Convierte tu nueva empresa en multinacional desde el minuto cero

Hoy en día no es necesario ir pasito a pasito si lo que queremos es crear una multinacional. Gracias al mercado globalizado es más sencillo plantearse un lanzamiento internacional desde el plan de negocio.

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Muy enfocadas

No podemos competir mundialmente desde el nacimiento si nuestro objetivo es demasiado amplio. Es más sencillo atacar un nicho de mercado.

Hay que estudiar qué es lo que otros no están dando para aprovechar ese hueco. Por ejemplo, la competencia vende sus productos sin cuidar el embalaje, casi en una caja de zapatos. Tú tienes que diferenciarte, haciendo por ejemplo, un packaging extraordinario.

Conoce tus limitaciones

Hay que ser conscientes de nuestras posibilidades y centrarnos en aquellos países a los que vayamos a poder dar soporte. Las empresas han de valorar qué recursos tienen disponibles y qué pueden hacer realmente. Es muy fácil salir y tener actividad en otro país, pero hay que ser realista.

Si queremos tener presencia de veras, necesitaremos recursos de marketing, alguien que sepa el idioma y que conozca el sector en ese país. Hay que prepararse para poder gestionar esta diversidad.

Web en dos o tres idiomas

Está claro que si queremos salir fuera y tener una imagen internacional, es imprescindible tener nuestra web en inglés y, si es posible, en otros idiomas. Pero no hay que obcecarse en ofrece nuestra página en muchas lenguas. Es mejor hacerla muy bien y sólo en un par que traducirla a múltiples idiomas y luego darnos cuenta de que no podemos dar el soporte adecuado.

Modelo escalable. Para desarrollar las plataformas de comercio online deben tener en cuenta la posibilidad de ser replicadas en distintos países, teniendo en cuenta aspectos como la lengua y la logística. Y a veces también hay que adaptar las líneas de productos, amoldarse a los gustos locales, etc. Deben ser modelos de negocio no demasiado complejos de reproducir.

Los mejores partners

La aventura internacional será menos complicada si tenemos unos buenos compañeros de viaje que nos guíen. Contar con los distribuidores adecuados es fundamental. Cada país reúne unas características diferentes y especiales en cuanto a registro y legislación, pero el canal sabe llegar al usuario final y conocer perfectamente el mercado de diagnóstico en su país, las entidades necesarias, tanto públicas como privadas.

De lo fácil a lo complejo. Hay que empezar por los mercados más asequibles estratégicamente hablando. Por ejemplo, puede que ir a EE UU sea muy apetecible, pero tal vez sea más fácil, dependiendo del sector, comenzar operando en la Unión Europea o en Iberoamérica.

Ventajas... y también dificultades

Aunque apostar desde el comienzo por un negocio a escala internacional pueda parecer arriesgado, comporta ciertas ventajas difíciles de conseguir si trabajamos tan sólo en nuestro país.


Muchos negocios encuentran un problema con la concentración de sus ventas en una época del año, lo mejor es desestacionalizar los productos.

Acceso a financiación global

La visión transnacional del negocio hace posible acudir a entidades extranjeras que apoyen el proyecto.
Hay sectores en los que los requisitos legales son un obstáculo. Existen exigencias administrativas como registros, homologaciones y tiempo para implantarse en un mercado.

Esto es especialmente acusado en un sector como el biosanitario, pero es extensible a otros muchos, como el alimentario. Y realmente todavía estamos lejos de tener una operativa bancaria unificada en Europa.

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