello tienes que buscar negocios que no tengan competencia y entrar tu primero. La ventaja de entrar primero, te permitirá desarrollar una economía de escala que fortalecerá tu negocio cuando entren competidores.

Es curioso cómo sólo tengo memoria para mi trabajo. A mi mujer le tiene de los nervios. Soy capaz de acordarme de lo que me contó un tipo -bueno, no cualquier tipo– hace cinco años, pero no me acuerdo de poner el lavavajillas o de poner las judías en remojo por la noche.

El caso es que tengo competencia.

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Viernes, 14 de diciembre

Necesito un modelo de negocio. Vale, quiero vender lápices táctiles, pero ¿cómo? ¿Sólo lápices? ¿De alta gama? ¿Voy a precio? No tengo tiempo de ponerme a escribirlo en la Redacción. Hoy tengo mucho lío. Al final, lo hago en casa.

Pensando en los recursos gráficos que necesitaremos después para ilustrar el reportaje, se me ocurre escribirlo en una servilleta de la cocina. [Los modelos os los cuento en el reportaje.]

Mi cabeza da sólo para esto, qué le vamos a hacer. Sin espíritu emprendedor, apostaría por la segunda. Me parece la menos problemática, pero no sé. Me tira más el modelo de los accesorios para peques. Creo que voy a tirar por esa última opción.

Cojo otra servilleta y escribo:

“Voy a vender bolígrafos táctiles. Pero, ¿bolígrafos de primera calidad o me voy a precio y traigo producto de China con más margen?”

No tengo claro nada más –ni qué producto, ni a quién se los voy a vender–, así que comienzo a darle vueltas. ¿Bolígrafos de primera calidad? ¿Bolígrafos de China? ¿Para ejecutivos? ¿Para artistas gráficos? ¿Para niños? 

Tengo claro que un negocio es un buen producto a un buen precio con alguien al otro lado dispuesto a pagar por él y todo ello a través de un canal que funcione. ¿Cómo consigo ese buen precio? ¿Dónde tengo que buscar?

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Sábado, 15 de diciembre - Domingo, 16 de diciembre

Sigo dándole vueltas al negocio durante el fin de semana, que aprovecho con mi mujer y mi hija para hacer estudio de mercado físico.

Nos pateamos El Corte Inglés, Toys R'Us e Imaginarium. Offline encuentro lo mismo que online y a los mismos precios prácticamente. Tengo claro que contra esta competencia offline no tengo ninguna oportunidad, así que mis productos y estrategias tienen que tener en cuenta quién compra en estos establecimientos y qué tipo de productos ofrecen. Eso sí, salvo Imaginarium no encuentro bolígrafos pensados para niños.

Mi mujer acaba hasta el gorro y la peque, encantada. Como ahora tengo mentalidad emprendedora, somos capaces de salir de todas las tiendas sin comprar nada, algo inaudito.

Me doy cuenta también de que diciembre no es precisamente el mejor mes para querer montar un negocio exprés en el sector de los juguetes.

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Lunes, 17 de diciembre

Te pica el bicho, el gusanillo.

Ahora os entiendo. A los emprendedores, me refiero. Es curioso, porque cuando escribo sobre oportunidades de negocio, busco tendencias, hablo con expertos y os dejo que seáis vosotros, con vuestra experiencia (porque nadie mejor que alguien que conoce un sector para sacarle partido) le saquéis partido. Vamos que me toca la parte razonablemente fácil. Pero, me doy cuenta ahora, también es la parte más aburrida.

Mientras espero el autobús por las mañana, se me van ocurriendo ideas. No dejo de pensar en la posibilidad de ampliar la tienda online y ya se me ocurre promoción a través de un blog propio y de un videoblog con marionetas. Se me ocurre recuperar del trastero de casa mis marionetas. Las tengo guardadas hasta que mi hija sea un poquito más mayor.

Se me ocurren que podrían ser la imagen de la compañía y quienes enseñen y prueben todos los productos. Esto, creo, puede funcionar luego con los blogs que hacen reseñas de tiendas y productos infantiles. A lo mejor de esta forma no hace falta invertir dinero en marketing online y hacer marketing online de guerrillas honesto: tengo este producto, he hecho esto para garantizar que sea de calidad, y además lo vende un muñeco gracioso. Y encima los precios son razonables. A mi me suena como una buena estrategia.

Pero, de nuevo, tendré que contrastarlo.

