Dos casos reales de cooperativas que han tenido éxito

Las cooperativas pueden competir en el mercado como cualquier otra empresa. Aquí tienes dos buenos ejemplos.

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On Centro de Formación

El comienzo de esta cooperativa de formación fueron todo problemas. En 2010, el propietario se marchó con el dinero de la caja y el pago por adelantado que habían realizado 2.000 alumnos dejando a 18 empleados en la calle de la noche a la mañana. Para no quedarse sin empleo, decidieron crear una cooperativa de formación entre todos. En el mismo local en que estaba la anterior empresa. “Nos interesaba ese local porque el otro centro ya era conocido, se había hecho mucha publicidad con el teléfono... Negociamos con el propietario del local un precio asequible, pero tuvimos que pagar las deudas de la anterior empresa (retrasos de luz, agua, facturas de profesores... ) y los alumnos que se habían quedado sin formación y que ya habían pagado. Nos enfrentamos a una demanda por parte de algunos alumnos que decían que éramos las mismas personas y que les habíamos estafado. El tema se resolvió en los tribunales con una sentencia a nuestro favor. Quedó resuelto. Luego tuvimos que enfrentarnos a la pérdida del mercado: la Administración dejó de convocar oposiciones”, explica María Sánchez, directora del centro.

Problemas con los socios
Aunque antes de formar la cooperativa, Sánchez era directora del centro, como empleada, el cambio de forma jurídica trajo problemas que antes no existían. “Empezamos la cooperativa 11 trabajadores y ahora quedamos cuatro. A los otros los tuvimos que expulsar. Hay gente que piensa que al ser propietario puede ir y venir cuando quiera.  El socio es el último que cobra y eso hay quienes no lo asumen”, reitera Sánchez.

La negociación con los socios que se marcharon fue sencilla. “Habían solicitado un crédito para montar la primera escuela de hostelería. Teníamos deudas. Lo que les dijimos a los que se marcharon es que nosotros asumíamos su parte de la deuda si se marchaban. Si no aceptaban, nos íbamos todos a la calle y cada uno se hacía cargo de su parte de deuda”, explica.

Una empresa en expansión

Además de todos estos conflictos, Sánchez tuvo que reciclarse profesionalmente: “Yo como directora no tenía que asumir muchas funciones que he tenido que aceptar ahora. No llevaba nada de administración, ni de cuentas, ni de bancos, ni fiscal... Hay que poner mucho esfuerzo, dedicación, buen talante y sobre todo formarse mucho”.

A pesar de las dificultades iniciales, la cooperativa se encuentra en pleno proceso de expansión: “Nos hemos reciclado como centros de formación de oficios. Empezamos creando el portal Tufuturoprofesional.es, con cursos exprés, cursos rápidos de aprendizaje de oficios (gerocultores, vigilantes, escoltas...). Por ahí empezamos a funcionar. Después hemos ido creando nuevas escuelas. Tenemos tres: una de hostelería, otra de estética y salud y otra de gestión. Estamos homologados para dar certificados de profesionalidad. Y ahora nos vamos a un local de 1.100 metros cuadrados para unir las tres escuelas en el mismo local”. 

Profinox

Los socios de esta cooperativa de tratamiento de acero inoxidable fueron despedidos de su anterior empresa por un expediente de regulación de Empleo (ERE). De los 60 empleados, 18 entraron en el ERE y la mitad de ellos crearon su propia empresa haciendo lo mismo que antes.”Conocíamos al cliente, el producto, el mercado, teníamos un conocimiento práctico del trabajo... Sabíamos lo que hacíamos. Era una continuidad de lo anterior. Aunque hemos tenido que asumir nuevas funciones. Todos hacemos un poquito de todo. Los comerciales se ponen en las máquinas, reparten. Yo, que antes era jefe de compras, ahora soy de producción, financiero... Teníamos muy buena relación a nivel personal”, explica Miguel González Vera, actual presidente de la cooperativa.

Mientras la empresa para la que trabajaban se iba liquidando (ellos no podían hacer una oferta tan alta por ella), invirtieron todo el dinero del desempleo en alquilar máquinas, naves...

“El esfuerzo económico fue tremendo. Nos fuimos administrando con sueldos de 700 euros, lo justo para salir adelante. Así estuvimos tres meses. Ahora estamos cobrando bien, sin problemas. Hemos hecho una compra de una nave industrial más grande, la mitad pagada en efectivo, y estamos colaborando con una empresa Italiana que explota a Portugal, Rusia... exportan a gran escala. Nosotros todavía no tenemos esa posibilidad”, comenta González.

Y aunque la buena relación entre los cooperativistas es la clave del buen funcionamiento de la empresa, también han tenido sus conflictos.

Un reglamento interno para evitar problemas. “Cometimos el error de no hacer un reglamento interno. Y, al final, todo lo que no se documenta es un peligro. Nos fiamos entre nosotros porque nos conocemos desde hace muchos años. Y el reglamento es clave para evitar cualquier problema. Si surge un roce, se dice, mira lo pone aquí. Además, siempre hay alguien que quiere ser jefe. Tuvimos un conflicto con uno de los socios iniciales, que se ha marchado. Todavía le estamos devolviendo su parte, por la inversión que hizo”, afirma Miguel González Vera. 

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