Emprendedores de éxito sin estudios universitarios

Nuestros protagonistas sustituyeron el aprendizaje en las aulas universitarias por el trabajo sobre el terreno. Hoy están al frente de negocios de éxito. 

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Sin licenciatura, pero sí con formación

Era 2005. Steve Jobs, el ya fallecido fundador de Apple, se dirigía a los estudiantes de la prestigiosa Universidad de Standford. Ellos se disponían a graduarse y deseaban escuchar palabras de aliento de uno de los artífices de la revolución tecnológica de las últimas décadas. Sin embargo, el inicio de su intervención la reservó para recordar cómo abandonó sus estudios académicos, algo más de tres décadas antes.

“Decidí dejarlo. En su momento me dio miedo, pero en perspectiva fue una de las mejores decisiones de mi vida”, afirmaba Jobs ante el asombro de su auditorio. El fundador de Apple se justificaba: “No tenía ni idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo”. Un par de años después de haber tomado ese controvertido camino fundaba junto a un amigo de la infancia el embrión de la que hoy es una de las grandes firmas tecnológicas.

Steve Jobs es uno de los miembros más destacados de ese grupo de emprendedores de éxito que no celebraron su graduación universitaria. Sus razones y su perfil no distan mucho de los del resto. Jóvenes con grandes inquietudes que no son respondidas en las aulas y que deciden iniciar la batalla sin pasar por ellas. Emprendedores como Marcos Alves, Kike Sarasola, Carlos Blanco o Dídac Lee.

Un camino difícil

El que eligieron nuestros protagonistas no es un camino fácil. Primero, por las razones que les llevaron a ello, pues la mayoría no sentía que la Universidad estuviera alineada con sus objetivos de vida. “El nivel de frustración fue brutal… Lo que yo quería era montar empresas innovadoras y me encuentro estudiando matemáticas todo el día”, recuerda Dídac Lee, fundador de de Inspirit. Carlos Blanco, creador de a aceleradora Conector, o Marcos Alves, fundador de ElTenedor.es, tampoco llegaron a pisar las aulas porque se mostraban convencidos de que no les ayudaría en su camino.

Un buen equipo

Junto a esa frustración, la elección fue complicada por las consecuencias que acarrearía no formarse en la Universidad: el surgimiento de importantes lagunas al abordar la gestión de sus empresas. Unas carencias que, a la postre, marcarían sus primeras experiencias. “Me faltaban ciertos conocimientos de recursos humanos, finanzas, marketing… No había tenido experiencia”, reconoce Marcos Alves, promotor de la plataforma de reserva de restaurantes online ElTenedor.es. Por su parte, Kike Sarasola, fundador de la cadena de hoteles Room Mate, suplió su falta de preparación con cursos complementarios y, sobre todo, rodeándose de un buen equipo.

Este último es el ingrediente utilizado por todos ellos para emprender esos primeros pasos. La escasez de conocimientos sobre finanzas, recursos humanos o ventas ha sido sustituida por un nutrido grupo de colaboradores especializados. En este sentido, Dídac Lee recuerda que un emprendedor “no está obligado a saber de todo, sino a ser consciente de lo que no conoce y rodearse de gente que sí sabe”.

Formación en gestión

Salvados esos escollos y con los proyectos en una fase de consolidación, llega el momento de prepararse a fondo para gestionar. Pertrecharse con una formación más específica con la que enfrentarse a retos mucho más complejos. Carlos Blanco decidió, con 43 años y numerosos proyectos a sus espaldas, cursar un programa de alta dirección en una escuela de negocios. “Estoy muy contento porque me ha servido para ordenar conocimientos aprendidos con la experiencia”, recuerda.

Abordar un máster especializado en management tras años de practicar el método de ‘ensayo-error’ tiene, según Marcos Alves, varias ventajas. Para él, éste es el mejor momento, pues se afronta con un bagaje previo que permite al emprendedor hablar “el mismo idioma” que los que suben a la palestra a diario. “No es que esté mal abordarlo con 25 años, pero le sacas más provecho si esperas”, explica el fundador de ElTenedor.

Esa formación específica puede incrementar las probabilidades de éxito empresarial. Al menos es lo que concluye una encuesta elaborada por el periódico Financial Times entre las cien principales escuelas de negocio. En ella se establece que el 84% de los estudiantes que, tras completar su MBA, crearon su propia startup aún estaban operando tres años después de arrancar un porcentaje significativamente mejor que el resto de compañías de este tipo.

Educación universitaria

Con cursos especializados o sin ellos, la historia de estos emprendedores que deciden lanzarse sin formación universitario no es excepcional. De hecho, es mucho más común de lo que cabría esperar. Al menos, sobre el papel. Y el reciente informe de la Fundación BBVA-Ivie sobre Crecimiento y Competitividad lo corroboraba. Ofrecía un dato revelador: apenas un tercio de todos los empresarios españoles han completado su formación universitaria.

Puede que haya quien deduzca de este dato que la Universidad está aún alejada de las preferencias de los potenciales empresarios. Preguntándoles a ellos, creen que aún queda mucho por hacer para que sea vista como una aliada.