Me bajo del tren y se me ocurren más contenidos para el blog de la tienda. Como, por ejemplo, recomendar apps. Como llevo tiempo buscando apps para la peque, tengo ya un mínimo conocimiento. ¿Se podrá cobrar por la recomendación? ¿Si les envío leads para que se descarguen las aplicaciones me voy a poder llevar yo algo de dinero? Tengo que preguntarlo. Muchas de estas aplicaciones requieren de los productos que voy a comenzar a vender en la tienda. Subiendo una cuesta, en la que general me falta el aire, mi cerebro, ¿excesivamente oxigenado?, comienza a pensar: ¿Algún día tendremos nuestra propia app? Es otro negocio, pero por soñar...

Probablemente sea una tontería (eso sí que es perder foco), pero me doy cuenta de que no he comenzado todavía a pensar en nombres. Es cierto que aún no tengo claro el producto exacto ni el consumidor exacto, pero debería comenzar a darle vueltas. Me acuerdo de lo que me contó Ricardo Lop, el fundador de Aceros de Hispania, cuando le entrevisté para hablar sobre nueva tienda de venta de perlas, que se llama Valdenia. Resulta que Valdenia es una era de su pueblo y es nombre genérico. Así puede vender anillos con perlas o, yo qué sé, látigos o fundas para dientes o correas de transmisión para el coche. Me comentaba Ricardo que el nombre tiene que ser suficientemente genérico, que no hay que constreñirse. Sé que tiene razón, pero no sé, porque he oído el mismo discurso en el bando contrario. Si quieres vender perlas llama a tu tienda: anillosdeperlas.com.

En fin. Por cierto, todavía no me ha enviado el presupuesto el proveedor de tecnología.

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Martes, 18 de diciembre

Esto de emprender es una tortura. Dándole vueltas a la cabeza, dándole vueltas a la cabeza. Ayer me comencé a obsesionar con la calidad de los productos. ¿Por qué arriesgarme a vender productos que pudieran resultar tóxicos o peligrosos? ¿Por qué ir a una gama de precios bajos? ¿Por qué no vender productos buenos de una marca y vender de un único proveedor distintos modelos? Es otro tipo de negocio, pero creo que tiene sentido.

Si un lápiz me sale a 0,09 euros... no creo que tenga en cuenta mucho el medioambiente ni la posibilidad de que sea tóxico cuando los peques se lo lleven a la boca, porque lo terminarán mordiendo.

Otra cosa es que pueda tener productos de segunda o tercera línea para cubrir otro tipo de necesidades, que sería un híbrido con los modelos de negocio que propone Ricardo Lop cuando dice eso de que tienes que tener producto bueno, pero tampoco obsesionarse, porque un buen día te llega un pedido de 100 y, claro, si te interesa servirlo, pues tienes que tener un proveedor que te lo venda para que tu lo puedas vender y sacarle un buen margen.

Se me ocurre hablar con Mariano Nava, un exconsultor de HP que dejó la compañía para formar parte de una empresa de import-export con China, y que después de seis años le ha picado el gusanillo emprendedor y se ha puesto por libre. Lleva ya muchos años trabajando con China. Se me ocurre que puede ser buena idea hablar con él. Para hablar de garantías, de tiempos, de cómo hacer negocios con chinos, en el caso de que finalmente mis proveedores sean chinos. Le llamo y quedamos para charlar.

Esto es un lío. ¿Pierdo foco, de nuevo, o evoluciona la idea?

Como el caso todavía es no cerrarse puertas, he buscado un producto de calidad, Bamboo Stylus, de Wacom, y he pedido al contacto comercial que me explique cuáles son las condiciones para sus distribuidores. Puede tener sentido distribuir online este producto. Sólo tendría nueve competidores, pero veo hueco con un buen posicionamiento. A ver qué me cuentan.

Creo que es momento de hablar con expertos para repasar el carajal que tengo en la cabeza sobre qué modelo de negocio podría funcionar. 

Llamo a Pepe Isabal, consultor de www.e-tecnia.com, para contrastar los modelos de negocio para ver pros y contras.

Hablando con Isabal, resulta que Bamboo es la marca de moda entre los diseñadores gráficos. Ni idea. Es la que compran ellos. Enseguida pienso que a lo mejor ese puede ser otro de mis públicos (con uno de los proyectos iniciales: accesorios de tablets para artistas, ilustradores y diseñadores gráficos). El problema es que es un universo pequeño, por lo que he podido ver en Google Trends, siguiendo el consejo de Isabal.

