Startups de provincias de éxito internacional

Nacieron más allá de las fronteras de los grandes ecosistemas en España. Sus cuarteles generales no se ubican en Madrid ni Barcelona, sino en Bilbao, Málaga, Alicante o Palma de Mallorca.

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Habitissimo

Los primeros pasos de Habitissimo, plataforma que pone en contacto a profesionales con clientes para reformas en casa, se dieron en Barcelona. En 2008. Cuando sólo era una idea que acabó ganando el premio de la aceleradora Seedrocket. Tras este espaldarazo, desarrollaron y lanzaron la web. Era abril de 2009. En tan sólo cuatro meses, el cuartel general cambió.

La vinculación personal de Jordi Ber, uno de los dos socios fundadores, con Palma de Mallorca fue el detonante del aterrizaje en la isla. Desde 2009 hasta hoy, la startup ha pasado a tener una plantilla de 120 personas y presencia en ocho países. “Lo volveríamos a hacer”, sentencia Martín Caleu, cofundador (en la imagen). En esos primeros pasos, la búsqueda de talento fue más sencilla en un territorio menos masificado y con estudios de Ingeniería en la Universidad. “De manera natural pudimos captar talento y no tener que competir con salarios desorbitados”, reconoce Caleu. Sin embargo, el paso del tiempo ha dejado entrever la dificultad para acceder a perfiles de trabajadores más cualificados no lo puso sencillo. La distancia con las grandes capitales no ha sido obstáculo para lograr financiación suficiente para ir creciendo. Estar al margen de Madrid o Barcelona, puede ser una ventaja, según estos emprendedores. Ellos han contado con la ayuda de Enisa y la financiación del fondo Cabiedes & Partners. Apenas 500.000 euros, por decisión propia. Hoy su facturación supera los cinco millones de euros al año y ya están en números negros. Esa mayor rentabilidad ha sido posible también por unos costes reducidos, en los que la ubicación ha sido clave, y por una mayor productividad. “Estás a una hora de Barcelona, pero el día a día estás localizado en un entorno sin tanta tensión”, explica Caleu. Desde 2009, cuando Habitissimo arrancaba en plena caída del sector de la construcción, hasta hoy han logrado alcanzar ocho mercados y registrar 300.000 profesionales. Su objetivo más inmediato es consolidar sus aplicaciones móviles, mientras que a medio plazo esperan expandirse por el sur de Europa y Latinoamérica.

Qubitia

Londres es una de las capitales financieras por excelencia. Muchas startups levantan allí sus centros de operaciones. Sin embargo, Luis Taboada y su equipo en Qubitia persiguen hacerlo desde su oficina en Pontevedra. En la localidad gallega tiene su sede esta compañía especializada en el desarrollo de software para traders de mercados financieros.

Nació de la necesidad de mejorar los procesos de Luis Taboada, que gestionaba sus propias inversiones en Bolsa. Echó mano de otros tres amigos, con los que coincidió en la Universidad de Santiago. Y comenzaron la aventura en 2011. En este tiempo, con 500.000 euros de inyección de capital, han logrado validar su producto y llegar a acuerdos con algunos de los principales brokers y bolsas internacionales.
La defensa de esta elección de Galicia como sede es cerrada. Por los costes, pero también por lo que Taboada entiende como una mayor valoración en la escena internacional de proyectos deslocalizados: “Nos hemos dado cuenta de que cada vez se valoran más”.
El reclutamiento de personal no ha sido especialmente complicado, salvo en perfiles específicos. Llegaron a acuerdos con universidades gallegas para contar con los mejores. Con un entorno de trabajo agradable y beneficios como las stock-options, han logrado atraer, según el joven CEO, a gallegos que un día emigraron a Londres o incluso San Francisco.
Pese a todas las ventajas, Qubitia no podía crecer sin presencia física en la capital británica. “Ahora la City es fintech y tuvimos una oportunidad de estar allí”, reconoce. A través de la aceleradora de Barclays tienen espacio    financiero. Puede que sea el principio de un desembarco mayor, pero la condición para completarlo es que se logre un crecimiento alto. A medio plazo, es probable que se desplace parte de la dirección y ventas. Tras haber logrado los primeros acuerdos comerciales, esperan que 2015 sirva para consolidar el proyecto y prepararse para una mayor aceleración.

Freepik

Año 2007. Málaga. Un grupo de amigos crea un banco de imágenes. Su nombre: Fotaki. Un proyecto pequeño que debía competir con gigantes como Getty Images o Shutterstock. La solución se llamó Freepik. En 2011 arrancó sin inversión como agregador de contenido gráfico gratuito. Ese era su valor añadido. Hoy cuenta con 12 millones de usuarios únicos.