Marcos Alves señala la importancia de potenciar la experiencia profesional y la práctica dentro de las enseñanzas, mientras que Dídac Lee advierte de la necesidad de integrar a profesores emprendedores o que hayan trabajado en el sector privado para dar una visión mucho más cercana a la realidad a la que el estudiante tendrá que hacer frente años después.

Y ahora, con la experiencia vivida, cabe preguntar a quienes esquivaron las aulas si harían lo propio en caso de poder dar marcha atrás. Todos confirman que repetirían el mismo guión. Pero con una advertencia: el joven con ansias emprendedoras debe esforzarse para buscar la formación que mejor se adapte a gusto.

A continuación, puedes ver el perfil de emprendedores de éxito que no han pasado por las aulas universitarias.

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CARLOS BLANCO. Fundador de Conector

Carlos Blanco tuvo fortuna como estudiante. Con 13 años coincidió con un profesor que le orientó bien de acuerdo a sus habilidades. Sus consejos le llevaron a decantarse por la formación profesional. Más concretamente por la Informática de Gestión. 

Formación previa
Unos años después se planteó dar el salto natural a la Universidad, pero no llegó a pagar la matrícula. Trabajaba desde hacía tiempo como programador en una empresa de servicios. “Ya ganaba más de 100.000 pesetas y tenía conocimiento suficiente”, explica el business angel y fundador de la incubadora Conector.

A partir de los 21 años arrancó su carrera como emprendedor fundando su primera compañía: una firma de servicios informáticos junto a otros dos socios. En esos primeros pasos, echa de menos conocimientos comerciales y empresariales. “Son conocimientos que, aún así, no los hubiera adquirido con una Ingeniería Informática”, recuerda, a la vez que insiste en que la diferencia de nivel entre quien cursa un ciclo formativo superior y quien acude a la Universidad no es demasiado amplia. Por cierto, algo que no sucede en otros segmentos como el financiero. 

La vía del máster
A mediados de los 90, durante esas primeras experiencias emprendedoras complementó su formación técnica con dos másteres en lenguaje multimedia y telecomunicaciones. “Siempre he creído que era importante y en este caso me vino bien estudiar en estas dos áreas”, reitera. Casi dos décadas después, en 2012 y con 43 años, cursó un programa de alta dirección en el IESE Business School. El objetivo era claro: “Ordenar los conocimientos aprendidos con la experiencia". Ahora, con perspectiva suficiente, reconoce que si hubiera tenido más formación empresarial posiblemente no hubiera cometido muchos de los errores. Sin embargo, advierte que el emprendedor “nace más que se hace”, por lo que los estudios universitarios son “buenos, pero no imprescindibles”. “Lo importante es que uno acabe formándose en aquella disciplina en la que sea brillante”, añade Blanco.

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MARCOS ALVES. Fundador de Eltenedor.es

Marcos Alves (1982) era joven e inexperto cuando inauguró su carrera emprendedora. No contaba en su haber con formación universitaria y eso le marcó. “No me ha ayudado porque la gente tiene muchos prejuicios, hay un poco de titulitis”, afirma el fundador de Eltenedor.es, una de las grandes compañías de reservas de restaurantes online en España. 

Amor por probar
Aun con las dificultades encontradas, supo exprimir alternativas que le han permitido, según explica, “demostrar que no era totalmente necesaria la formación académica”. Alves tiene 32 años y su primera experiencia emprendedora llegó con 23, cuando trató de implantar, sin éxito, en España un proyecto innovador de origen francés centrado en la tecnología unida a la restauración. Lo hacía después de haber cursado un módulo formativo especializado en actividad comercial y márketing. Era la alternativa a la universidad. Reconoce que desistió de estudiar una carrera, al ser un joven “muy inquieto al que siempre le costó concentrarse”. Perseguía una formación más práctica y esta era la mejor salida para conseguirlo. Ese ‘amor’ por probar, le llevó a lanzarse. En el camino logró éxitos y cometió errores de los que aprendió. “Si hubiese tenido esa formación, me habría ayudado pero los habría cometido, aunque seguramente menos graves”, reconoce.

Equipo fuerte

Para superar esa carencia de base teórica apostó siempre por crear un equipo fuerte alrededor con el que hacer evolucionar el proyecto. Pero aún con una buena red de colaboradores, Alves admite que necesitaba un plus formativo tras años de experiencia sobre el terreno. Por esa razón, hace algo más de dos años estudia un máster MBA con los que complementar su bagaje y ayudarle a adoptar una visión más global en la estrategia y a fortalecerse en áreas de gestión. 

Diez años después de comenzar, confiesa que no fueron fáciles los comienzos en los que se mezclaba la juventud con la falta de formación académica. Sin embargo, afirma rotundamente que ahora, con perspectiva, no cambiaría el orden de las cosas.  