Después de hablar con Isabal decido apostar por la tienda de accesorios para tabletas para niños. Ya estoy empezando a darle vueltas a los primeros nombres de la tienda: ¡PIM! ¡PAM! ¡PEN! y BABY TABLET.

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Miércoles, 19 de diciembre

Cada vez lo tengo más claro. Lo complicado es encontrar proveedores.

Además de escribir al proveedor que me interesaba en China –y a los proveedores europeos–, escribo a más proveedores chinos, pero ninguno tiene un producto similar. El proveedor que me gusta me escribe para ver si voy en serio y hago un pedido. Yo creo que nunca le he dado tanto tute al móvil en fin de semana.

Mi mujer me pregunta que qué me pasa, que qué hago mirando todos el santo día la BB, yo que soy poco móvil-friendly y paso olímpicamente del teléfono cuando estoy fuera de la oficina. 'Estoy esperando un presupuesto', le digo. Hace un mohín con la boca.

Me doy la vuelta y escribo al proveedor chino diciendo que el precio me parece bien, pero que quiero ver el producto. Le pregunto cómo puedo comprar uno para verlo. Con la Iglesia hemos topado. Resulta que no le sienta bien cuando le digo que quiero ver la calidad del producto.

Discutimos por correo electrónico (en la medida que se puede discutir online) al pedir que me envíen un boli. Me dicen que si dudo de la calidad, que si ellos sólo ofrecen calidad. Les explico que como voy a vender el producto para niños, necesito comprobar la calidad. Les pido uno. Me dicen que me va a salir más caro pagar por los gastos de envío (15,47 euros) –el boli, me lo dan gratis–, que hacer un pedido de 100 bolígrafos (que me cuesta 120 euros).

Éste es el intercambio de correos:

 Dear Xxx:

Thanks for answering so fast.

I would like to test the product. Please tell me how to proceed to make a one piece order so I can test the product.

Kind Regards,

Y me responde esto:

Dear Rafael_

Thank you for your email. Hope you all the best.

Our product has very good quality, you can trust me. And we sell many of this product.

If you really need one, we can send you the sample for free, but you will have to pay for the shipping cost (20$).

I can understand that you are just beginning to buy this product, and worry about the quality. My dear friend, you can trust me. They are really good quality. If tyou buy 100pcs, but first need the sample, it is a bit waste of your money. You know the ship cost needs 20$. The total cost for 100pcs just needs 157$.

My dear friend you should consider my advice. Thank you, and look forward for your response soon.

Insisto en uno y lo pido

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Jueves, 20 de diciembre

08:31horas.

Me bajo del autobús y camino del tren, bip, me entra un mensaje en la BB. Me dice que antes de enviarme nada, tengo que pagar y qué color quiero. Abro una cuenta en Paypal y abono los gastos de envío. A ver cuánto tardan en enviármelo. Aviso a servicios generales y a seguridad de la puerta para que estén pendientes.

¡Me responden de Wacom! Me piden que les explique algo más del proyecto. Les escribo esto:

Estimado [Xxx]:

Estoy preparando el plan de negocio para una tienda online de bolígrafos táctiles de calidad. Quería centrarme en una marca de bolígrafos táctiles para tabletas. Busco productos (gama de producto, se entiende) claramente identificables por marca y modelo.

No me interesa el comprador que se decante por otras tiendas o por ofertas de Internet y que busca básicamente precio. Es más, incluso tengo pensado apostar por precios recomendados (PVP) para ser
competitivo.

Quería analizar cuánto me podría costar este camino (en realidad, convertirme en distribuidor en exclusiva por Internet) que he elegido
para tratar de garantizar que el porte vaya incluido en el precio. Mi idea es colocar el producto en casa de los consumidores más barato que la competencia. En el análisis que he realizado del mercado he visto precios de todo tipo, calidad de todo tipo y he visto que, queriendo llegar a un consumidor que busca la calidad, la diferencia está en
poner el producto más barato en casa del consumidor.

¿Por qué os he escrito? Después de analizar el mercado, me he
encontrado con que la referencia en este producto es la línea Bamboo de Wacom.

Desconozco cuál es vuestra política de distribuidores, de ahí mi interés.

Como verás estoy en la fase de estudio de mercado y búsqueda de proveedores.