El inicio sin financiación de Freepik es uno de los factores decisivos por los que la ubicación elegida fue Málaga. “Aquí por 1.000 euros tienes una oficina de 200 metros cuadrados que en Madrid cuesta 5.000 y en Estados Unidos, 15.000”, recuerda Alejandro Sánchez, uno de los cofundadores. A ello, añade la calidad de vida de la capital malacitana, la menor competencia en el reclutamiento de personal y la vinculación personal y familiar con el territorio. En este tiempo, han crecido en equipo, alcanzando 17 trabajadores en su sede central y más de 40 colaboradores externos, y también en productos. Junto a Freepik lanzaron Flaticon,  un buscador de recursos gráficos gratuitos. Cuentan con acuerdos con las grandes compañías del sector, y todo ello desde Málaga. “Hemos tenido que viajar a Londres, Alemania y Nueva York para reunirnos con potenciales partners para lograr los acuerdos”, explica.Sus planes se centran ahora en Estados Unidos. Para testar el mercado y lograr conocimientos y contactos, Sánchez reside hoy en Boston, gracias a un programa de aceleración de la Universidad de Harvard. “Estar aquí es lo mejor, para hacer crecer la empresa, buscar inversión; pero es que en Málaga estamos tan bien…”, reconoce. En esa conquista del mercado norteamericano, la startup andaluza ha lanzado una nueva vía de ingresos: un programa de suscripción para los usuarios reacios a los contenidos gratuitos. Ahora, sus planes están en multiplicar por diez su volumen de negocio, hasta superar los 30 millones de euros, en el próximo lustro. Si no hay cambios de guión, su intención es seguir pilotándolo junto al mar en Málaga.

From the Bench

Una década atrás, tres amigos deciden crear una consultora web en la localidad alicantina de Elda. De ese proyecto surge la creación de un juego de managers de fútbol. Su crecimiento es exponencial. Era una señal. Había que dedicarse a él a tiempo completo. Y así, arrancan en 2008 con un equipo completo de cuatro personas. Hoy son 55, todas ubicadas en esa localidad.

El juego que dio origen a From The Bench tiene un papel meramente anecdótico en su negocio. Pero en este tiempo sí han creado otros similares bajo el modelo freemium (gratis para jugar con pagos para características extra) con licencias oficiales de los principales clubes del mundo en fútbol, baloncesto, béisbol y fútbol americano. Juegos que han recibido más de 40 millones de descargas en plataformas móviles.
Pero, ¿por qué en Elda? “Tenemos siempre la misma respuesta: hasta hoy no hemos tenido necesidad clara de marcharnos”. Son las palabras del cofundador y consejero delegado, José David Poveda, quien debe multiplicarse para acudir con cierta regularidad a Madrid y Barcelona, “donde está el negocio”, o a otras capitales europeas o norteamericanas.
Barcelona es uno de las potencias de juegos móviles en Europa y el mundo. ¿Tendría sentido coger las maletas? El joven emprendedor cree que, hoy por hoy, acarrearía dos dificultades: los costes de producción, por el incremento en los salarios, y la dificultad en la retención de personal en zonas con alta rotación del talento. Pese a ello, se plantean dar un pequeño salto: trasladar una extensión del estudio a la capital alicantina, manteniendo todo el desarrollo tecnológico en Elda. El objetivo no es otro que reducir las dificultades para el acceso a mayor talento.
Entretanto, el negocio crece a gran velocidad. En 2013 cerraron una ronda de financiación de un millón de euros que les permitió duplicar el volumen de facturación en 2014.
Actualmente, con presencia global, tienen una particular obsesión: el producto. Lo seguirán puliendo en un campamento base eldense.

Wattio

Patxi Echeveste es un ingeniero donostiarra. En 2005 creó una compañía de energía solar. Y constató una realidad: esas instalaciones son “muy caras”. ¿Por qué no crear un proyecto no para producirla así, sino para ahorrar? Es el germen de Wattio, una startup que desarrolla un sistema integrado para el seguimiento del uso eléctrico en los hogares.

“En Euskadi hay una cultura tecnológica potente y tienes acceso fácil a la información y las personas indicadas; nunca me plantee moverme”, reconoce abiertamente Patxi Echeveste.
Pese a ello, el camino no ha sido fácil. Les ha obligado a bregar para acceder al capital. “Depende de donde naces, tienes acceso más fácil… Eso es evidente”, recuerda el emprendedor. Eso, combinado con la escasez en España de una cultura de inversión en hardware, con unas necesidades de capital muy altas, lo ha convertido en todo un reto que, además, fue compartido en 2014 por una compañía a la que contrataron para buscar inversores dispuestos a inyectar. El resultado: la última ronda de financiación de 1,2 millones de euros, que se suman a los casi 600.000 aportados a través de crowdfunding y por la sociedad de capital riesgo vasca.
Junto a la financiación, la lejanía con los grandes ecosistemas emprendedores del país es la otra piedra en el zapato. “Es cierto que con la tecnología se acortan las distancias, pero la realidad es que no nos vamos a cruzar con el directivo al que buscamos”, explica de manera gráfica el consejero delegado de Wattio. El acceso a redes de contactos más amplias a nivel nacional para dar a conocer el proyecto, ahora que ya cuenta con un producto validado, se restringe y obliga a los emprendedores a un mayor esfuerzo.
Aunque no descartan cambiar, a corto plazo su sede se mantiene en San Sebastián. Por ahora, su reto principal es expandirse en un mercado, el de la domótica conectada, todavía por explotar. Hoy duplican ventas mes a mes y su objetivo es instalar su sistema en un parque de 6.000 hogares en toda España y algunos de los principales
países europeos.

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