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DÍDAC LEE. Fundador de Inspirit

Dídac Lee quería estudiar informática. Era un fanático de la tecnología. Pero al pisar por primera vez un aula de la Universidad, se percató del error. “Confundí ser profesional de informática con ser empresario de ese mundo; son dos cosas que no tienen que ir unidas”, explica el emprendedor, fundador de Inspirit y de otras startups como TradeInn o Zyncro. Se sintió frustrado al estudiar matemáticas cuando su verdadera ambición era crear empresas innovadoras. El resultado: a los 21 años abandona para construir la franquicia del Grupo Intercom en Girona, su primera aventura emprendedora.

Mentores
Eran significativas sus lagunas formativas en disciplinas como el marketing, las finanzas o ventas, ¿Cómo llenarlas? Con dos medidas: aprender mucho de sus franquiciados, con Axel Serena y Antonio González Barros como principales mentores, y rodarse de un equipo que lo complementara. 

El paso de los años agotó esa primera fase de investigación de mercado y producto. Arrancaba un segundo periodo: el de dirección. En ese momento existen dos opciones: o se contrata a un líder externo o hay que abordar un proceso de formación empresarial. Él eligió lo segundo y estudió dos programas de dirección de empresas y de gestión. 

Seguir tu instinto
En este tiempo reconoce no haber percibido la falta de un título académico como un obstáculo para poder afrontar proyectos y hacerlos crecer. Aunque, hace una salvedad: “No es lo mismo ser emprendedor en nuevas tecnologías que si quisiera ser arquitecto o abogado; entonces hay que tener ese título”.  Si pudiera volver atrás, estudiaría algo que estuviera alineado con sus intereses. La comunicación, el Periodismo o la administración de empresas son tres de esas áreas. Y en este sentido, insiste en que lo importante es que los jóvenes se informen a fondo antes de dar el paso, analizando el plan de estudios, recabando opiniones de referentes del sector y siguiendo sus instintos.

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KIKE SARASOLA. Creador de Room Mate

Fue un deportista de élite y desde muy pequeño estuvo ligado a los negocios de su padre. Kike Sarasola, hijo del conocido empresario español Enrique Sarasola y fundador de la cadena de hoteles Room Mate, comenzó hace más de tres décadas la carrera de Económicas. 

Pasado olímpico
La compatibilizaba con sus competiciones en el equipo olímpico español de hípica. Hasta que a finales de los 80 la peste equina obligaba a hacer las maletas y salir de España para preparar los juegos de Barcelona 92. Esa salida le hizo abandonar definitivamente sus estudios universitarios.

No los volvió a retomar más. Tras su vuelta, continuó con las competiciones y posteriormente con sus proyectos como emprendedor. Primero como representante de fábricas italianas de tejidos. Después creando una empresa de informática que tuvo que cerrar ante la crisis de las puntocom a principios de siglo. Y por último su proyecto exitoso: Room Mate.


Espíritu proactivo 

Él era consciente de que estaba falto de una sólida base teórica, aunque insiste en que no ha percibido en ningún momento un trato diferente por ello. Para poder compensarlo, esgrimió dos armas muy similares a las del resto de emprendedores sin formación: cursos para la especialización en la gestión empresarial y un equipo con el que cubrir las posibles lagunas. 

Su visión sobre la formación para emprender es un tanto crítica. Reconoce la existencia de un boom que ha tenido lugar en la última década y entiende que es positivo, aunque incide en la importancia de ayudar a crear un espíritu proactivo en los estudiantes desde edades tempranas.

 

La experiencia vivida le dice que los libros no lo dan todo. Lo tiene claro: “Pienso que atreverse a conseguir una idea es igual de importante que tener un título”.

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Grandes emprendedores que nunca tuvieron una licenciatura

Tuvieron un gran éxito empresarial y no necesitaron completar los estudios superiores para alcanzarlo. Unos los abandonaron para centrarse en sus proyectos. Otros directamente ni se los plantearon.

Bill Gates: El cofundador de Microsoft comenzó su carrera de Derecho en Harvard en 1973. La abandonó cuando no habían pasado ni dos años para crear la compañía que hoy es un gigante tecnológico. Más de tres décadas después la institución le otorgó un doctorado honoris causa.

Amancio Ortega: El creador del imperio Zara comenzó a trabajar desde la adolescencia en varias tiendas de ropa de La Coruña. Posteriormente crea con apenas 27 años la primera empresa que sería el germen de lo que hoy es uno de los grandes grupos textiles a nivel mundial.

Steve Jobs: El fundador de Apple reconocía en 2005 en un discurso en la Universidad de Standford que esa había sido la ocasión en la que más cerca había estado de graduarse. Con 21 años fundó Apple junto a Wozniak, su amigo de la infancia. Apenas duró seis meses en la Universidad de Portland.

Mark Zuckerberg:Con tan sólo 20 años lanzó la red social Facebook, hoy una de las grandes compañías tecnológicas del mundo. Un año antes había ingresado en la Universidad de Harvard. Sin embargo, tras el crecimiento de su proyecto terminó por ausentarse sin concluir los estudios.

Jan Koum: Es el artífice de Whatsapp, la aplicación de mensajería por la que Facebook pagó 19.000 millones de dólares. Jan Koum comenzó estudios superiores superiores en la Universidad Estatal de San José y renunció a continuar su carrera universitaria para dar el salto a Yahoo.

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