No sé si esto te pone en antecedentes.

Un saludo,

Soy consciente, ya lo he dicho de que es un experimento exprés, de que estoy pidiendo presupuestos a toda prisa, que estamos en plena campaña Navideña, pero me llama la atención que el intento más ambicioso provoca interés. No porque esto signifique nada, sino porque puedes contactar con empresas de peso y plantearles tu idea y te responden. Obviamente no hay ningún compromiso, pero mucha gente se corta con determinadas empresas. Y creo que si tienes una idea, tienes que ser ambicioso en ese sentido.

A estas alturas, ya tengo descartada la opción china. Sigo pensando en montar la tienda online de accesorios para tablets para niños.

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Viernes, 21 de diciembre

Buscando información en Internet, aprendo a hacer un boli táctil con un Bic y un trozo de papel albal. ¡Toma ya! ¡Y funciona!

Me responden de Wacom y me dicen esto:

Wacom distribuye sus productos a través de 3 mayoristas oficiales. Cuando tengas más adelantado el proyecto podemos definir tus condiciones de comprar y categoría de Partner.

Pues eso. Otra cosa es el precio al que me lo dejen, claro [sé que los márgenes son muy, muy pequeños en este mercado].

En un punto como éste, ¿qué hago? Sé que cualquier emprendedor de pura cepa se olvidaría de los accesorios y tiraría por los productos de Wacom. Vamos, que lo intentaría. Y que no se quedaría sólo en bolis, que ya sé que eso, por sí solo, poco volumen va a mover. ¿Qué hago?

Soy bastante tozudo, así que sigo con la idea de accesorios para peques.

Ahora, se me ha ocurrido personalizar con ForCover, una empresa española que personaliza carcasas de móviles, sobre todo, pero no exclusivamente, pensando en el sector de marketing para promociones de grandes compañías. Ellos quisieron hacer lo mismo (su foco está en producto publicitario), y ya, jeje, me han hecho el estudio de mercado. Como no había fabricantes, al final se pusieron fabricar ellos, así que voy a contactar con ellos como fabricante. Como son tíos ocupados, aquí sí que tiro de periodista que les sacó en la revista para que me atiendan. Sí, he hecho trampa. Pero es que miro el calendario y tampoco me queda mucho tiempo.

Si no les conociera, habría tirado de Linkedin para tratar de contactarles. Pienso eso y me hace sentir mejor.

Aunque todavía no tengo todos los precios, me preocupa la tesorería, así que voy a empezar a estudiar mi tesorería a un año. Un Excel lo aguanta todo -o eso me han contado-. A ver.

A la hora de pensar cómo voy a trabajar la personalización, me preocupan los tiempos. Si subcontrato, como pronto, voy a servir a quince días. ¿Esperarán los clientes? Dándole vueltas a esto, me he acordado de la máxima de cobra primero, finánciate con los clientes, y así no palmas pasta. Bueno, esa es la idea en bruto. Lo que no sé es cómo se plasma eso en la previsión de tesorería. Tengo que preguntarlo porque ahí me pierdo.

El caso es que llamo a Forcover y no habría hecho falta tirar de periodista. Lo sé porque me lo han dicho.

He llamado a David Ortega, cofundador de ForCover, y le he pedido que fuera honesto. Claro que están dispuestos. No hacen falta pedidos mínimos, te ponen su herramienta para diseñar gratis en tu web (aunque luego corre en sus servidores) y están dispuestos a modificar el precio si el volumen va creciendo. David, recuerda: mentalidad de emprendedor, me dice que si no hay volumen no me va a interesar el coste. No está mal que me lo recuerden. El caso es que ya tengo un proveedor español, de calidad y con un servicio de mensajería en el que confío. El producto sale a 6 euros brutos más gastos de envío (3 euros).

Hablando con David, para demostrarle que tengo ideas, le comento que tengo pensado hacer concursos con los dibujos de los peques. Tengo claro que tengo que crear comunidad en torno a la web.

Me llega el presupuesto. Lo veo y me pierdo. Es un poco lioso. Los productos que ofrece me parece que están bien, que es serio, pero está todo tan despiezado y hay tantos precios por todos los lados, que, eso, que me pierdo. Que no sé qué es qué y si lo necesito o no. Así que sólo me puedo fijar en lo que entiendo: el coste total.

