Los 11 tipos de emprendedores. ¿Con cuál te identificas?

Las empresas crecen casi a imagen y semejanza de su líder. Existen 11 perfiles de emprendedores de éxito ¿A cuál perteneces tú?

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Sergey Brin, EL SOCIAL

El tándem lo representaría muy bien  Sergey Brin  con Google. Cofundador junto a Larry Page del buscador, hay quien dice que es su personalidad la que marca a la compañía, a pesar de que su labor es más de investigación que de gestión. Está continuamente analizando posibles innovaciones y suyas son las principales apuestas de la empresa, desde el Google News hasta las Google Glass. Dicen de él que le preocupa mucho el bienestar de su equipo, de ahí que haya promovido un sistema de entretenimiento para su gente. Y Google es así, una compañía absolutamente innovadora que sigue dominando su sector, pero que año tras año encabeza las listas de Best place to work de los países donde está presente. Una variante de esta personalidad estaría representada por  Ricardo Fisas  y la creación de Natura Bissé. Este empresario, ya fallecido, imprimió un tipo de liderazgo más cauto, más individual, más preocupado por el factor humano. Y eso se traduce en la propia filosofía de una empresa, Natura Bissé, que tiene muy presente a su fundador en todos los aspectos de la organización.

Ferrán Adriá, EL ARTISTA

Son aquellos que consiguen impactar a través de su arte. Como explica Irene Martínez, “serían un tipo cisne, el artista por excelencia, crean empresas vinculadas a su sentido artístico, a la creatividad y a lo dramático, porque la personalidad del artista impregna todo”, como le ocurre a   Custo Dalmau  con Custo; David Muñoz con DiverXO, o Ferrán Adriá  con El Bulli, por ejemplo. Se saben y se sienten diferentes, son sensibles, profundos, atrevidos, refinados y audaces. Detestan la burocracia, las rutinas, la normalidad… Sus empresas lo reflejan”. Una variante del artista sería el reputado o prestigioso: “En el eneagrama sería el emocional-equivertido, muy preocupado por su imagen”. Podríamos traer aquí a Kike Sarasola creador de los hoteles Room Mate, “busca el éxito y la diferenciación creando un concepto de hotel a su imagen y semejanza, para un público ávido de diferencia, glamur y personalidad. Refuerza la  marca de sus hoteles con la suya propia”, explica la directora de Key Executive y autora de Marca Profesional, cómo ser sobresaliente, relevante y diferente.

Carlos Slim, EL BONACHÓN

Estaría representado por  Carlos Slim   y su holding Grupo Carso. Es una personalidad reservada, sencilla y muy familiar, con una vena solidaria y un sentido social muy importante, pero desde el punto de vista capitalista. Una de sus frases favoritas es que “la riqueza es como un huerto: tienes que compartir sus frutos, pero no sus árboles”. Es una persona generosa con sus trabajadores. “Son empresas paternalistas que generan empleo, participan en obras sociales y hacen donaciones”, recuerda García Francos. Una variante de esta personalidad sería la del conciliador. Como lo define Cubeiro, “correspondería al tipo instintivo-equivertido (es decir, puede ser en ocasiones introvertido y, en ocasiones, extrovertido)”. En política correspondería a un   Obama  o un  Mandela . El presidente de Castrosúa,

Juan Luis Castro , encaja en este perfil. Bajo su mandato, la empresa ha pasado de ser una empresa de oferta muy dirigida al cliente a ser muy innovadora. A favor de este prototipo, su capacidad para aunar voluntades hacia objetivos.

Francisco Martín Frías, EL SERVICIAL

Como recuerda Olivera, “ Ramón Areces empezó desde una pequeña tienda y siempre mantuvo su foco en el cliente y ese carácter de comercio de proximidad, dos rasgos que se han convertido en el sello de El Corte Inglés, auténtico referente en la atención postventa a los clientes”. “Su personalidad es del tipo buey, un emprendedor que busca ayudar a los demás, cuyas empresas están orientadas a servir a las personas, porque son atentos, serviciales, generosos, que disfrutan tratando con personas”, comenta Martínez. Otro ejemplo claro de esta personalidad sería el de Francisco Martín Frias en su época al frente de la empresa de mensajería urgente MRW que él fundó, una gestión caracterizada, sobre todo, por su carácter humanista, “con un alto peso en lo social, en el altruismo y que entiende la empresa como una forma de lanzarse a otros”, explica Cubeiro. Su mayor debilidad deriva, precisamente, de su fortaleza: la gestión de la atención al cliente es crítica, cualquier fallo en el proceso provoca una hecatombe en la empresa.