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Sábado, 22 de diciembre – Miércoles, 26 de diciembre

Aunque estoy en modo-navideño, aprovecho algún hueco muerto para continuar buscando productos. Me escondo en el baño con el iPad, aprovechando las celebraciones familiares para ver proveedores.

Me encuentro con el modelo COSMONAUT, de Studio Neat y me lo planteo. Les escribo el 26, ya de vuelta en la Redacción y me responden inmediatamente. Me ofrecen un pedido mínimo de 40 COSMONAUT pens por 13,64 euros/unidad. El coste total del pedido es de 545,65 euros.

 Me cuesta 32 euros, con gastos de envío. Lo podría poner por 37 euros. El problema es que lo vende Amazon.com, que no Amazon.es, por 25 euros más gastos de envío. Me imagino que si negocio con ellos, a lo mejor me ponen el producto más barato y puedo tratar de competir con Amazon, poniéndolo, estilo Lop, más barato en casa del cliente. Esa es la teoría, claro. Y otra, también, que quieran los señores del Cosmonaut. Les envío mi famoso email de Spanish online dealer request a ver qué pasa (hago algunos cambios al correo para personalizarlo).

Mi compañero Javier Escudero me insiste en el tema de aduanas. No debo pasarlo por alto. Igual que la comisión de Paypal. Me parece importante ofrecer la opción GUEST de Paypal, para que la gente no tenga que pagar con una cuenta de Paypal. ¿Qué comisión se llevan? Tengo que tenerlo en cuenta para calcular... TODO. 

La verdad es que con la tranquilidad de tener un proveedor español, con precios españoles, ya voy más tranquilo. También me tranquiliza poder ofrecer productos de calidad, como el COSMONAUT, que podrá sustituir al producto chino y que si no me responde ningún otro proveedor me da idea de por cuánto me pueden salir este tipo de productos de proveedores de calidad para poder echar cuentas para el reportaje. 

Yo esperaba encontrarme con el pedido del producto chino, y me escriben para decirme que el pedido sale mañana.¡Mañana! Al final van a pillarnos las fiestas de por medio y no sé si lo voy a tener tiempo.

Ahora ya tengo claro que arrancar no me va a salir por menos de 10.242,73 euros (+600 euros al año de una gestoría, a 150 euros el trimestre, 50 euros al mes): 10.842,73 euros. Lo mismo que un coche modestito. Vamos, un C3.

Ahora es cuando me planteo: ¿Me compro un coche o emprendo? No es bromaa. Una vez pagas el coche, comienza a perder valor. Emprender te ayuda a ganarte la vida y encima esa inversión la puedes recuperar y comenzar a ganar más dinero. 

Me he tirado una hora echando cuentas y no he metido los gastos de envío. 

Se me ha olvidado el packaging. Habrá que invertir. 

Sigo pensando que los emprendedores sois como los ingenieros: que tenéis la cabeza amueblada de otra forma.

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Jueves, 27 de diciembre - Viernes, 28 de diciembre

Estoy comenzando a tontear con diseños de logo para la tienda. Desde que me dijo Isabal que sí tenía sentido ir montando una landing page de promoción, se me ha ocurrido abrir una gratis en launchrock.com. Pero, tengo que definir de qué va el negocio, antes de abrir la página.

Y comienzo a pensar en la definición de mi negocio.

Es una tienda online en la que encontrar accesorios para que tus hijos puedan convertir las tabletas y smartphones que andan por casa en un parque de juegos. En la tienda encontrarás todo tipo de accesorios para todas las marcas. Es un espacio donde encontrar productos para todas esas tabletas a las que el mercado no tiene en cuenta.

Una funda puede ser más que una funda, puede ser una alfombra mágica, un lápiz digital, una varita...

A diario encontrás recomendaciones de apliaciones para jugar con tus hijos y para no perderte en un mar de apps.

Proximamente,

Hmmm. No suena mal.

El nombre que estoy barajando es PEQUE TABLET, ya que el de BABY TABLET, que era el que me gustaba originalmente, está cogido. Quería encontrar algo genérico, porque también había pensado algo como EL PAÍS DE LAS TABLET o TABLETEA, que suena a mesa de té, TABLETEANDO y TUTURÚTABLET, pero me suenan muy tinkiwinky, que diría mi jefe, Fernando Montero.

Y con razón.

Arranco ahora con el nuevo estudio de mercado para ver qué tipo de fundas para tabletas se venden y qué otros accesorios pueden encontrar aquellos seres humanos que no tienen una tableta con una manzana grabada en el lomo.

Mi punto de partida van a ser Pixmanía y Amazon. Luego iré a por búsquedas de Google para buscar al resto de vendedores online de la primera página de resultados. Tecleo en los buscadores de estas dos tiendas online:

'Accesorios para tabletas'

A ver qué me encuentro.

Mientras busco, me acuerdo de Proporta.com, a los que intenté comprar el año pasado una funda para mi padre, que tiene un modelo de Palm que utilizaban ya en el Antiguo Egipto [lo juro encontraron a Tutankamon con la Palm de mi padre]. Compré y a la semana me dijeron que estaba descatalogado el producto, que se habían equivocado, que ya no se fabricaba y que habían olvidado quitarlo. Muy amables. El caso es que nos quedamos sin funda y llevo un año con publi de Proporta todas las semanas.

Decido empezar ahí, que tienen categorías por marcas, que creo que tiene sentido para mi tienda online.

Poca cosa: fundas para proteger del agua y todo en negro. ¡¡¡¡Bien!!!! A buscar proveedores.

Fernando me insiste en los peligros del emprendedor–orquesta, lo que él llama emprendedor MacGyver. Que no puedo hacer yo todo, que no lleva a ningún sitio. Le respondo que ya lo sé, pero que trato de emular a esos emprendedores que, al más puro estilo guerrilla, no tienen más remedio que tratar de hacerlo ellos todo. Aunque se equivoquen.

Tiene razón, pero necesito un punto de partida. Aprovecho los bocetos que dibujé para un curso de ilustración que empecé hace unos meses

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Viernes, 29 de diciembre - Viernes, 4 de enero

Dedico los ratos libres en casa a echar cuentas [el resultado lo he reflejado en el reportaje]. Despido el año con las imágenes de los Excel en los que he estado trabajando. El viernes 4 de enero llega por fin el bolígrafo táctil que encargué en China. Digamos que sí es de calidad, pero es el doble de grande que el alemán (magia potagia fotográfica), pesa demasiado para un niño (y para algunos adultos) y es algo peligroso para una pantalla.

Durante la comida de Año Nuevo en casa de mis padres se me ocurre hablar con la 'competencia'. En teoría, debería tratar de hablar con Imaginarium, jeje, pero como ya sé que no me van a atender, hablo con una empresa que conozco que vende fundas para todo tipo de dispositivos móviles. 

Llamo a Jaime Otero, co–fundador de LeTrendy.com, para ver qué condiciones les ponían los proveedores (de hecho, un proveedor concreto). He aprovechado para preguntarle sobre dificultades del sector y de la tienda. He confirmado la necesidad de no centrarme en un producto concreto, sino en ir rotando, para no pillarme las manos con modelos, tener poco stock y con la importancia de vender producto bueno. Otero me ha comentado que ahora se puede negociar, que siempre se puede negociar. Y que también les ha sorprendido que las marcas con les dejan que vendan justitos. Me ha dicho que muchas veces para que un producto no cueste 51,50 euros y puedan ir a 49,00 euros han renegociado con el proveedor. Trabajan con un margen de entre el 20% y el 25%. Me ha comentado también que los ratios de conversión ahora mismo han caído en Internet, en general, y en su negocio, en particular. La compra por impulso ya no es lo que era.

Ahora pienso que todo el experimento tiene una trampa. Ya no se trata sólo de ver cuánto me cuesta emprender o emprender, sino de cuánto dinero dispongo y hasta dónde estoy dispuesto a invertir. Al disparar sin fuego real, las decisiones son diferentes. Creo que esa es la principal diferencia. Si apuesto ahora por traer producto de calidad, ya estoy hablando de pedidos europeos y estadounidenses. Traerme un pedido mínimo de 600 unidades, por ejemplo, del producto Cosmonauta, me cuesta 7.979,24 euros, incluida ya la aduana (me cuesta 8.400 dólares, más 1.335,17 euros1 del 21% de IVA, más 286,11 euros del 4,5 por ciento de aduana para este tipo de producto). Me pondría en unos 18.000 euros de inversión... ¡con un único producto! Porque tendría que tener más productos.

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Martes, 8 de enero

Hacemos un test de calidad del boli en la Redacción.

Me planteo también vender tabletas pensadas específicamente para niños y estudio el mercado (a toda leche, para seros sincero).