Mark Zuckerberg, EL ESPECIALISTA

Son líderes muy especializados, con un alto dominio técnico, mucho conocimiento vertical, individualistas y tímidos. Muy orientados al resultado y ambiciosos, dotan de esa misma personalidad a la empresa. Trasladando este estereotipo al eneagrama del que hablan Cubeiro e Irene Martínez, directora de Key Executive, sería “un búho, un tipo cerebral, que le gusta investigar, se manejan muy bien en el mundo de las ideas, pero son reservados y poco sociables en general. Crean empresas en base a su gran curiosidad y capacidad intelectual, como hizo  Mark Zuckerberg  en  Facebook o Gates en Microsoft”. Siguiendo con García Francos, Zuckerberg “es tímido, introvertido, pero también agresivo y con mucha ambición y Facebook, al igual que él, es una empresa que ha ido creciendo en el día a día y muy enfocada a resultados”. Precisamente, ambición es lo que define la primera fase de Bill Gates y Microsoft. A favor de este prototipo, el conocimiento, el dominio de la técnica y su foco en innovar. En contra, su escasa habilidad social, lo que les obliga a asociarse con terceros para cubrir esta carencia.

Florentino Pérez, EL REFORMADO

Corresponde a quienes han sabido revolucionar sus respectivos sectores. “Es el tipo instintivo-introvertido. Muy exigente, marcando sus propias maneras de hacer las cosas”, afirma Cubeiro. En España tenemos el ejemplo de  Juan Roig  con Mercadona o de  Florentino Pérez  con ACS/ Real Madrid. “Roig es el tipo de emprendedor al que les cuesta confiar en las personas y delegar, por eso cuando se dedican a la gestión directamente dominan con mano de hierro, tienen muy claro lo que quieren, no aceptan la rapidez ni el beneficio inmediato haciendo las cosas de cualquier manera”, resume Martínez. En el caso de Pérez, “ha sido capaz de generar nuevos modelos de negocio, en ACS comprando empresas por un euro que luego ha sido capaz de reflotar y en el Real Madrid apostando por el marketing para hacer del club una empresa rentable, además de exitosa deportivamente hablando”, explica Cubeiro. A favor, su alto nivel de exigencia y de osadía forma una combinación perfecta para crear modelos de negocio rompedores. Su punto débil gira en torno a la comunicación.

Amancio Ortega, EL DISCRETO

“Sería el tipo de la abeja, tan perfeccionistas y rigurosos, tan organizados, trabajadores, cumplidores y autodisciplinados, consiguen que sus empresas funcionen como un reloj suizo. Hay bastantes ‘tipo uno’ fundadores de empresa”, apunta Martínez. Un ejemplo sería  Amancio Ortega  e Inditex. Ortega se caracteriza por su introversión, por ser una persona poco amiga de la publicidad, muy reservado, muy discreto y muy trabajador, y esa es la historia de Inditex. Desde sus comienzos a través de pequeños comercios que poco a poco sin hacer grandes inversiones en campañas de publicidad han ido creciendo y expandiéndose, haciéndose con la confianza de los clientes, a base de calidad y precios. Para José Pedro García, “Ortega es un empresario exigente, pero a la vez capaz de delegar y dar la importancia que se merece al equipo”. Otro ejemplo de éxito empresarial a través de la discreción sería el del cauto, representado por  Ricardo García creador de Milanuncios.com: sobrio, enemigo acérrimo de los medios, no existen fot os suyas en ningún medio de comunicación.

Larry Ellison, EL DESAFIANTE/IMPULSIVO

A nivel internacional, un ejemplo claro es Larry Ellison, fundador de Oracle. Se juega periódicamente el puesto de hombre más rico del mundo con Bill Gates, pero su personalidad no puede ser más dispar. Una de sus frases más reveladoras de su carácter y, por extensión, de la filosofía de Oracle es: “Cuando eres la primera persona cuyas creencias son diferentes de lo que todo el mundo cree, dices: yo tengo razón y todos los demás están equivocados”. Pragmatismo por encima de todo y una necesidad constante de desafiar en la vida y en la empresa. Son famosas sus extravagancias y sus aires de gran divo. Oracle es su reflejo: una empresa pragmática, pero desafiante y rompedora. Una variedad de ese modelo desafiante sería el del impulsivo que, Juan Carlos Cubeiro, head of Talent de Manpower Group, y García Francos, vinculan a Emilio Botín y el Banco Santander. “Es el intuitivo, el de las grandes ideas, que no huye del conflicto”. El Banco Santander fue, de hecho, uno de los primeros en romper el status quo de las entidades financieras con productos innovadores.

Jeff Bezos, EL ULTRACONTROLADOR

El ejemplo más claro sería  Jeff Bezos  y Amazon. Tiene fama de tener una personalidad compleja y obsesiva y de ser un jefe temido, un poco al estilo de Steve Jobs, sólo que a diferencia del fundador de la compañía de la manzana, Bezos pone el foco absoluto en el cliente, no sólo a la hora diseñar los servicios o productos, sino también a la hora de atenderle: su e-mail es público y cualquier cliente puede mandarle un correo. De hecho, cuenta la leyenda interna que cuando recibes un correo de él con un interrogante en el Asunto, suele estar relacionado con una queja de algún usuario y si no tienes una respuesta convincente, te puedes dar por despedido. La personalidad de Bezos es la de la filosofía de la hormiguita más que la de la cigarra y de, alguna manera, así es Amazon, ha ido creciendo sin prisa, pero sin pausa, y más amparado en el boca a boca y en las recomendaciones que en cualquier otro tipo de publicidad. La fortaleza de este prototipo es su perseverancia, capacidad de trabajo y foco en el cliente. Su gran debilidad se halla en la incapacidad para delegar y las carencias en la gestión del equipo.

Travis Kalanick, EL PROVOCADOR

Travis Kalanick , cofundador de Uber junto Garret Camp, tiene fama de ser un líder que apuesta por la innovación que facilite la vida a los ciudadanos, pero es también un provocador, hasta el punto de que la revista Fortune le ha nombrado “el héroe rebelde de Silicon Valley”. Aunque la idea fue de Camp, es Kalanick el que dejado su sello en la empresa. Tiene fama de tener una personalidad persuasiva y arrolladora, y se dice de él que es un tipo inquieto, descarado, arrogante y muy inteligente. Y así es, también, Uber, la aplicación que ha puesto en pie de guerra a los taxistas de medio mundo.

Aunque ha nacido con la filosofía tan en boga actualmente de la economía colaborativa y que busca facilitar los trayectos urbanos a los usuarios, Uber amenaza con romper el monopolio del transporte privado y hacerlo, además, como representa su fundador, sin ningún tipo de rubor ni cargo de conciencia. Lo cierto es que el éxito de la compañía es tal que, en Estados Unidos, Uber ya se utiliza como verbo al estilo del tuitear o wattsappear. Este tipo de emprendedor tiene a su favor que es capaz de asumir riesgos, detectar nuevas oportunidades y probar caminos alternativos a necesidades antiguas. Uno de sus mayores peligros es que se anticipe demasiado a las necesidades del mercado.

Steve Jobs, EL ARROGANTE

Si hay un ejemplo paradigmático de esta personalidad sería el de Apple. Steve  Jobs  era una persona arrogante e insensible hacia las personas, hasta el punto de que se dice que los empleados evitaban a toda costa coincidir con él en el ascensor de la empresa porque una respuesta mal elaborada a una pregunta inesperada podía significar el despido fulminante. Era también perfeccionista y muy minucioso y todos esos rasgos se han trasladado a la empresa: Apple es una compañía caracterizada por su alto grado de exigencia y por cierta arrogancia, no en vano no ha tenido ningún reparo en crear sistemas incompatibles con otros dispositivos y hacerlo con todo el afán de exclusividad del mundo. Su servicio de asistencia al cliente “tiene un sistema de citas previas en el que, de alguna manera, es el cliente el que se adapta a la compañía y no al revés”, señala García Francos. El punto fuerte de esta personalidad radica en la autoestima, la autoconfianza y el entusiasmo. El peligro puede venir de la exacerbación de esos mismos rasgos, provocando una pérdida del sentido de la realidad. La irritabilidad y la soberbia conducen a liderazgos demasiado individualistas.

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