El estudio de mercado (apresurado, vale) se puede resumir en: esto, esto, esto y esto otro.

Me encuentro con los productos de Vinci y de Oregon Scientific. Me he puesto en contacto por el chat de la web corporativa del primero y me han pedido que escriba al departamento de ventas, cosa que he hecho (les he enviado, retocado, el email que en su día le envié a Wacom). Y resulta que Oregon Scientific tiene ya distribuidor en España: Diset. Así que he buscado a la dircom para ir más rápido y preguntarle si son distribuidores en exclusiva y qué tal van ese tipo de productos o por qué resulta interesante apostar por esa marca. A ver si me responde. Les he contactado por Linkedin.

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Esto tiene que ser una carrera de fondo y no un sprint. Con el cierre del número cerca, siento más que estoy en un sprint y que no tomo las decisiones correctas. Empecé el día queriendo cambiar el negocio y ahora quiero dejar cerradas todas las vías de la tienda para peques.

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Miércoles, 9 de enero

He estado viendo los modelos de negocio con Fernando Alfaro, consultor del Centro de Iniciativa Emprendedora de la Universidad Autónoma de Madrid. El 'ganador', en este caso ha sido el de marca-distribuidor. Y me fío de Fernando. Aunque su postura tiene un matiz: recela bastante de los negocios online. No obstante, yo sigo fiel a pequetablet.com. Así que, de todas formas, veo con él el plan de tesorería a un año y básicamente no me vale para nada más que para aprender a hacer un plan de tesorería. Básicamente no sabía cómo imputar el IVA y eso hacía que el plan se me fuera de baretas.

El caso es que con la desviación queda claro que, a tenor de las cifras del primer año, se queda en un negocio complementario para alguien que tenga otro empleo. Con otro matiz: el primer año no se recuperaría, ni de lejos, la inversión inicial.

Le comento que ya me he dado cuenta de que Peque Tablet necesitaría una línea adicional de liquidez y le explico mi idea de abordar la personalización de tablets y dispositivos móviles en colegios de élite. Al igual que los anillos en Estados Unidos, las tabletas en España: con el logo y el alma mater. A lo mejor para profesores. Le parece bien, pero me comenta que ese esfuerzo comercial (visitas, prototipos y trípticos requieren una inversión que no queda reflejada en el plan de tesorería que he preparado).

Aprovecho para preguntarle a Fernando qué tendría que hacer para preparar un plan financiero que me pudiera abrir las puertas de Wacom, que a estas alturas, a seis días del cierre de la revista, es la idea más viable. Me lo explica, y se me ocurre que puede ser una buena idea de apertura para la sección de Oportunidades (así que me guardo los negocios de éxito en Internet en USA para el próximo mes).

Vuelvo a la Redacción y me pongo a pulir el plan financiero.

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Jueves, 10 de enero

Me voy a ver a Carlos Oca, experto en software y en desarrollos para Internet de la consultora Lextrend.

Desesperación. Después de contrastar todo el trabajo con Carlos, resulta que él no lo ve como negocio. El proyecto que he planteado es muy de nicho, y corre el riesgo de pasar de moda. No quiere decir que no se puedan vender ahora, sino que se corre el riesgo de que no se puedan vender dentro de dos años, lo cual pone en entredicho la viabilidad de cualquier proyecto.

Me comenta, además, que son productos muy de venta cruzada. No sé si de toda la conversación lo que más me asusta es tanto MUY dentro de las frases. MUY de nicho. MUY de venta de cruzado. Es difícil, también, que un cliente entre a comprar exclusivamente esto. 'Es un producto muy complicado de vender, MUY (otra vez) típico de VIPS. Es un producto muy perecedero, de venta muy difícil en Internet. Piensa que la gente es muy vaga y no va a ponerse a escanear un papel para enviártelo'. asegura Oca.

Le cuento los tres modelos de negocio y mi idea de los diseñadores gráficos. 'Eso sí que tendría sentido', dice. Ahora. Ahora me lo dicen. Me comenta que, desde fuera, de los tres modelos, el que más sentido tiene es el de importar los productos de Wacom.

Ahora, por tanto, me encuentro ante un Rubicón. ¿Continúo apostando por mi idea de negocio? ¿Cambio? ¿Qué hago?

No lo sé.

Carlos me da buenos consejos. Como que a la hora de valorar un presupuesto de un proveedor de proyectos de ecommerce divida el total de la inversión que tengo que hacer entre 40 euros la hora y que así me dará el número de horas que me va a dedicar a mi proyecto. Con el presupuesto que tengo en las manos, me da 45 horas para hacer mi proyecto. Dos días y medio. Vaya. Me dice que la tecnología no te puede poner barreras, que tiene que ser útil y no dejarte colgado. Para esto último me propone que le plantee lo siguiente a mi proveedor. Primero tengo que fijarme un objetivo de ventas. Después preguntarle a mi cliente si ha llevado a alguno de sus clientes a ese volumen de ventas. Y si es así que me muestre qué trabajo ha realizado para ello. ¿Por qué? Porque si voy a tener un volumen determinado de ventas me voy a encontrar con problemas de tráfico, con problemas de rapidez en la carga de la página...

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Viernes, 11 de enero

Hoy es el último día que le dedico al negocio.  Me tiro desde las 9.30 hasta las 16.45 repasando los planes de tesorería para el primer y segundo año del negocio. Principalmente corrigiendo los errores que voy cometiendo. Se me olvidan cosas tan 'banales' como cuánto me cuesta encargar las personalizaciones a mi, con su correspondiente IVA. Luego, cuando ya lo tengo todo, resulta que se me había incluir las nuevas desviaciones en las declaraciones trimestrales de IVA. En fin. Ahora ya tengo un plan de tesorería digno (digno porque no tiene fallos). Los resultados no son para echar cohetes, pero al menos las cifras de ventas van creciendo y va ganando dinero, aunque las declaraciones trimestrales de IVA son un palo para la caja.

Estos días –durante Reyes– he sido más optimista. La inclusión de tabletas VINCI y el esfuerzo en marketing me animan. Así que después de irme de fin de año desanimado, regreso con el ánimo recuperado. También puede ser efecto de las fechas.

Lo que sí es cierto es que estoy saturado. Francamente, tenéis algo especial.

Se me ha ocurrido también arrancar con el cálculo de cuánto dinero conseguiría invirtiendo el mismo dinero a plazo fijo. No sé si es políticamente correcto decirlo desde nuestra revista, pero como siempre hemos sido honestos, voy a tirar por ahí.

Comienzo a echar cuentas a la personalización de tabletas y dispositivos móviles en los colegios. Busco listados de colegios de élite en Madrid (por algún sitio hay que empezar). Busco colegios privados con mejores notas. Me imagino que serán los que se sientan más orgullosos. Mi colegio, por cierto, está entre los diez primeros. Hmmm. Podría ser un buen punto de arranque. Si sigue alguien conocido, lo mismo hasta me reciben.

Cuando echo cuentas trato de ser pesimista, pero ¿qué es ser pesimista? ¿Para mi? Vender cero patatero. Pero, claro, en ese escenario no monta una empresa ni Richard Branson. Así que: ¿cuánto es poco? Pienso que los colegios de élite pueden tener al menos 50 tabletas en el colegio para todos los cursos y que puedo ser capaz de convencer a dos colegios al mes. Sólo de Madrid, aunque creo que tengo oportunidades fuera de Madrid. ¡Narices! Hasta lo veo para Estados Unidos ahora que me acuerdo de que acabo de escribir lo de los anillos –y las chaquetas–. Y también Universidades, aunque ahí, poco de pequetablet.

Veo que es importante no pillarse las manos con la tablet. A lo mejor habría que apostar por un nombre más genérico: Tabletta o Los caballeros de la tableta redonda.

Está claro que no puedo vender al mismo precio, así que decido bajarlo cuatro precios y venderlo por 25,95 euros. Para 50 tabletas = 1.297,5 euros, IVA includo, sin gastos de envío y sin pasarela a la que haya que pagar comisión. La acción comercial la hago yo, pero en la web puedo abrir un apartado que diga: ¿Eres un colegio? Envíanos un correo electrónico y personaliza... algo así. A mi me quedarían limpios 480 euros, quitando IVAs y gastos fijos varios.

Voy a echar cuentas a ver qué sale. Y voy a pensar que enero, febrero y marzo son razonablemente mejores porque ya me conocen.

Y también voy a pensar que en esos meses hay que buscar productos nuevos. La idea: poco stock, y pedidos, como mucho de 100 unidades. Jaime Otero, de LeTrendy, me hablaba de pedidos de 10-40 unidades. Sin tocar China, ojo. A ver.

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